DEMASIADAS SOMBRAS EN EL PANORAMA

EDITORIAL Por
Malas noticias para la ciudadanía argentina, y para el gobierno, en la semana pasada, en su empeño por mostrar que la política económica sigue rumbo a un futuro venturoso
sombra

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N 

Y vienen por partida cuádruple: el INDEC difundió los datos de la inflación de noviembre, que no dejan de ser tenebrosos, a pesar de que la cifra es menor a la de octubre: 3,2% contra 5,4%. Si este indicador persiste, la inflación en 12 meses de 2019 alcanzará el 46%, esto es, el mismo promedio que en el año que transcurre.

Se conocieron además los resultados del relevamiento de pobreza que realizó el Observatorio de Deuda Social de la UCA para el tercer trimestre del año. El registro marca 33,6% de pobres en la población, lo que suma 13,6 millones de personas. La promesa de Macri en campaña -pobreza cero- ahora degradada de efectiva a “aspiracional” por la cada vez más impresentable vicepresidenta, aparece como un chiste de pésimo gusto, una burla a la ciudadanía.

En la segunda mitad de 2016, frente a un anuncio oficial de aumento de la pobreza, el presidente Macri, manifestó que -habiendo sido demasiado optimista en sus pronósticos- era preciso recalcular, y pidió que se juzgaran sus resultados a partir de ese momento. Ahora las mediciones dan peor que entonces, y la estrategia empleada, si se repite, difícilmente podrá convencer a nadie.

El riesgo país, con una leve suba a 741 puntos, tocó el máximo en tres años. Muy por encima de las marcas que se registraban al final del mandato de Cristina Kirchner. Es una comparación cuyo significado excede largamente lo que marcan los números.

Por un lado Cristina, nacionalizadora, estatizadora, en conflicto con los poseedores de bonos en default heredados del gobierno anterior, continuadora de una administración que terminó con la deuda que se arrastraba con el Fondo Monetario Internacional, y mandó a paseo a sus funcionarios. Por el otro, Mauricio, que después de asumir pagó a los fondos buitres más de lo que ellos le habían reclamado al ministro Kicillof, sin chistar; que “abrió la Argentina al mundo”, como gusta decir; que mostró un país tan confiable que podía albergar una reunión de los presidentes de las principales naciones del mundo (apoyados profusamente por sus respectivas fuerzas militares y de seguridad, eso sí) sin incidentes.

Nada de eso sirve, al parecer, para torcer los cálculos de los celosos evaluadores de riesgo, que clavaron la marca de 741 puntos en la pizarra. Ellos son amigos del gobierno, e incluso muchos de los funcionarios del área económica de Cambiemos fueron ejecutivos (algunos con altos cargos) del Banco J.P.Morgan y empresas conexas que -como servicio a los inversores- le ponen la nota a la seguridad que cada país les ofrece. 

Cuando Cristina culminó su mandato, el riesgo país era de 500 puntos, esto es, el peligro de invertir en la Argentina creció algo más del 50% desde entonces. Como se sabe, la cifra tiene una consecuencia muy nítida: si alguien le presta dinero a la Argentina le va a cobrar la tasa de referencia de los Estados Unidos más el riesgo país dividido por cien, que conforma la mayor porción. Además, el próximo miércoles será la reunión de la Reserva Federal de los Estados Unidos, y los analistas pronostican una suba de tasa de entre un cuarto y media unidad porcentual.

Y para rematar el pesimista panorama, Guillermo Calvo, un argentino poco conocido por el gran público local pero cuya opinión es relevante a nivel mundial hizo declaraciones que auguran poco éxito al programa monetario del gobierno argentino, que tiene como arma principal -si no única- para contener la inflación, restringir la cantidad de dinero circulante. Sus palabras, recogidas en una nota de Pablo Wende publicada en Infobae no son demasiado halagüeñas

"La verdad es que hoy ya ningún país utiliza el control de agregados monetarios para combatir la inflación, entre otros motivos porque los factores de creación de dinero son múltiples" y "la única certeza que tenemos es que este tipo de políticas lo único que logrará es alargar la recesión".

En definitiva, un diciembre muy caliente en el país, con un gobierno que corre el foco de su política hacia las ministras de Desarrollo Social, Carolina Stanley y de Seguridad, Patricia Bullrich. Es este un dato de la realidad que habla por sí solo.

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