MELCONIAN, VERDADES Y MENTIRAS

EDITORIAL Por
Se cumplen tres años del gobierno de Mauricio Macri. Hay quienes hablan y quienes escuchan el consejo de que es mejor callarse, al menos en el terreno económico
melconian

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N 

Carlos Melconian, siempre polémico, incomodando muchas veces al gobierno, saltó nuevamente a primera plana con declaraciones que dan mucha tela para cortar.

Lo más contundente de las palabras del expresidente del Banco Nación puede resumirse en la frase con la que Ámbito titula una nota sin firma ayer, 10 de diciembre, que recoge expresiones vertidas desde radio Mitre : "El país no tiene el capital para que venga un populista y lo reviente de nuevo".

Su consejo al gobierno pareciera ser que se muestren los bolsillos vacíos y se instaure el 2019 como punto de partida. Algo parecido a lo que Macri, en la esfera del problema con el dinero que su familia le debe al Estado por el Correo Argentino, quiso establecer, infructuosamente, al menos en su momento: volver a fojas cero. Y esto obligaría a Macri a intentar borrar de la memoria de los argentinos el enfático pedido que hiciera el 28 de septiembre de 2016, al conocerse el aumento en el indice de pobreza: “júzguenme a partir de ahora”.

Con esos fines, Melconian rescata el viejo argumento de la herencia recibida, a esta altura más devaluado que el peso argentino desde que Cambiemos se hizo cargo de los resortes de la economía. La herencia -retorna al adjetivo “pesada”- fue subestimada, y se habrían vendido falsas expectativas.

El artífice de la estatización de la deuda privada en 1986, por medio del informe 480/161, cuando era Gerente de Investigaciones Económicas y Subgerente del Área Externa del Banco Central, se apoyó en lo que él considera un estancamiento de los últimos diez años, que dejó al país descapitalizado. Las estadísticas oficiales lo desmienten rotundamente: en 2008 el producto bruto interno fue de
324.400 miles de millones de dólares, que se elevaron a
524.000 millones de dólares en 2015, lo que da un crecimiento de 61% en el período. Luego llegó Cambiemos, que produjo una fuerte recesión de 2,3% en 2016, a la que siguió una recuperación de 2,8% en 2017, y una nueva y profunda caída en 2018. De ésta aún no hay números, pero la sienten intensamente los bolsillos de toda la ciudadanía. En términos per cápita, el PBI de 2015 era de 16.727 dólares, y el de 2018 será de apenas 15.981.

De modo que el estancamiento previo al macrismo no es tal, y sí existe un fuerte deterioro del ingreso nacional desde entonces.

A media pantalla de distancia, en la misma edición -si es que puede usarse este término en las entregas periodísticas online, que cambian mucho con el correr de las horas- Julián Guarino dice, sin anestesia: “No hay nada bueno para contar y el saldo de los tres años de Cambiemos es notablemente funesto”. Y lanza su interpretación de la actitud que está evidenciando el oficialismo: “El Gobierno no quiere ser esclavo de sus palabras porque ya lo es de sus decisiones y sus consecuencias”.

Las cifras son contundentes, y los hechos innegables. Las reservas del Banco Central perforaron hacia abajo la ícónica cifra de US$ 50 mil millones. Y si de allí se descuenta lo que pertenecen a particulares y otros de uso restringido (como las divisas recibidas del FMI, que solamente pueden emplearse para pagar deuda) se llega prácticamente a cero.

La capacidad industrial ociosa es del 50%. La información que maneja Guarino apunta a que la estrategia oficial es la de que los funcionarios mantengan un profundo silencio en cuanto a la economía. Por cierto que hay muchos temas con los cuales entretener a la opinión pública, y el periodista, que aparte del oficio que lo hace conocido por el público acredita valiosos títulos y experiencia en entes estatales y privados, y también en la docencia superior, los menciona:

“El partido más largo del mundo, toda la saga del G20 incluidas las lágrimas del presidente, la ministro Bullrich en una especie de road show mediático para promocionar su última creación, el protocolo, y el descenso a la tierra de Lilita para condenar con las tablas de la ley y una pizca ética los embates de 'la piba'”.

Las campañas electorales ya están lanzadas, aunque tal vez el período de vacaciones atenúe sus manifestaciones. Pero no hay tiempo para desperdiciar, porque el desdoblamiento de los comicios en varias provincias cambió los cronogramas. La sociedad, polarizada una vez más, deberá decidir a quien creer. Alguien, agudamente, señaló la disyuntiva: votar con lo que nos aconseja el televisor o con lo que nos muestra la heladera.

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