Macri obligado desde hoy a mantener equilibro en su G20

POLÍTICA Por
Argentina, como otros países, tiene su agenda paralela de intereses. Anuncios y ayuda de Trump por un lado, obras con los chinos por el otro. Y siempre en medio de la guerra entre ambos países
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Una interesante lista de desafíos se le plantearán a Mauricio Macri a partir de hoy en relación con la cumbre del G-20 que ya sesiona en Buenos Aires. En primer lugar, y esto es obvio, garantizarse el éxito en la organización de una cumbre como nunca se realizó en la historia argentina en la que van a estar sentadas al menos las 20 personas más poderosas de la Tierra. Es decir, está en Buenos Aires el 85% del producto bruto mundial. Además, el Gobierno argentino, que real y fácticamente no puede presumir de tener poder alguno para terciar en alguna de las peleas que hoy se desarrollan en el mundo en materia comercial, sí tiene por delante la obligación de hacer equilibrio entre los que serán sus principales socios en esta reunión de presidentes: los Estados Unidos y China.

En ese equilibrio hay decisiones que, aunque provoquen rispideces, no darán marcha atrás. El domingo, cuando Xi Jinping ingrese a la residencia de Olivos ya en tren de visita oficial y no de G-20, habrá anuncios que ya fueron negociados desde hace tiempo. Uno de ellos es la construcción de una central nuclear del tipo Power Hualong, sistema de agua liviana y uranio enriquecido, que los chinos construirán y financiarán integralmente con 8 años de gracia para pagarla en Lima junto a las dos Atucha. Para China, ese negocio es clave: será la primera exportación de ese tipo que hace. En el Gobierno argentino no todos están a favor de cerrar este acuerdo, pero la realidad es que ya está cerrado desde hace tiempo. EE.UU., obviamente está en contra de este avance chino en territorio bonaerense, pero no lo dice en público. Detrás de esa historia hay otra. En realidad, se negoció desde el Gobierno anterior la construcción de dos centrales nucleares y una quedaría para Rusia, cuando los chinos querían adjudicarse las dos. Algo de esto habló Mauricio Macri en Sudáfrica cuando durante la cumbre de los Brics se reunió con directivos de Rosatom, la rusa nuclear.

El argentino tendrá sus primeras reuniones con Donald Trump esta mañana. Ese encuentro ya viene anticipado por algunos anuncios como el regreso de la de la venta de carnes argentinas, por ahora 20.000 toneladas anuales, a los EE.UU. y el otorgamiento de garantías por parte de Washington por unos 20.000 millones de dólares para desarrollos energéticos en el país.


De ese encuentro de espera que haya unos cuantos anuncios más y agradecimientos por parte de Macri. Uno de ellos será por algo que deslizó Christine Largarde en uno de los reportajes que adelantó en la previa a su viaje a Buenos Aires. La directora gerente del Fondo desnudó allí la verdadera razón por la que el organismo le otorgó al país los u$s57.100 millones en préstamo: además de hablar de confiabilidad de la administración Macri, recordó la decisión del directorio del FMI en avanzar con el acuerdo. En ese directorio mandan más que ninguno los votos de EE.UU. y Alemania.

El tercer eje de este G-20 para los intereses de la Argentina tiene que ver más con lo político que con lo económico y es la señal que dar a Macri de mantener su política de distensión y acercamiento en la negociación con Gran Bretaña con relación al tema Malvinas, lo que será obviamente durante el encuentro que va a mantener ya con menos protocolo y con menos tiempo con la premier británica Teresa May.

Por otro lado, si nos atenemos a las cuestiones que se ventilarán en materia de agenda propia del G-20, quizás habrá que ser un poco más escéptico en cuanto a los avances que se puedan ver en esta ronda con tormentas sin chances de resolución que la superan ampliamente.

Fuente: Ámbito

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