EL MIEDO ES A MACRI, NO A CRISTINA

EDITORIAL Por
Ya no paga asustar con el retorno del kirchnerismo, pero a falta de otros recursos, hay quienes todavía se embarcan en esa línea
MACRI

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N 

Los argentinos criticamos al presidente Macri cuando expresó su temor por una posible final de la Copa entre Ríver y Boca, en momentos tan difíciles para el país como los que estamos viviendo. Pero ahora podemos comprobar que el primer mandatario tenía sobradas razones para estar preocupado. Con o sin el FMI el fantasma del default sobrevuela una Argentina cuyas previsiones en materia financiera se evidencian como bastante alejadas de la realidad.

El gobierno tomó algunas medidas tendientes a parar la sangría de divisas, muy a regañadientes por cierto, porque se contraponen con el ideario liberal. Se volvieron a imponer retenciones a la exportación de soja, entre otras, y se restringió la libertad irrestricta de que gozaban los capitales golondrina para entrar y salir de sus colocaciones, a pesar del riesgo de perder la calificación de mercado emergente.

Y se subieron las tasas a niveles que desalentaron la compra de dólares, con un altísimo costo en términos de la actividad económica, que ya exhibe una caída de proporciones alarmantes: muchas grandes y pequeñas empresas reducen producción y suspenden al personal, en tanto otras directamente bajan en forma definitiva sus cortinas.

Con todo esto, al 30 de octubre pasado, merced al ingreso de la remesa de 5.700 millones de dólares del FMI y algunos otros movimientos pequeños, las reservas del Banco Central pasaron de 47.867 millones a 54.040 millones.

Se puede advertir que en lo que va del corriente mes, las reservas descendieron hasta acercarse al límite de los 50.000 millones y amenazar con perforarlo hacia abajo. Recordemos que esas cifras incluyen los depósitos en divisas de los bancos, que no es dinero del Banco Central, de modo que las reservas de libre disponibilidad apenas son de alrededor de la mitad del total.

Hace menos de cinco meses, exactamente el 8 de julio pasado, Infobae publicaba una nota del periodista especializado en temas económicos Pablo Wende, en la que se mostraba optimista con un valor del dólar mayorista que, desde 28,20 pesos había descendido a 27,90 con cierta probabilidad -segun él- de que cayera hasta los 25 pesos, gracias a -entre otras cosas- la oferta de una tasa del 60% para las Lebac.

Hoy, en el mismo portal, con un dólar que se acelera desde los 38 pesos, y el especialista se alarma porque el riesgo país se aproxima a los 700 puntos: “Con todos los pagos de deuda cubiertos en 2019 y promesa de fuerte reducción de déficit, la lógica era esperar una sostenida recuperación de los títulos públicos.

Pero sucedió lo contrario. Tras rozar los 600 puntos, el riesgo país rebotó con fuerza y se acerca nuevamente a la zona de los 700 puntos. Como consecuencia, los bonos pasaron a rendir nuevamente cerca del 11%, reflejando la falta de confianza de los inversores en activos argentinos”.

FICHA


El artículo de Wende se titula , “El 'fantasma Cristina' acecha a la economía: la sinceridad brutal de Dujovne”. Y
tiene como bajada “El riesgo país no baja por las dudas que tienen los inversores sobre las elecciones. Pero la recuperación también podría verse impactada”.

A esta altura de los acontecimientos, cuando el expresidente de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez declara "Me siento totalmente decepcionado por este Gobierno. Social, política, económica, administrativa y judicialmente", y los empresarios buscan la opinión de Kicillof frente al desastre al que Cambiemos llevó al país, pretender asustar con Cristina es caer en el ridículo.

“Es lo que hay”, dirán aquellos que ya no tienen otro recurso que hablar de “la pesada herencia” y “no se puede volver al pasado”. Lo real -y lo importante- es que, a estar por los antikirchneristas más acérrimos, la candidatura de Cristina avanza de forma que se está mostrando incontenible.

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