PICASSO Y LA FÍSICA DEL SIGLO XX

EDITORIAL Por
Hay muchos ejemplos que muestran cómo el arte y las ciencias de una época se corresponden
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N 

Hay muchos ejemplos que muestran cómo el arte y las ciencias de una época se corresponden. Es que si bien cada una de ellos tiene una dinámica propia, la cultura dispone sus vasos comunicantes, y otorga al pensamiento una extraña unidad. Los paradigmas vigentes imponen caminos expresivos que simultáneamente dan la libertad de buscar nuevas alternativas a la par que privilegian direcciones, restringiendo esa misma libertad.

La revolución de la física

A fines del siglo pasado, los esquemas de la Física estallaron en mil pedazos. La síntesis de ese proceso llevó a una visión del Universo absolutamente inédita, que hubiera resultado increíble de no estar apoyada por una evidencia categórica.

La obra de Picasso se desarrolla contemporáneamente con estos cambios muy profundos en las concepciones de las Ciencias Físicas. Y así como en ese entonces los laboratorios hierven con nuevos y sorprendentes experimentos y teorías, el artista malagueño investiga febrilmente el efecto de la materia y la energía en sus cuadros y esculturas, proceso que asimismo culmina con obras revolucionarias

El papel del espacio

Hasta que la ciencia del presente siglo introdujo sus nuevos marcos de referencia, el observador y su equipo de medición se consideraban aislados del sistema en estudio. Los fenómenos físicos, por su parte, ocurrían en el espacio. Y éste era considerado como una entidad pasiva, un mero ceptáculo dentro del cual podía existir la materia. El espacio no contenía energía en sí mismo, aunque permitía de alguna misteriosa manera que los cuerpos interactuaran a distancia, dejando transmitir las fuerzas electromagnéticas (la luz visible entre ellas) y la gravitatoria. El arte se ceñía a ese esquema. El cuadro, por ejemplo, era una ventana a un mundo donde regía la física de Galileo y de Newton.

Con el cambio de siglo y a caballo de la Teoría de la Relatividad y la Mecánica cuántica, el espacio comenzó a tener un papel considerablemente más activo. Con la Relatividad Restringida, las dimensiones y las distancias ya no son absolutas sino que dependen del observador. Más tarde, la Relatividad General presentará un espacio que se distorsiona con la presencia de la materia, y que puede llegar a cerrarse sobre sí mismo, constituyendo un agujero negro. La Cuántica, por su parte, arrasó con las nociones de continuo y de causalidad en la percepción de la naturaleza. Además, estableció la inescapable dependencia entre el sistema en estudio y el instrumento de medición: éste ya no será solamente un medio de asomarse a la realidad sino parte de la realidad misma.

En los caminos del arte, Picasso rompe con la noción de que el cuadro es una representación de los objetos, y lo convierte en un objeto más. Por eso, luego de imitar texturas, incorpora la materia (telas, maderas) directamente a la obra. Y hasta llega a incluir materiales que luego cubre con una capa de pintura: entonces ya no se muestra una materia; la materia simplemente está allí

Asimismo Picasso le da entidad al espacio. Éste ahora aloja y propaga tensiones, algo que en el cuadro clásico no existía. Las Damiselas de Avignon, Naturaleza Muerta con Calavera y Desnudo con Drapeado, son tres cuadros (1906-7) en los que el espacio tiene una manifestación activa, y los objetos intercambian energía elástica. El artista es claro en este punto, y dice: “Por cierto, si quiero representar una taza, mostraré que es redonda; pero puede ser que el ritmo general del cuadro, o sea la composición, me obligue a hacer aparecer esta forma redonda como un cuadrado".

En su etapa de cubismo analítico, Picasso produce obras que parecen asociarse con los procesos de la Física cuántica. El cuadro tradicional, al igual que una medición en la física clásica, es una instantánea. En el mundo cuántico, en cambio, hay un juego entre el tiempo y la energía: mientras más definido es el instante de la medición, menos se sabe acerca de la energía del sistema en estudio, y viceversa. Picasso pintó retratos de sus amigos Vollard, Uhde y Kahnweiler, y los críticos suelen describir estas obras como formadas por laminillas cristalinas, sólidos tenuemente vinculados unos con otros. Aquí ya no existe la energía elástica bien definida de Las Damiselas y los otros cuadros citados. Ella ha sido reemplazada por una vibración cuya intensidad nos cuesta evaluar. Y si queremos aprehenderla, terminamos, como observadores, siendo parte del cuadro, en un momento indeterminado. Y este es justamente el comportamiento que la Cuántica especifica para los sistemas físicos y sus observadores.

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