Mensaje a empresarios: Mauricio Macri es candidato y apuesta a reactivar

OPINIÓN Por
En medio de la calma cambiaria, miradas y expectativas de los hombres de negocios sobre lo que viene.
MENSAJE A EMPRESARIOS

"¿Cómo me ves?”, preguntó. “Como a un enfermo que salió de terapia intensiva a la sala común. Para vos, la mejora es enorme. Para mí, seguís en el hospital”, fue la respuesta.

Así fue el diálogo que mantuvo el presidente Mauricio Macri con uno de sus allegados, de esos que lo visitan en Olivos y le hablan con crudeza. El allegado es de los que sostienen que el escándalo de los cuadernos de las coimas, si bien ayuda a terminar con la impunidad, es “una mancha negra que puso freno a la inversión. Los inversores nos dicen que volverán cuando se haya ordenado”, desliza sin esperanza de que el fideicomiso, que organizan bancos como el HSBC para financiar obra pública en el programa PPP, empuje la actividad en el año electoral.

“Un banquero te presta su paraguas cuando brilla el sol y te lo pide de vuelta cuando comienza a llover”, suele citarse a Mark Twain. ¿Habrá salido el sol para esas entidades que prestan para volver a encender la obra pública? Con ese aguijón venenoso que supone un precio del dólar sin control y que parece haberse alejado por ahora, muchos coinciden en que la calma cambiaria mejora ánimos y permite trazar una hoja de ruta. En estos días, el amigo del alma del Presidente, Nicolás Caputo, dijo a empresarios: “Mauricio será el candidato, es un moderno y quiere pasar a la historia como el presidente que cambió a la Argentina”.

Economistas como Miguel Bein no lo dudan y explican el bono por decreto como una muestra de que el Gobierno va por la recuperación. En su visión, “hay dos buenas noticias, no habrá de vuelta otra devaluación y se alejó el peligro de default. Claro que para que la actividad reaccione se necesita desesperadamente que suba el consumo y que las tasas bajen velozmente. Una tasa de 60% llega al 70% a las pymes. Las destruye. La caída ha ido demasiado lejos”.

En la UIA admiten problemas en las empresas y en el empleo. “El Gobierno está ensimismado con el FMI y espera que la exportación sea la tracción del crecimiento, pero las ventas externas sólo representan 10% del PBI”, soltaron. En una de sus filiales del interior temen dolarización de carteras en el año electoral. “El contexto general no es nada alentador”, se le escapa al CEO de Acindar Pymes, Pablo Pereyra. Curiosamente, las Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR) registran récord de actividad porque descuentan los cheques a pymes al más razonable del 52% cuando los bancos cobran entre 80 y 90%. Claro que las pymes que acceden a las SGR son apenas 16.000 de las 360.000 registradas.

“No hay estabilidad coherente con estas tasas. Lo de ahora es un parche para la emergencia. Falta un plan de estabilización y crecimiento”, afirma Martín Redrado. El titular de la Fundación Capital estima que habrá un rebote económico heterogéneo, una salida de la recesión que no será en U, ni en V, sino en L y en el tercer trimestre de 2019.

El ex vice del Central, Lucas Llach, explica el recorrido: “Primero hay que estabilizar el tipo de cambio, después se empezará a notar en la inflación y recién ahí empieza la reactivación. Hay que llegar lo más rápido posible al 2% mensual. Argentina es un país de riqueza dolarizada y cuando los dolarizados observen que el país se abarató en dólares, y no se va a abaratar más (por la estabilización cambiaria), es un buen momento para gastar”.

Pero Alberto Grimoldi, dueño de la líder en zapatos, señala que “los actos económicos siempre se hacen mirando al futuro. Las expectativas tienen un rol fundamental en el presente. Argentina en general no tiene expectativas de un mejor futuro. Y actúa en consecuencia. ¿Pueden alterarse esas expectativas? La tasa de cambio se está comportando razonablemente bien y los números de la cuenta corriente comienzan a mejorar sustancialmente. Creo que a lo largo de este año, con enormes sacrificios, las empresas han ajustado inventarios y mejorado su productividad”.

En ese escenario hay actividades que despuntan. Paula González, dueña del Hilton, cuenta que la devaluación los benefició en reducción de costos por servicios de banquete y alienta el creciente negocio de convenciones de todo tipo, como la de transgénero, que llegan desde el exterior. González habla de un buen año en los cinco estrellas entre los Juegos Olímpicos y el G-20.

En la otra punta, Carmelo Nini, líder en venta mayorista en La Plata, desembolsa una multimillonaria inversión en 55.000 metros cuadrados y edificio en altura inteligente en Moreno de la mano de la constructora Bautec: busca posicionarse aún más como el principal abastecedor de los autoservicios chinos.

Nadie arriesga, sin embargo, que estamos en un mar calmo. En el Estado se siguen haciendo acrobacias para lograr recortes, mientras el acuerdo con el FMI exige que Argentina se comporte por encima de sus posibilidades. A todo esto hay organismos como la Sigen (Sindicatura General de la Nación), que cobró nuevos bríos en las 60 empresas y 130 organismos bajo control. En la Aduana no se sorprendieron ante un sistema poroso que se atribuye a servicios que fueron tercerizados. Cambiaron el síndico. Y Leandro Cuccioli, jefe de la AFIP, concretó desplazamientos internos.

Los integrantes de las mesas de competitividad cuentan que tras el triunfo de Bolsonaro, Macri tiene una obsesión que comparte: “No podemos ser más caros que Brasil”, echa en cara. Javier Tizado, dueño de Trans Electric, dice que con la devaluación el costo laboral por hora que en abril era de US$ 20,17 y superaba en 87% al de Brasil, hoy con US$ 11,15 prácticamente lo iguala. “Un peso sobrevaluado tiene sobre el aparato productivo un efecto depredador, desalienta exportaciones, alienta importaciones, torna negativa la balanza del turismo, encarece y dificulta las inversiones; y alienta la compra y fuga de dólares”, sentencia.

Pero en las reuniones, Macri se inquieta por otros temas. Pregunta, por ejemplo, por qué los camiones dobles o bi-trenes que reducen 40% el gasto en transporte, aún no pueden llevar la arena desde Bahía Blanca a Vaca Muerta. O por qué siguen fondos que son como pozos ciegos, como el del Tabaco que cosecha unos $ 10.000 millones para 74.000 hectáreas sembradas y de los cuales no llega casi nada a los minifundistas productores de tabaco. “Está todo por hacerse”, dicen a su alrededor.

 

 

Con información de www.clarin.com sobre una nota de Silvana Naishtat

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