Nueva Caledonia rechaza separarse de Francia, según el avance del recuento

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Elevada participación en un voto que culmina un proceso de 30 años en el archipiélago del Pacífico sur
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Nueva Caledonia seguirá perteneciendo a Francia. Una mayoría de votantes en el territorio francés del Pacífico sur votó no en el referéndum sobre la independencia, según el avance del recuento. El referéndum, previsto en la Constitución francesa y al que estaban llamados a votar 174.000 habitantes de la isla, culmina un proceso de 30 años, iniciado con los llamados acuerdos de Matignon, que pusieron fin a una situación de casi guerra civil en el archipiélago.


Con dos tercios de papeletas escrutadas, el no obtenía un 59,5% de votos y el sí, un 41,2%, según recoge la agencia France Presse de medios locales. La participación ha sido muy elevada, en torno al 80%.En las presidenciales de 2017, la participación fue del 53%. Pese a la victoria del no, existe la posibilidad de organizar dos referendos más. Una victoria del sí, además de ser una sorpresa, hubiera abierto el debate sobre la futura relación entre la vieja colonia y la metrópolis.


"¿Quiere usted que Nueva Caledonia acceda a la plena soberanía y se convierta en independiente?" Esta es la pregunta a la que debían responder los votantes, kanaks u originarios de la isla, o personas, incluidos franceses de origen europeo, que lleven viviendo en ella desde 1994.

La pregunta sobrentiende que Nueva Caledonia, incluida en la lista de la ONU de 17 territorios no autónomos que deben autodeterminarse, ya disfruta de una soberanía parcial. El pedrusco, como se conoce a estas islas situadas a 16.500 kilómetros de la Francia metropolitana, es el territorio de la República con más competencias —casi todas, excepto las relacionadas con la seguridad y la justicia— y el único con instituciones propias con capacidad para legislar.

Colonizada en 1853, originariamente Francia usó Nueva Caledonia como presidio para delincuentes franceses. Sucesivas oleadas de europeos y también inmigrantes procedentes de la región del Pacífico acabaron de configurar los actuales equilibrios étnicos, muy ligados a las opciones políticas. Hoy viven en el pedrusco en torno a un 39% de kanaks, un 27% de europeos o caldoches, un 8% de población procedente del territorio de Wallis y Futuna, un 8% de mestizos y de otras comunidades nacionales. Uno de los escollos principales a la hora de negociar el referéndum fue el censo, distinto del resto de las elecciones puesto debía incluir solo a las personas asentadas desde hacía tiempo en el archipiélago.

Tras la colonización, la discriminación económica y política de los autóctonos acabó alimentando un conflicto que en los años ochenta provocó una explosión violenta que dejó ochenta muertos.

La firma, en 1988, de los acuerdos de Matignon entre el líder kanak Jean-Marie Tjibaou y el líder francés Jacques Lafleur, auspiciados por el entonces primer ministro Michel Rocard, pusieron en marcha el proceso que ha desembocado en el referéndum. Los franceses ratificaron los acuerdos de Matignon y el plan para la autodeterminación de Nueva Caledonia en un referéndum en el que sí ganó con un 80% de votos expresados. Tjibaou fue asesinado un año después por un radical kanak, pero el proceso, aunque lento, no se detuvo.

En 1998, los acuerdos de Numea, capital de Nueva Caledonia, reconocieron la identidad kanak, sentaron las bases de la ciudadanía neo-caledoniana, crearon las instituciones propias y fijaron como fecha máxima del referéndum noviembre de 2018. Tanto Matignon como Numea lograron mantener la paz social, pero no el fin de las desigualdades ni la reivindicación soberanista.

El potencial económico Nueva Caledonia está fuera de duda. Posee una cuarta parte de las reservas mundiales de níquel, su principal sector económico después del funcionariado, y un nivel de vida superior al de los territorios franceses de ultramar, según datos citados por Le Monde. Recibe cada año unos 1.400 millones de euros de transferencias del Estado francés.

Con la independencia podría perderlos, aunque un amplio sector independentista aboga por mantener algún tipo de asociación con Francia en caso de victoria del no. Posiblemente este territorio de las antípodas tenga también, para París, un valor geopolítico, una prueba de la irradiación global de la República francesa, donde se puede decir, sin caer en el anacronismo, que nunca se pone el sol.

El exdiputado René Dosière, que en la Asamblea Nacional francesa trató durante años los asuntos caledonianos, señaló, en vísperas del voto, el riesgo de que el referéndum rompiese la actual cooperación de ambas partes en las instituciones locales. "El referéndum es sí o no, hay que elegir, es brutal", dice. "Y esta brutalidad se traducirá en el resultado y hay que evitar que haga resurgir oposiciones".

El presidente de la República, Emmanuel Macron, y el Gobierno francés, se han mantenido neutros. El primer ministro, Édouard Philippe, estará en Numea el lunes para evaluar los resultados y los pasos siguientes.

Fuente: El País

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