El debate migratorio está reconfigurando la política mundial

OPINIÓN Por
Junto con la inestabilidad política, el surgimiento de la extrema derecha en todos los rincones del planeta, la merma considerable en el nivel de vida que tenían los europeos antes de la crisis financiera del 2007, los migrantes se han convertido en un problema
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El Diccionario de uso del español de María Moliner determina que "migración", del latín 'migratio-onis', es "la acción de trasladarse una raza o un pueblo de un lugar a otros, o de extenderse desde su primitivo emplazamiento". Ese término tan duro e imponente se puede aplicar al traslado de varias columnas de migrantes que han caído en Europa y ahora movilizan a toda América Central y a Venezuela.

El año pasado, solo Alemania, a instancias de la premier Ángela Merkel, había aceptado la presencia de dos millones de extranjeros en su país. La decisión le trajo muchos dolores de cabeza, fue acorralada por las críticas y un partido de oposición que representa al nacionalismo y a la xenofobia ocupa un lugar expectante en las próximas elecciones. Fueron otros centenares de miles los que trataron de afincarse en el resto del Viejo Continente. Para llegar habían dejado más de 15 mil cadáveres, en el Mediterráneo, desde que se inició el traslado en masa, ahogados, tanto sirios o iraquíes como afganos o subsaharianos.

Los datos de fallecidos son de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), un organismo que depende de las Naciones Unidas. ¿Qué los corría para recorrer semejantes trayectos peligrosos? En Medio Oriente la guerra en Siria que todavía no concluyó por la presencia inamovible del ISIS, los enfrentamientos tribales, la presencia bélica constante en lo que alguna vez fue el Imperio otomano.

Y los subsaharianos en búsqueda de empleo, víctimas de las mafias existentes en Libia, se subieron esperanzados a botes excesivamente frágiles y con demasiados pasajeros que se quebraban en medio del mar. Su llegada fue mal recibida. Los ex países comunistas tuvieron un brote de nacionalismo desaforado y pusieron altas vallas para impedir el paso. El fenómeno de la xenofobia conlleva extrema violencia.


En el resto de Europa algunas naciones los recibieron con cuentagotas, muchos fueron asimilados en Francia y otros —muchos— los concentraron en campos de concentración o los encerraron en Calais para que no cruzaran hacia Inglaterra. Otros deambulan sin casa ni comida por las calles de París. En Italia el fenómeno ha dado el triunfo electoral a la Liga del Norte, junto a los seguidores del cómico Beppe Grillo. La Liga, manipulada por el neo-fascista Matteo Salvini, no es solo separatista en la península sino racista, con lenguajes propios de la década del treinta, previa a la Segunda Guerra Mundial.

Ahora es el turno al Nuevo Continente. Salvadoreños, guatemaltecos, hondureños y otros, de América Central, emprendieron viaje hacia los Estados Unidos, donde los esperan 5200 guardianes puestos por Donald Trump para evitar su entrada. No satisfecho con ello, el Presidente de los Estados Unidos prometió terminar con el derecho de los hijos de inmigrantes nacidos en el país a obtener la ciudadanía norteamericana.

¿Qué espanta a esos latinoamericanos? La desocupación, el hambre, la violencia, la corrupción, la pobreza desmesurada. La extendida guerra civil en Guatemala entre los militares y los revolucionarios llevó al fusilamiento y otros escarmientos a las poblaciones indígenas. En total sumaron 200 mil los fallecidos, un genocidio, porque fue contra una comunidad, de determinadas características y costumbres. En Honduras el nivel de asesinatos va creciendo año tras año. En varias de sus ciudades y praderas los hombres llevan el revólver en la cintura, estilo Far West. En El Salvador ocurren situaciones similares a las de sus vecinos.

Toda esa región fue utilizada por la United Fruit en las primeras décadas del siglo pasado. La banana, fruto típico, enviada en barcos a Estados Unidos; los norteamericanos las recibieron con deleite hacia 1880-1890. A tal punto que se fundó ese emporio, la United Fruit, en connivencia con los gobiernos y corrompiendo a todo aquel que fuera necesario "comprar para agrandar el negocio". Hubo centenares de miles de hectáreas de plantaciones de bananas, trasladadas de forma especial, ya con el sistema de refrigeración que utilizó la marina en esos años. La United Fruit fue salvaje en el trato con los trabajadores, de mal recuerdo, y financió la compra de armamentos y de contactos en los Estados Unidos.

La caravana de migrantes llega a casi 10 mil personas decididas a llegar a destino. Junto con los gendarmes abundarán helicópteros, con radares especiales por la noche. Esperan a los migrantes especialistas en ingeniería, policía militar y personal médico y alambres que podrían llegar a formar una reja de 240 kilómetros de longitud. Todo como principio de la operación rechazo. Para no ser acusado más de racista (lo es desde que en cierto tiempo elogió la supremacía blanca), Trump ha dicho que para poder ingresar a los Estados Unidos tienen que hacerlo de manera legal y con cupos especiales que fijará el Gobierno.

La agresión y la violencia tienen la máxima presencia en una región del mundo donde se fue a la guerra por un partido de fútbol, entre el 14 y el 18 de julio de 1969. Fue llamada "la de los 100 días". Coincidió con un partido de fútbol entre las selecciones de Honduras y El Salvador, donde gobernaban militares. Los combates, como se dijo, duraron cuatro días, se utilizaron aviones de combate obsoletos .Murieron seis mil civiles y uniformados, y hubo 15 mil heridos entre militares y civiles. No terminó allí la cuestión: 300 mil salvadoreños fueron echados de Honduras, adonde habían ido a buscar empleo.

Hoy y desde hace algunas décadas son las maras, grupos mafiosos que dominan a todos los gobiernos de América Central. Una en especial, la Mara Salvatrucha, es una organización de pandillas criminales, organizada internacionalmente, que mata, expolia e impone condiciones a los gobiernos, tras secuestrar a sus parientes cercanos. Aparentemente los que han mantenido a distancia a las maras fueron Nicaragua, Costa Rica y Panamá. El cuerpo cubierto de tatuajes, incluyendo la cara, con un uso interno de lenguaje por señas, han ingresado también en Ecuador, Bolivia y Venezuela. También son contratados como mercenarios en las luchas entre los traficantes de drogas hacia Estados Unidos.

Curiosamente, las maras —algunos creen que el nombre viene de la "marabunta", hormigas voraces— aparecieron por primera vez en los Estados Unidos, entre migrantes salvadoreños que, dedicados a la delincuencia, influían a fuerza de balas en determinados barrios en la ciudad de Los Ángeles.

Hay otros tipos de migraciones, sin cargos policiales encima, como los venezolanos, que huyen de su país donde es crítica la alimentación, la falta de medicamentos, la desprotección total. Es un éxodo que no cesa. En su momento, la Argentina tuvo un proceso de migración interna de las provincias a las principales ciudades en búsqueda de trabajo en la década del treinta y del cuarenta. Fueron, si se acepta, la base electoral del peronismo en 1945-1946.

Y junto con la inestabilidad política, el surgimiento de la extrema derecha en todos los rincones del planeta, la merma considerable en el nivel de vida que tenían los europeos antes de la crisis financiera del 2007, los migrantes se han convertido en un problema. No es sólo el capricho de un Donald Trump que los quiere frenar. Si bien la situación económica norteamericana ha mejorado, muchos desocupados se resisten a que vengan los extranjeros. Pero los latinoamericanos son los únicos que pueden resolver muchas ocupaciones que los norteamericanos desprecian. Por ejemplo , lavar los platos en los restaurantes, laborar en gastronomía con sueldos bajísimos y levantar las cosechas donde no sirven las grandes maquinarias modernas sino que solamente se resuelven con el trabajo humano. Los nativos no quieren terminar con la cintura y las columna vertebral rotas por el esfuerzo físico.

Veremos que ocurrirá cuando lleguen a la frontera de los Estados Unidos, si se cumplirán las amenazas, si le darán cabida a un porcentaje de los caminantes, si se compadecerán, estado del espíritu en el que cada vez menos creen en el país dominado por Trump.

El autor es periodista, escritor y licenciado en Historia.

Fuente: Infobae

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