Papa Francisco: "A las Madres de Plaza de Mayo yo le permito todo"

La desesperación de una mamá de Plaza de Mayo es terrible", dice el Pontífice en un libro que recoge conversaciones con un teólogo. "Debemos acompañar y respetar el dolor, tomarlas de la mano", agrega.
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La desesperación de una mamá de Plaza de Mayo es terrible. Debemos acompañar y respetar el dolor, tomarlas de la mano". Esto dijo el Papa Francisco en una conversación con Marco Pozza, teólogo y capellán de la cárcel de Padua (Italia) que quedó plasmada en un libro "Ave María" que saldrá a la venta esta semana. A lo largo de las conversaciones, Francisco relata el misterio de la Virgen María y manifiesta también cercanía con el dolor de las madres de Plaza de Mayo, a quienes, según dice, les permite "todo".

"La Virgen es una muchacha normal, una muchacha de hoy, una muchacha no puedo decir de ciudad porque no estaba en la ciudad, sino en un pueblito, normal, educada normalmente, abierta a casarse,a formar una familia", explica Francisco en "Ave Maria", que será presentado en un documental del canal TV2000.  "Hay algo de la Virgen que imagino: amaba las Escrituras, conocía las Escrituras, una muchacha que había hecho la catequesis pero desde el corazón", dice el Papa.

Francisco responde luego a una pregunta sobre las Madres de Plaza de Mayo, las mujeres que buscan a sus hijos desaparecidos durante la última dictadura: "A una mamá que sufrió lo que sufrieron las Madres de Plaza de Mayo yo le permito todo". "Le permito decir todo, porque no se puede comprender cuál es el dolor de una mamá. A veces te escuchas 'pero yo por lo menos quisiera ver el cuerpo de mi hijo, tener los huesos, saber dónde fue sepultado'... Le fue arrancado el hijo y desechado, es una experiencia muy fuerte, cuando a una mujer le arrancan el hijo".

"Hay una memoria que yo llamo memoria materna que es también física, es una memoria de carne y hueso", reflexiona el Pontífice, que desde sus comienzos como líder de la Iglesia católica se mostró cercano a las Madres y Abuelas de desaparecidos. "También en esta memoria se puede explicar la angustia. Muchas veces dicen: ¿pero dónde estaba la Iglesia que en ese momento no nos defendió? Yo estoy callado, las acompaño. La desesperación de una mamá de Plaza de Mayo es terrible. Debemos acompañar y respetar el dolor, tomarlas de la mano".

Con información de www.perfil.com

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

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