El BCRA prende la aspiradora: con la emisión de Leliq, espera retirar $70.000 millones del mercado este mes

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El Banco Central tiene previsto contraer la base monetaria en unos 5 puntos porcentuales durante el mes en curso
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La decisión de avanzar rápido hacia el compromiso de un crecimiento nulo para ese indicador de ahora en más (y hasta junio del año próximo, según lo anunciado por el presidente del Banco Central, Guido Sandleris ), llegó el viernes en una reunión que el vicepresidente de la entidad, Gustavo Cañonero, mantuvo con mesadineristas de distintos bancos para evaluar el saldo que dejó la primera semana de ejecución de la nueva política monetaria, que tiene en la subasta diaria de Letras de Liquidez (Leliq) una de sus piedras angulares.

La convocatoria tuvo su origen en la necesidad de despejar las dudas que se habían empezado a generar en el mercado ante la escasa absorción neta de dinero (no llegó a los $3100 millones, con lo que sólo se ha recorrido el 4% del camino al que se apunta), pese a que el costo de dicha absorción, medido por la tasa de interés que se pagó por las Leliq, escaló del 60% al 73,3% en relación a la semana anterior, tras la primera semana de aplicación del plan. Y más allá de que todos los operadores ponderaron el impacto que tuvo hasta ahora el plan en el aspecto cambiario, no tanto por la caída de casi 8% que anotó el dólar en su cotización, sino por la marcada retracción que mostró la demanda privada de divisas en la semana, según coincidieron en señalar.

Cañoñero, según pudo reconstruir LA NACION, les explicó que lo que luce como un resultado pobre se convierte en otro más "valorable" si se toma en cuenta la arraigada costumbre que los bancos locales tienen de asegurar el cumplimiento del objetivo mensual de encajes con una sobreintegración en las primeras semanas.

Con ese argumento, disipó rápidamente cuestionamientos sobre la factibilidad de la meta, dado que casi todos los asistentes a la cita concedieron que suelen inmovilizar fondos más allá de lo necesario a comienzos de mes para "no sufrir estrés el resto del mes".

Vale recordar que los encajes no remunerados impactan en el monto total de la base monetaria.

"En la últimas semanas del mes, y pasado el test de las Lebac , se van a pelear por tirarnos los pesos por la cabeza", les vaticinó el funcionario a sus interlocutores.

Pero, por el contrario, no pudo terminar con la incertidumbre sobre el nivel que podrían alcanzar las tasas de interés, ya que su visión al respecto pecó de "optimista" a juicio de varios de los asistentes.

La visión del BCRA

En la visión del BCRA, las tasas en alza tuvieron un objetivo comunicacional y otro práctico, pero ambos confluyen para tratar de dotar de credibilidad al programa.

El primer objetivo: mostrar al mercado que el BCRA está dispuesto a pagar los costos necesarios para terminar con una volatilidad excesiva de mercado que dejó a la economía sin anclas nominales ni horizontes.

El segundo: concretar una absorción de liquidez neta -por mínima que sea-, pese a tener que ir contra los usos y costumbres de los bancos en el manejo de los encajes para mostrar que la meta de crecimiento 0 de la base no es incumplible.

"Las tasas ya no las fijamos. Acostúmbrese a eso: derivan de nuestro objetivo de absorción. Aun así, la idea es no apresurarnos con relajarlas, ya que al mercado le quedan cosas por digerir, como el dato de inflación de septiembre, que todos sabemos no será bueno, y el test de Lebac, que siempre provoca algo de ansiedad, y no sería buena una señal de relajamiento positiva en este contexto. Así que es probable, incluso, que sobrecumplamos la meta monetaria para que la tasa no caiga hasta que evaluemos que la demanda de pesos tiende a recomponerse realmente", les explicó.

"No hay duda de que el patrimonio del BCRA sufrirá mucho si estas tasas de interés se extienden. Pero no menos cierto es que su actual situación patrimonial es la mejor de los últimos años tras la fuerte licuación de sus pasivos monetarios. En 2015, las reservas equivalían a un tercio de la suma de la base monetaria y el stock de letras; en 2017 eran la mitad, y en la actualidad, las reservas prácticamente equiparan al total de los pasivos monetarios", observó el economista y consultor Federico Muñoz, para quien el plan que comenzó a aplicarse el lunes pasado (considerando además el final del financiamiento monetario al Tesoro y el compromiso de equilibrio fiscal para 2019) "dota de cierta solidez a este esfuerzo de última instancia para ponerle un piso a la crisis de confianza".

Para el economista y gerente de inversiones de GMA Capital, Nery Persichini, las dudas radican en el potencial armado de una nueva "bomba" en el balance del BCRA. "Al 3 de octubre, el stock de Leliq, un título más corto (a 7 días) alcanzaba $462.343 millones y ya superaba en más de $120.000 millones el remanente de Lebac. El riesgo es que el stock podría crecer aceleradamente y deteriorar el balance del BCRA, especialmente si el tipo de cambio crece a un ritmo menor que los intereses. Por caso, si anualizamos la tasa directa a 7 días que devenga la Leliq hoy, el stock de estos títulos se duplicaría en un año (tasa efectiva anual de 107%) en el caso de que el BCRA no quisiera inyectar liquidez. La pregunta que nos hacemos es si conviene correr ese riesgo cuando bancos oficiales podrían vender más dólares, absorber pesos vía depósitos en el BCRA y, en simultáneo, descomprimir las expectativas sobre el tipo de cambio", apuntó en su último informe.

En el BCRA admiten que el stock de deuda que tienen previsto asumir con Leliq muy posiblemente alcance un nivel nominal similar al que tenía la deuda con Lebac antes de estallar esa bomba. "La diferencia está en el nivel del tipo de cambio y en el mayor margen de maniobra que el BCRA tendrá con este pasivo, al no estar del otro lado ni inversores privados ni fondos de inversión sino agentes que están bajo nuestra regulación", aducen, en referencia a los bancos.

 

 

Con información de www.lanacion.com sobre una nota de Javier Blanco

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