Alternativas a la macrieconomía y su paralelismo con "La Dama de Hierro"

ECONOMÍA Por
La orientación de la política económica del Gobierno se va pareciendo cada vez más a la Margaret Thatcher. Y al igual que ella él suele escudarse en la idea de que no hay alternativa a lo que hace
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Fueron los comunistas los que apodaron a Margaret Thatcher como la Dama de Hierro, en el título de un artículo publicado por el diario militar soviético Estrella Roja luego de que en 1976 ella los acusara de querer dominar el mundo. Pero antes de eso la habían bautizado como Ladrona de Leche (the Milk Snatcher), debido a que una de las primeras medidas que tomó al asumir como ministra de Educación a comienzos de los años 70 fue suprimir la leche gratuita a los alumnos de entre siete y once años.

No fueron los únicos dos sobrenombres. Ya como Primera Ministra a partir de 1979, y por tanto repetir que no había alternativa a su política ultraliberal de mercado, se la solía llamar Tina Thatcher, que obviamente no refería a ningún parecido con las piernas de Tina Turner sino al acrónimo de There Is No Alternative. No hay alternativa.

La orientación de la política económica de Mauricio Macri se va pareciendo cada vez más a la Thatcher, y al igual que ella él suele escudarse en la idea de que no hay alternativa a lo que hace. Lo dijo el Presidente textualmente varias veces. Lo dijo en relación a los aumentos tarifarios, al levantamiento del llamado cepo con la liberación del tipo de cambio, al pedido de asistencia al Fondo Monetario Internacional, y en relación al ajuste al que lo comprometieron desde Washington.


Si bien es cierto que el Gobierno fue cambiando de instrumentos y de intensidad en los diversos ajustes que encaró, la ilusa idea rectora de la política económica ha sido desde un principio que mediante la reducción del déficit fiscal, la ayuda del endeudamiento externo y la liberalización de mercados, se desatarían las fuerzas productivas en dirección al crecimiento . Macri está convencido, y así lo viene demostrando tozudamente, que no hay alternativa a como él cree que la economía funciona.

Voces de disenso

Obviamente hay quienes creen que la macrieconomía no sólo no es la única alternativa, sino que es una alternativa mala. Y a la vista de la realidad, los que así piensan son cada día más.

Ya que por el momento sobran las críticas pero escasean las definiciones concretas sobre alternativas, a continuación se presentan cuatro lineamientos de políticas económicas alternativas para aplicar en el contexto actual, solicitadas y ofrecidas por referentes de diversos espacios opositores, como para ir palpitando lo que se debatirá en la campaña electoral del año próximo.


Lo primero que respondió Emmanuel Alvarez Agis a la requisitoria es la conveniencia de "reestructurar la deuda externa" y "pedirle al FMI dos años de gracia y más fondos, de manera de lograr margen financiero". A continuación, el ex viceministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner planteó la realización de un "ambicioso plan de infraestructura financiado por los chinos".

En el capítulo de perfil productivo mencionó la importancia de "impulsar la industria energética y el litio", y puso especial énfasis en la necesidad de reconsiderar la estrategia automotriz, "para no depender tanto de la fabricación y exportación de camionetas, y para reducir el déficit del sector".


También habló de la necesidad de reconvertir el régimen de promoción de Tierra del Fuego, y de reformular la política de comercio exterior que incluya la aplicación de medidas para-arancelarias frente a un mundo más proteccionista.

En cuanto al dólar propone seguir una estrategia de devaluaciones controladas conocida como crawling peg, que "mantenga el actual nivel de tipo de cambio real", y restablecer controles al movimiento de capitales especulativos.

Alvarez Agis plantea un acuerdo de precios y salarios basado en la siguiente pauta distributiva: "si la economía crece, crecen los salarios; si la economía está estancada, los salarios quedan igual; y si la economía se contrae, discutimos".

En materia fiscal su idea es dejar de lado la meta de déficit primario cero y permitir un 2 por ciento de desequilibrio "cubierto por emisión del Banco Central de la República Argentina", dijo con énfasis. Y agregó que "una vez que la economía crezca vamos al equilibrio".

Por último incluyó una reforma tributaria que, entre otras cosas, "baje el IVA al 15%, eleve la alícuota máxima de Ganancias al 50% para las personas físicas y establezca un gravamen a la herencia".

Marco Lavagna comenzó diciendo que "la premisa debe ser el crecimiento", algo que en momentos de normalidad sería una obviedad pero que en la situación actual no lo es. O no lo es tanto. A partir de eso, lo primero sería "revisar el acuerdo con el Fondo, para estirar en el tiempo la meta del déficit cero".

El economista y diputado del espacio que conduce Sergio Massa sostiene que la idea monetarista de secar el mercado "no funciona", y en lugar de eso plantea la liberación de encajes bancarios que permitan "mecanismos de financiación de capital de trabajo, especialmente para Pymes". Propone desdolarizar las tarifas de los servicios públicos y "fijar una pauta de aumento que no supere la evolución del salario".


Coincide con Alvarez Agis en armar una mesa para acordar precios y salarios, en utilizar las licencias no automáticas como forma de protección frente a determinadas importaciones, y en monitorear el ingreso de fondos especulativos para evitar la apreciación del peso.

También subraya Marco Lavagna el potencial energético y del litio, y el desarrollo de los servicios tecnológicos: "es fundamental aumentar los recursos para ciencia y tecnología porque, salvo la producción agrícola, la Argentina no puede competir internacionalmente con producción en cantidad, sino que lo tiene que hacer con productos de alto contenido tecnológico".


Su reforma tributaria inclinaría el peso de los gravámenes hacia los patrimonios y aliviaría los impuestos al consumo, además de incentivar la reinversión.

Con el asesoramiento de Arnaldo Bocco, el diputado Felipe Solá presentó hace algunas semanas en Casa Rosada un menú de medidas entre las que sobresalen: 1) restaurar la obligatoriedad de liquidar divisas de exportación en un plazo promedio de 180 días; 2) fijar un plazo de estadía mínimo de un año para los fondos financieros que ingresan al país; 3) actualizar el salario mínimo vital y móvil en base a la inflación acumulada desde la actualización anterior; 4) desdolarizar las tarifas y retrotraerlas al promedio de 2017; 5) líneas de crédito a tasa subsidiada; 6) administrar el comercio exterior; 7) moratoria para las Pymes; 8) reglamentar la ley de Compre Argentino; 9) aumentar la alícuota de Bienes Personales, en particular a los patrimonios altos; 10) establecer un IVA de 27% a los consumos suntuarios; y 11) implementar un impuesto a la Herencia. En Casa Rosada no acusaron recibo.

Claudio Lozano comenzó igual que Alvarez Agis, diciendo que "lo prioritario es reestructurar la deuda externa", además de declarar nulo el acuerdo con el ondo porque "además de perjudicial, no pasó por el Congreso".

Para el ex diputado por Unidad Popular es muy importante "recomponer la caja del sector público mediante un replanteo impositivo que grave con mucha progresividad las Ganancias de las empresas y los altos patrimonios, y que capture mucho más de la fenomenal renta extraordinaria que obtendrán los sectores exportadores con la devaluación".

Según sus cálculos, las 30 primeras exportadoras obtendrán un ingreso adicional (neto de las nuevas retenciones) por $448.000 millones, y para el conjunto de los exportadores ese número trepa a más de un billón de pesos.

Propone un replanteo de la estrategia productiva que ahorre divisas, que restrinja importaciones y que dinamice el mercado interno. Y coincide con la necesidad de regular el ingreso de capitales especulativos.
Asegura que el precio que se les reconoce a la producción de gas supera holgadamente la rentabilidad normal, y por lo tanto habría que reducirlo para beneficio de la producción industrial y el consumo hogareño.

También comparte Lozano la idea de una mesa de concertación de precios y salarios que recomponga paulatinamente el poder adquisitivo.

Y en relación a la reforma impositiva, destaca que Bienes Personales tiene la potencialidad de recaudar el dinero suficiente como para eliminar la brecha de pobreza, es decir para que el Estado cubra la diferencia entre los ingresos de los pobres y el costo de la canasta básica.

Son apenas cuatro ejemplos que demuestran que hay alternativas a la macrieconomía. En todo caso será cuestión de analizar, debatir y que cada uno decida sobre las virtudes y desventajas de estas y otra alternativas.

El tiempo electoral ya comenzó a correr.

Fuente: Infobae

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