La carne se hizo fuerte y reta a dólar/tasas

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La oficina de prensa de la Casa Rosada batió el parche con una que remonta a un tradicional pilar de la economía de origen: el volumen físico de las exportaciones bovinas creció el 72,1% en los 1ros 8 meses del año
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En días en que no abundan las buenas noticias, la oficina de prensa de la Casa Rosada batió el parche con una que remonta a un tradicional pilar de la economía de origen: el volumen físico de las exportaciones bovinascreció el 72,1% en los 1ros 8 meses del año, respecto del mismo período de 2017, y factura 55% más que en el mismo lapso.

La alicaída balanza comercial lleva recibida, en consecuencia, nada más que por el aporte ganadero una inyección de US$1.207 millones.

El diferencial fue gracias a que se concretó la ampliación que se había suscripto en mayo del convenio con China y permitió incorporar en los envíos los cortes enfriados y con hueso, que cotizan entre US$ 11.000 y US$ 19.000, a los de las carnes congeladas que ya venían comprando a razón de US$ 4.000 por tonelada. Los cuadruplican o quintuplican, según los casos.

 
Exultante, el secretario de Agroindustria, Luis Etchevehere, ex titular de la Sociedad Rural Argentina, resaltó la importancia del anuncio: “sin lugar a dudas, estamos consolidándonos como supermercado del mundo con nuestras carnes de mayor calidad y mejor precio”, puntualizó apelando a un concepto que suele repetir el presidente Mauricio Macri.

 
Y le dio contenido político al señalar que “el ingreso de mayores divisas a nuestro país se traduce en más empleo y posibilidades para los diferentes rincones de la Argentina”.

Aunque este aporte a la macroeconomía no venga para nada mal ante tanto número en rojo, el director de Carta Financiera, Miguel Angel Boggiano, fue más allá en el análisis, al alertar que “se presenta una clara oportunidad de inversión en este sector productivo”.

La resumió en que la crisis cambiaria de los últimos meses dejó nada menos que 50% atrasado el precio del kilo de carne en el mercado internoen comparación a los máximos obtenidos años atrás.

Es cierto que con la devaluación el valor del kg de ganado en pie promedia en la plaza local el equivalente en pesos de US$ 1,17, contra los U$S 1,85 que estaba durante el período en el que aumentó el stock de hacienda, que según Senasa al 31 de marzo de este año había alcanzado el máximo de una década: 54,8 millones de animales.

Pero el mensaje a los inversionistas que transmite Boggiano es que este retraso no sólo obedece al factor tipo de cambio, sino que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) reporta caídas desde los máximos de 2014, cuando se ubicaba en los U$S 3,79.

Países con fuerte producción bovina, como Brasil, Uruguay, Paraguay y Canadá, evidencian el mismo comportamiento contractivo en el precio y expansivo en la producción y en las existencias de ganado que superan al aumento del consumo.

En los últimos 13 años, el comercio internacional de carne bovina creció en 4,5 millones de toneladas, y en ese período Argentina empezó su reinserción en el escenario exportador: de 200.000 toneladas anuales cerrará el año el año sobre las 500/600 mil toneladas, de acuerdo con los cálculos del analista del mercado ganadero, Ignacio Iriarte.

Otro rasgo distintivo de este ciclo de recuperación mundial del sector se manifiesta en el mayor peso en que los animales llegan a la faena, lo que la industria frigorífica exportadora nacional traduce en una demanda cada vez mayor de novillos pesados.

Cotizan a US$2,60, o sea unos $ 88,90 con todos los descuentos, por encima de los US$2,25 de Brasil, pero por debajo de Paraguay y Uruguay que oscilan entre US$3,10 y 3, 30 y Australia, que está en US$3,90.

Las relaciones de precios hacen que Boggiano saque como conclusión que este contexto torna mucho más atractivas las exportaciones y que es ahí donde anida la oportunidad.

Refuerza al mismo tiempo el fundamento en que “Argentina ha sido históricamente un país referente dentro de los productores de carne bovina en el mundo, en parte por sus condiciones naturales favorables pero también por el elevado consumo per cápita del mercado interno”.

En ese sentido, apunta que “en los últimos años se comenzó a acelerar la producción bovina gracias a costos de alimentación y forrajes relativamente más bajos, recuperando niveles de stocks por encima de los de 2009”.

Atribuye el hecho a que fue estimulado por dos razones:

-los costos en pesos de producir ganado quedaron relativamente bajos;

-el atraso cambiario hizo que hubiera un precio interno en dólares atractivo.

Exportación versus mercado interno

Iriarte advierte sobre la incubación de un conflicto entre la exportación y la demanda interna, cuyo primer indicio sería que “para hacer volumen los frigoríficos están empezando a faenar categorías que son de consumo”.

Detalló que “el consumo estaba cómodo en los 59.60 kilos por habitante, pero este aumento en la exportación lo ha hecho bajar de los 55-56 kilos”.

 

 

Avizora la posibilidad de que la cantidad de carne disponible para el mercado doméstico inclusive se ubique por debajo de la línea de los 52-53 kilos.

Como en el marco de un plan de estabilización acordado con el Fondo Monetario Internacional el gobierno prioriza el sector externo, Etchevehere pone en palabras que “la carne argentina retoma su protagonismo en el mercado internacional, el cual se potenciarán con los avances obtenidos recientemente en China”.

Los despachos ampliados al gigante asiático concentran ahora el 53% del volumen y el 41% de valor exportado en carne congelada, para lo cual fueron habilitados 28 frigoríficos, 5 más de los 23 que podían proveer a China de carne congelada.

De este modo, la Unión Europea queda como 2do comprador de carnes argentinas de cortes enfriados, con un 21% más en volumen respecto a 2017, mientras Rusia sextuplicó los pedidos y se ubicó como el 3er destino.

Boggiano observa que el sector productivo ya comienza a reaccionar ante las señales de precios relativos, lo cual no sólo terminará por empujar al alza la cotización en el mercado interno, sino que en lo inmediato indicará que el destino de este activo de la producción debería ser el engorde para exportación, con lo que vaticina que los valores se irán para arriba.

Prevé que el diferencial de precio entre exportación y consumo interno se achique más temprano que tarde.

En ese subibaja, la producción cuenta con ventajas para aspirar a abastecer a ambas fuentes de demanda, tales como:

-Mejoras tecnológicas a través de desarrollos genéticos que permiten hacer más eficiente el ciclo productivo acortando plazos de desarrollo y minimizando costos de alimentación.

-Costos de alimentación, principalmente en pasturas, que aún hoy se muestran relativamente favorables, para producir “un kg de carne”

-Un mercado doméstico, con un fuerte consumo de carne bovina en su dieta ordinaria.

-Precios de mercado internacional hoy muy por encima de los precios en la Argentina, situación fuertemente explicada por el salto del dólar.

-Expectativa de suba del precio del kg de carne en el mercado local porque se producirá para exportar.

Y desde el punto de vista externo marca como oportunidades:

-Que a principio de año la Argentina ampliara su espectro de carne exportable a China, incorporando cortes de carne bovino con hueso;

-Que China haya tenido recientemente brotes de triquina en la carne porcina, y está desincentivando el consumo de cerdo;

-Que la OCDE estime que el consumo mundial de carne bovina se incrementará a razón del 1,3% anual durante el periodo 2018-2025, explicado principalmente por el crecimiento poblacional.

Boggiano afirma que Argentina presenta hoy condiciones muy atractivas para aumentar las cabezas disponibles y la capacidad productiva en tierras y pasturas naturalmente favorable, lo cual le permitirían captar rápidamente este diferencial de precios observado en el sector internacional.

URGENTE24

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