Marcha atrás con un impuesto, la interna del PJ y coincidencia Pichetto-Carrió

POLÍTICA Por
Mientras Diputados debate el Presupuesto, el peronismo se tensa por el 2019.
B1PMNrhDQ_930x525__1

No subirán Bienes Personales en el exterior: hiere al blanqueo

“Aprendí en mi juventud que no se hace oposición creando impuestos”. El argumento lo usó Miguel Pichetto para terminar de convencer a Sergio Massa, para que deje de presionar al Gobierno desde su bloque de diputados para que aumente el impuesto a los Bienes Personales sobre activos en el extranjero. El jefe del Frente Renovador aceptó que esa propuesta no se incluya en el nuevo presupuesto, cuyo debate ha entrado de lleno en la campaña electoral. En la Argentina es raro ver que un político proponga baja de impuestos; la excepción, como en otras cosas, ha sido Elisa Carrió que, de paso, no logra que su gobierno se pliegue a esa consigna, y hasta debe justificar que se hayan subido las retenciones. “Es algo temporal”, le han dicho de la Casa de Gobierno.

La vida es temporal. La amenaza de que se suba ese impuesto a los activos fuera del país la levantó el sector massista de la oposición y ha sido uno de los puntos de diferencia más profunda con el Gobierno. Éste cree que los clientes de esa modificación de la alícuota del 0,25%, como estableció la ley de blanqueo, al 1% serían en su mayoría los mismos que entraron en el último blanqueo. El aumento defraudaría la confianza en ese mecanismo de recaudación que es el blanqueo, mecanismo que sigue anotado en la agenda como recurso para lograr aumentar en unos US$ 100.000 millones los ingresos a la Tesorería. Los estudios para el nuevo blanqueo, apenas se sancione el nuevo presupuesto, los dejó terminados Mario Quintana.

El sucesor del par de ojos presidenciales, Andrés Ibarra, ha retomado la changa, siempre bajo secreto. Blanquear, como otras cosas que se hacen en la política, es necesario, pero es feo. No tiene prestigio, y el aumento que buscaba Massa era una manera de aprovechar ese descrédito de un mecanismo que algunos consideran inmoral. En el balance del cuarteto federal que debutó en las oficinas de Guillermo Seita esta semana, lo convencieron de que, si ese sector busca apoyos en la campaña, nada menos aconsejable que atizarles otro impuesto.

Vetos y fotos de unidad del peronismo

El esfuerzo de unidad del Grupo de los 4 del peronismo es notable: busca con prudencia mostrar una ampliación del arco, con Cristina de límite. Los 4 creen que la ex presidente será candidata, y que eso frustra la unidad del peronismo. Es una apuesta de futuro, como la que se les atribuye a otros dirigentes, por ejemplo, Felipe Solá, de que ella no será candidata. Examinar conciencias ajenas es una zoncera, por eso es mejor quedarse en las fotos. En la que se pudo tomar el jueves del nuevo grupo hubo un ausente que quería estar. Es Juan Manzur, vetado por Juan Manuel Urtubey por una inquina regional que tiene que ver con el dominio partidario en el NOA, y también en disputas de gestión sobre la autorización de vuelos comerciales, o algo así.

Manzur se quejó de que lo dejasen afuera, cuando fue él quien la jubiló a Cristina, y quien llevó a Massa al FMI. También que gobierna el sexto distrito más poblado del país. Cree que lo condenan a estar con Cristina, cuando él no quiere. Ya lo van a llamar, porque hay otros mecanismos en marcha, como la pelea entre los asesores de Juan Schiaretti y los de Manzur, que son los titiriteros de este escenario. Una prueba de la exagerada confianza que les tienen los políticos a los asesores.

Si no fuera así, explotarían en beneficio de la unidad partidaria otros acontecimientos igualmente fotográficos, como la cena del lunes pasado por el aniversario del Movimiento Productivo Argentino, sello que cabalga Eduardo Duhalde, con más 300 comensales en el club San Juan, santuario porteño del duhaldismo. En ese encuentro hubo muestras de unidad peronista más amplias que en la foto de aquel jueves. El MPA se referencia hoy objetivamente en el peronismo “federal”. Agitan esta militancia hombres como Alfredo Atanasoff, Carlos Brown o Chicho Basile, que organizan presencias de Pichetto en el Conurbano.

En esa cena, convivieron Daniel Scioli y Felipe Solá, saludados con entusiasmo por estos veteroperonistas que fueron y quieren volver a ser. Para probar la elasticidad de ese arco, que va a alimentar al peronismo federal del Grupo de los 4, estuvo también, para las fotos, las selfies y los abrazos, Fernando Gray, que a fin de año asume como presidente del PJ de la provincia de Buenos Aires. Si eso no es unidad, la unidad dónde está.

Peronistas le piden al Gobierno un nuevo Presupuesto

La decisión de bajar el impuestazo a los que blanquearon, o blanquearán, es imperceptible para el gran público, pero es la que siguen con lupa los hombres de negocios. Acercó más al Gobierno y a la oposición en la discusión del Presupuesto. Los dos buscan mejorar su perfil frente a los votantes, y celebran cualquier punto que mejore sus chances. Lo hacen con precisión quirúrgica, porque también están obligados a marcar las diferencias. Acuerdan en bajar esta suba de impuestos, pero se pelean por otros carriles. Por ejemplo, el plan FMI que está contenido en el proyecto de Presupuesto, que la oposición cree que debe replantearse, a la luz de la nueva política monetaria que regirá desde ahora.

Circula entre los diputados una carta de todos los peronismos, dirigida a Luciano Laspina, presidente de la comisión de Presupuesto, donde le piden que el Gobierno retire el proyecto presentado, y se los devuelva pronto con otras planillas, actualizadas según la nueva gestión de Hacienda y el Banco Central. Es un gesto agresivo, que se replica en el Senado, adonde llegó el pedido de acuerdo para Guido Sandleris como nuevo presidente de esa institución.

“Ni nos vamos a molestar en leer el pedido”, lanzó Pichetto. Sandleris quedará “en comisión”, como otros directores pedidos por Cambiemos. Sólo Federico Sturzenegger tuvo el acuerdo, pero también Caputo ejerció el cargo “en comisión”. Eso no mata a nadie, porque Cristina de Kirchner en su momento, teniendo el peronismo el control de los votos en el Senado, también designó directores del Central “en comisión”.

Rara coincidencia entre dos viejos rivales

Las coincidencias no terminan en el freno a ese impuesto. Los bloques del oficialismo y la oposición le ponen fecha en estas horas al tratamiento de dos leyes en el Senado en donde los dos han puesto las manos. Uno es el proyecto de ley de donación de alimentos, que facilitará la entrega a los pobres de más de 16 millones de toneladas que se pierden todos los años, por cumplir con restricciones sanitarias superables. Carrió reclamó esta semana la sanción por el Senado, y Pichetto, que es uno de sus principales contradictores, la apoyó. Es porque su cámara tiene en tratamiento dos versiones, una de Carrió y otra de Pichetto, que para imponerse necesita dos tercios de los votos. “En esto estoy de acuerdo con la Doctora”, dice el senador rionegrino. Coinciden en la necesidad de la ley, pero también los une el hecho de que el cristinismo y las izquierdas rechazan esa iniciativa.

“Hay un progresismo estúpido que cree que es preferible que vayan a buscar a las bolsas de basura en vez de tener los alimentos de marca en sus casas. Estoy harta del progresismo estúpido”, dijo Carrió en la sesión que trató esa ley. La otra norma que espera sanción es la de expropiación de terrenos en villas para entregárselos a sus ocupantes. Es una norma de cuño francisquista que representaron Carrió, Mario Negri y Nicolás Massot sobre una redacción original del dirigente Juan Grabois, y que es otro legado de Mario Quintana, de los tiempos cuando era amigo del jefe de la CTEP.

Diputados la sancionó con la unanimidad de todos los bloques, pero la frenaron en el Senado algunos gobernadores e intendentes, que dicen que no les dieron participación en el debate. Es una ley revolucionaria y de cumplimiento plurianual, además de cara –en la provincia de Buenos Aires costará, en la primera etapa, unos $ 7.000 millones–, pero está en la agenda cayetana y francisquista del Gobierno. Si no hay sesión esta semana, va la próxima.

Pegarle al chancho hasta que aparezca el dueño

La hoja de ruta para el Presupuesto prevé la sanción en Diputados para el 24 de octubre y en el Senado dos semanas más tarde. El Gobierno festeja cada casilla que avanza porque si se lo aprueban, es el aval del Congreso al acuerdo con el FMI. Visto de afuera es la prueba de sustentabilidad política que piden los inversores. Encapsular el acuerdo con el FMI en el Presupuesto repite el mecanismo que empleó el peronismo en 1994, cuando llevó el Pacto de Olivos encapsulado en el reglamento de la Convención de Santa Fe. Una vez que el pleno aprobaba el reglamento, ya estaba aprobado el Pacto.

El Gobierno no abre ahora tampoco el plan FMI, sino que lo embute en el Presupuesto. Podrá decir, después de la aprobación, que tiene la anuencia de la oposición. El peronismo sabe esto, y levanta la vara para cerrar los votos favorables. “Va a haber Presupuesto, pero sólo si la oposición gana el debate”, es la regla que aplican los peronistas cuando discuten puertas adentro sus posiciones. Con ese ánimo reclaman respuestas que terminarán en una reescritura del proyecto.

Objetan, por ejemplo, que el proyecto modifica el sistema de contratos de Participación Pública y Privada (art. 65° del proyecto). Arman un fondo fiduciario que se endeuda, y de ahí contrata a las empresas de obras públicas. Es una respuesta a la resistencia de los bancos a asociarse directamente con empresas investigadas por corrupción. La oposición dice que ya existe un régimen de obras públicas, que dice lo mismo que la nueva versión de las PPP. Los críticos del sistema aseguran que en España todos los proyectos terminaron en manos del Estado, que era el avalista de los proyectos PPP.

También reclaman por un artículo que baja de 5 a 3 años la prescripción de delitos aduaneros (art. 73°). Le van a pegar al chancho hasta que aparezca el dueño (frase predilecta de Néstor Kirchner), y si éste no explica, se cae también ese artículo del proyecto. Otra objeción es al artículo que facilita la expropiación de tierras para proyectos ferroviarios en todo el país (art. 110°). Se preguntan si no bastan las normas que ya existen. ¿Tiene nombre y apellido esta propuesta? A pegarle al chancho.

 

 

Con información de www.totalnews.com.ar

Te puede interesar