¿Chau plásticos?: la Legislatura busca prohibir los sorbetes y descartables

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Debaten una iniciativa en la Legislatura porteña para eliminarlos en tres años; críticas de la industria
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Las restricciones al plástico podrían llegar a la ciudad de Buenos Aires. Como ya se legisló en Pinamar y a los intentos en Mar del Plata se suma ahora la Capital, que debate un proyecto de eliminación progresiva de sorbetes y utensilios plásticos descartables. La iniciativa replica prácticas que se concretan en varias ciudades del mundo y obedecen a la preocupación que las Naciones Unidas han manifestado respecto de los residuos que llegan a los mares y se han convertido en verdaderas islas flotantes.

"Los consumidores de pescado ingieren hoy por hoy hasta 11.000 micropartículas de plástico por año para entender que esta problemática ha llegado para instalarse. Nadie está ajeno a sufrir las consecuencias ambientales y sanitarias de la producción irresponsable de plásticos. Sabiendo que hoy se arroja el equivalente a un camión cargado de plástico por minuto a los océanos, que la producción y la demanda permanecen en constante aumento, y que el tiempo de degradación de estos materiales varía entre varias décadas a varios siglos, no tenemos más remedio que tomar medidas al respecto, por más que nos resulten incómodas o incluso drásticas", sostiene uno de los argumentos del proyecto que ingresó en la Legislatura porteña, autoría de Maximiliano Ferraro (Vamos Juntos).

El proyecto, que hoy está en la comisión de Ambiente, también está siendo discutido con el sector del plástico, que se verá obligado a reconvertirse. En ese sentido, el diputado explicó que la eliminación será progresiva. Los plazos establecidos en la normativa son:


2020: Prohibición de tener utensilios descartables y sorbetes a la vista en locales de comidas y restaurantes (deben ser entregados en línea de caja)


2022: Prohibición de los sorbetes plásticos que (son lo que mayor daño causan en todo esto),


2026: Prohibición del resto de los utensilios descartables que no sean 100% biodegradables, bajando el porcentaje de componentes de origen orgánico al 40%, a incrementarse gradualmente según plan de progresividad.


La única excepción establecida en el proyecto abarca los utensilios para uso terapéutico y los productos que traigan sorbetes o utensilios de fábrica.


En Ecoplas, una sociedad civil especializada en plásticos y ambiente, rechazan la iniciativa. La industria insiste con que el problema es el mal uso del material y la falta de responsabilidad de descartarlo en el ambiente. "Es más fácil prohibir que educar. Los plásticos de un solo uso de Poliestireno (PS), PET y Polipropileno (PP) son reciclables. Es necesario separarlos en el hogar junto con los otros residuos reciclables (papeles, cartón, hojalata, vidrios y demás plásticos) para que se conviertan en un recurso para la industria recicladora acompañando la economía circular. En Argentina se están reciclando 225.000 toneladas de plástico, con una capacidad ociosa del 50%, por la baja separación de residuos", expresó Verónica Ramos, Gerente de Comunicación y Asuntos Públicos de Ecoplas ante la requisitoria de Infobae.

Y agregaron que, en sintonía con la política de destino final de residuos que planifica el gobierno porteño con la termovalorización o incineración de los residuos, "los plásticos tradicionales tienen un alto poder calorífico por lo que son ideales para la recuperación energética que desarrollará el Gobierno de la Ciudad".

"No es necesario el reemplazo y prohibición que propone el proyecto de ley del diputado Ferraro; debería encauzarse hacia un mensaje positivo a la comunidad: uso responsable y reciclado de plásticos de un solo uso tras la separación en el hogar, junto con los otros residuos reciclables, tales como el papel, cartón, hojalata, vidrios y demás plásticos. Están aprobados por las autoridades competentes en la materia y son necesarios para preservar la salud y evitar contagios", prosiguió Ramos.

La Ciudad de Buenos Aires generó, en 2015, 1.153.38 tn de residuos y más de 143.000 toneladas fueron plásticos (el 13%), según un informe elaborado por la Facultad de Ingeniería de la UBA. Y la ONU, cuya política este año es Un planeta sin plástico, indica que "si las formas de consumo y de gestionar los desechos no cambian, tendremos unos 12.000 millones de toneladas de residuos plásticos en el año 2050".

Sin embargo, el tema también genera polémica en el seno de las negociaciones internacionales. De hecho, hace un par de semanas el G7 y varios países invitados no llegaron a un acuerdo de reducción y eliminación de este tipo de materiales ni pudo establecerse un plazo. Los rechazos más fuertes a una iniciativa canadiense fueron los de Japón y de los Estados Unidos.

"Comparamos normativa y creemos que puede llegar al recinto este año. Estamos trabajando con los sectores planteando plazos razonables. La ley sigue, además, los lineamientos de ciudad verde que desarrolla el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño", indicó el diputado.

El 1° de enero de 2017 la Ciudad prohibió la entrega de bolsas de polietileno en mercados y supermercados y la gente comenzó a adoptar la costumbre de llevar su propia bolsa o carro. Según cifras oficiales, sólo en un año se redujo la entre de 400 millones de bolsas.

Fuente: Infobae

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