CALMA EN LOS MERCADOS; MATE COCIDO EN LAS MESAS

EDITORIAL Por
Nuevas medidas para estabilizar el dólar; nada para paliar la pobreza y la desocupación. Plazos renovados para la bonanza y mientras tanto “sálvese quien pueda”
MATE COCIDO

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N 

La baja de la cotización del dólar en los últimos días es considerada como un triunfo de la política económica del gobierno, y un hecho auspicioso para el futuro brillante que se abriría para el país a partir del segundo trimestre de 2019.

Las LEBAC se habían hecho acreedoras a muy mala fama, bien merecida por otra parte, ya que permitieron una impresionante bicicleta financiera, con la que capitales externos y fondos internos, como el que “era” propiedad del hoy presidente del Banco Central Luis Caputo, obtuvieron descomunales ganancias.

Infonews informa al respecto, en un artículo del 20 de junio pasado:

“Una particularmente exitosa movida financiera de Luis Caputo podría dar lugar a un nuevo escándalo para este funcionario que ya está en la mira por haberse enriquecido con el dólar futuro, por no declarar una sociedad offshore y por haber favorecido con dinero de la Anses a un fondo de inversión del cual es fundador.

Este nuevo episodio fue revelado por el programa Brotes Verdes, de C5N, y tiene que ver con las inversiones que hizo el hoy presidente del Banco Central mientras era ministro de Finanzas. Llamativamente, el funcionario logró anticipar la debacle del peso y pasó sus inversiones a la moneda norteamericana, justo antes de que comenzara su explosivo ascenso.

Según documentación que mostró el periodista Alejandro Bercovich, Caputo tenía en noviembre de 2017 Lebacs por 8,5 millones de pesos. Gracias a los generosos intereses, en enero ya se habían convertido en casi 9 millones. Sin embargo, el habilidoso inversor no volvió a renovar esa inversión y se cubrió comprando dólares”.

Toda esa información está documentada, menos la compra final de dólares. Es una deducción lógica, pero no puede probarse.

Más allá de estos hechos, que le corresponderá evaluar a la justicia, la salida de las Lebac es presentada también como una victoria de las autoridades en el manejo de la economía.

No hay duda de que la baja de la cotización de la moneda norteamericana puede haber aportado algo a la tranquilidad de una sociedad que está experimentando una tremenda baja en sus ingresos, vía bienes y servicios dolarizados junto a salarios en pesos que se actualizan muy por debajo de la inflación.

Y a esto, que determina que millones de hogares crucen hacia abajo la línea de pobreza, hay que sumarle los problemas que causa la inestabilidad del mercado de cambios, junto con la extraordinaria suba de las tasas de interés, que frenan la producción, cortan la cadena de pagos y promueven el desabastecimiento.

Todo indica que a partir de ahora el gobierno echará mano al recurso denominado “crawling peg”, cuya traducción literal es “arrastrarse escalonadamente”, y que en economía significa que la autoridad monetaria irá devaluando el peso de a poquito, siguiendo la inflación, e interviniendo en el mercado cuando la divisa se dispare por fuera del rango establecido.

Es una medida racional, varias veces empleada en la Argentina, ya que los saltos bruscos en la relación peso-dólar conmueven a la ciudadanía. Además, atenúa la parte de la bicicleta financiera que permite obtener grandes y fáciles ganancias, cobrando alta tasa de interés por los depósitos y volviendo al dólar antes que éste salte. De todos modos, aunque la diferencia que los especuladores hagan en dólares será menor, estará más garantizada: con la tasa de referencia del Banco Central en 60% anual hasta fin de año todavía quedaría un jugoso margen.

Esto explica que muchos tenedores de Lebac se pasaran otros exponentes de la amplia fauna de títulos financieros, y hasta vendieran cerca de mil millones de dólares para seguir pedaleando desde los pesos, y esa inyección de divisas de paso les baja el piso desde el que arrancaron, debido al aumento de la oferta del billete estadounidense.

El ministro Dujovne ya aclaró que vienen meses muy duros y recién la economía retomaría el crecimiento en marzo de 2019. ¿Qué sucederá en estos largos meses? Mucha gente obtendrá excelentes dividendos de la actividad financiera, que no produce ninguna riqueza sino que transfiere dinero desde los ciudadanos comunes a los dueños de los capitales que pueden ingresar a esta monumental timba.

La industria sigue achicándose, y las suspensiones y despidos abarcan hasta aquellos sectores que se mostraron más dinámicos en los últimos años, como el automotriz. En tanto, ramas que ya estaban castigadas por la importación y la falta de capacidad de compra de los consumidores, principalmente textiles y calzado, están en situación crítica, con cierre masivos de empresas y comercios del rubro.

El Presidente y sus funcionarios, en tanto, reafirman la política que hasta ahora ha mostrado un rotundo fracaso, y simplemente van fijando nuevos plazos hasta que llegue la bonanza. Y para que la sociedad acepte las postergaciones de la aparición de los brotes verdes, o la luz al final del túnel, vuelven a aplicar las viejas recetas: revivir la tragedia del fiscal Nisman y seguir tratando de enlodar la figura de la expresidenta Cristina Kirchner.

¿Tendrán éxito con semejante estrategia? Tal vez, pero esta marcha empecinada en una dirección que evidentemente conduce al fracaso, no puede menos que traer a la memoria al profeta Ezequiel “Dios ciega a quienes quiere perder”.

Te puede interesar

Te puede interesar

Booking.com