Cómo se vivió en la Casa Rosada el recambio de autoridades en la Corte Suprema

POLÍTICA Por
"Fue una reunión de acuerdo dura, pero sincera", admitía este martes entrada la tarde una altísima fuente de la Corte Suprema
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En los pasillos del Máximo tribunal habían existido conversaciones hasta último momento. En los días previos, había habido un intercambio de mensajes entre Ricardo Lorenzetti y un sector de la mesa judicial que asesora a Mauricio Macri. La relación entre Lorenzetti y la Casa Rosada estuvo desde el principio de la administración de Cambiemos signada por una profunda desconfianza.

Este martes por la tarde, en la Casa de Gobierno, dominada por la reunión con los gobernadores por la discusión del presupuesto 2019, había cierta satisfacción. Indisimulable. Fabián Rodríguez Simón, asesor jurídico full time de Macri -uno de los cerebros de la designación de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, el designado presidente de la Corte-, iba y venía entre el despacho presidencial y el de José Torello, jefe de Asesores del jefe de Estado, otro de los integrantes de la mesa judicial.
El Presidente, según fuentes oficiales, recibió la información mientras seguía los pormenores de la negociación de sus ministros y los gobernadores por el presupuesto. Aseguran que había alivio en el despacho presidencial.


El Gobierno sabía que el recambio en la Corte se podía acelerar, y que incluso al mediodía podía haber novedades. La noticia no los tomó por sorpresa.

"Siempre es buena la renovación y la alternancia", decían sonrientes desde encumbrados despachos del primer piso de Casa Rosada. Elisa Carrió, la voz más dura de la coalición de Gobierno en relación al rol de Lorenzetti, lo disfrutó primero en privado junto a sus colaboradores y más tarde en público, en una charla en la Bolsa de Cereales, y a través de las redes sociales. A la tarde ya volvía a su chacra de Exaltación de la Cruz. No había, por lo pronto, previsto ningún festejo: sus asesores recordaban la fiesta que armó con mariachis en la casa de Mariana Zuvic cuando Julio De Vido cayó preso.

Durante mucho tiempo, el ministro Germán Garavano escuchó la queja semanal del saliente presidente de la Suprema Corte por los constantes embates de la líder de la Coalición Cívica. Carrió y su entorno también tenían información de que podía haber movimientos por estos días.

Después de meses de cortocircuitos, la relación formal entre la Corte y el Gobierno quedó en manos de Marcos Peña. Cómo una forma de ordenar un vínculo que nunca supo acomodarse.
Para Lorenzetti, sin embargo, la despedida de la presidencia del Máximo tribunal después de once años tiene un consuelo: seguirá como ministro igual que Rosatti, su principal contrapeso en el Palacio de Tribunales.

Es por eso que al menos un sector del Gobierno reconoció que Lorenzetti logró ponerle un freno a las pretensiones de Rosatti y conseguirá mantener su influencia durante la gestión de Rosenkrantz.

La unción de Rosenkratz, un magistrado de origen radical de muy buenas relaciones con el Gobierno, acompañado por Elena Highton de Nolasco -cómoda desde hace tiempo en la vicepresidencia-, es en parte consecuencia de esa disputa. Rosenkrantz había mostrado en los últimos meses sus intenciones de presidir el tribunal. Para la administración de Cambiemos, el estilo de liderazgo de Rosenkrantz estará menos empoderado que el de su antecesor.

En Casa Rosada aseguraban además que el recambio en la Corte era una señal al círculo rojo. "El mayor problema de la Argentina es el núcleo de poder", había dicho Macri en la mañana del martes en la reunión de gabinete ampliado ante casi mil funcionarios.

Fuente: Infobae

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