Sin duda es la última oportunidad

MIRADAS Por
En horas, el Gobierno deberá presentar el Plan Económico que nunca hizo, hacer el ajuste que nunca quiso, tomar medidas que 100 veces rechazó y borrar con el codo lo que firmó con la mano hace 2 años.
hoy

Mauricio Macri tiene pocas horas más para decidir si será recordado en la historia como un Fernando De la Rúa siglo 21 o como un Carlos Saúl Menem del nuevo siglo.

 
Si fuese asimilado al ex mandatario UCR/Frepaso, debe recordarse que sería como una persona que nunca logró comprender lo que ocurría en su entorno, fue responsable de crear una crisis económica inmensa y fue devorado por el internismo de sus ministros y un “golpe de mercado”.

 
Si fuese recordado como un Menem sería porque resultó un Presidente de la Nación que enfrentó una crisis heredada, que inicialmente no pudo controlar, pero puesto contra la pared, dio un giro de 180° y logró una estabilidad más o menos extensa en el tiempo.

Menem no es un modelo de “buen” Presidente de la Nación pero él pudo ir en contra de lo que había prometido en campaña, hizo el ajuste necesario para estabilizar la economía, y creó las condiciones para atraer inversiones directas, de verdad, tal como nunca antes ni después ocurrió en la historia moderna argentina. Esto último es necesario profundizar: generó la credibilidad necesaria para que, siendo peronista y haciendo todo lo contrario a lo que prometió, logró que ingresaran al país decenas de miles de millones de dólares en empresas de servicios públicos que estaban obsoletas, derruidas, inoperantes y atadas a formas organizativas de la década del ’50, sin olvidar que él inició la revolución agrícola.

De hecho, Franco Macri y Mauricio Macri, en una de las pocas apariciones televisivas juntos, fueron quienes iniciaron el pedido de un 2do. mandato consecutivo de Menem, en 1994.

Es cierto que no estamos en los ´'90, ni ingresamos a un proceso de hiperinflación (sí a una estanflación peligrosa), ni el peronismo se encuentra detrás de Macri apoyando cualquiera de sus decisiones. Pero el Presidente de la Nación debe comprender que, a estas alturas, gran parte de la crisis que está enfrentando fue creada por indecisiones y/o decisiones propias erradas o que funcionarios de su máxima confianza le hicieron tomar.

Es inútil preguntarse cómo se llegó a esta crisis tan profunda. Las causas económicas, políticas y comunicacionales son muchas y se han ido desgranando semana a semana en estos Editoriales; lo cierto es que las disputas internas dentro del Gabinete nacieron a semanas de haber asumido Mauricio Macri como Presidente de la Nación, en parte consecuencia de la decisión de no tener una conducción centralizada en la Economía.

Lamentablemente hay que retroceder en la historia hasta el presidente de facto Roberto Eduardo Viola para encontrar un caso similar de atomización del organigrama del Palacio de Hacienda. En el caso de Macri, trasladó las decisiones económicas a Marcos Peña y sus dos vices, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, quienes no solo tomaron las medidas en forma desarticulada y desordenada, sino también hicieron crecer el poder de la Jefatura de Gabinete a un nivel que nunca hubo desde que fue creada en 1994. Así fue como Marcos Peña devino en“Monje Negro”, tal como en la historia argentino no sucedía desde José López Rega a quien, pese a todo lo que se diga, María Estela Martínez de Perón terminó despidiendo.

 

 Dentro del macrismo, el 'peñismo' se extendió por todos los ministerios y actuó en forma de 'comisariato político', que no tiene comparaciones ni durante el 'Proceso de Reorganización Nacional' ni durante el kirchnerismo; un poder que se preocupó más por los Power Point que por ejecutar, que terminó resultando más una “máquina de impedir” que un gobierno de ejecución. Por ese motivo, no alcanza con sacar de sus cargos a Mario Quintana y Gustavo Lopetegui y “perdonarle la vida” a Marcos Peña, creador de esta estructura generadora de fracasos.

Se asegura que el “ciclo macrista” está terminado. Puede no ser tan real esa observación, pero sí ya quedó en la historia si había o no que contar la “herencia” recibida. Lo grave es que sigue con el gradualismo, rechaza las recomendaciones que se hacen para que el ajuste tenga un verdadero efecto tranquilizador para los mercados e inversores, menosprecia la política y la comunicación política, se somete a los dictados de Jaime Durán Barba e ignoran a los aliados de “Cambiemos”.

Todos estos comportamiento son responsabilidad de Mauricio Macri y queda en sus manos comportarse al revés de como hizo hasta ahora o repetir los errores.

El 'drive' central de la toma de decisiones de la Administración Macri, por lo menos hasta ahora, han sido las encuestas de Jaime Durán Barba y las necesidades del marketing político.

Pese a los problemas de gestión que tuvo el macrismo durante los primeros 2 años de gestión, se mantuvo la “encuestocracia” y el marketing “de los globos”, cuando la situación cambiaba con ritmo vertiginoso, en especial luego del gran triunfo electoral de octubre de 2017, hace menos de 1 año.

Ahora es necesario asegurar la gobernabilidad y evitar que la Argentina siga perdiendo decenas de miles de millones de dólares de las reservas del Banco Central, en medio de tasas de interés del 60% anual y una recesión con alta inflación que promete ser extremadamente costosa en lo social.

Queda poco del pasado de “Cambiemos” por salvar. La marca de la alianza coyuntural fue destrozada por los acontecimientos. En verdad, no se cambió nada; la imagen cae semana a semana, lo mismo que la intención de voto. Cualquier plan de reelección es una fantasía. La prioridad es evitar que la crisis política escale hasta unas elecciones anticipadas.

Las expectativas de los votantes macristas han dado un giro. Ya no se busca el “cambio”, ahora se reclama salir de esta crisis, estabilizar la economía e impedir que vuelva alguna forma de peronismo al poder, en especial, si se trata de Cristina Fernández de Kirchner, por ahora, otra fantasía.

Por eso, ese temor al regreso kirchnerista le permite a Mauricio Macri aplicar un considerable menú de medidas que la clase media no toleraría en otras circunstancias porque, si hubiesen resultado positivos en 6 meses, mucho voto perdido podría recuperarse, de alguna manera.

Las normas que se analizan no son originales. Para bajar el déficit fiscal, se promete más carga fiscal y más ajuste en el gasto.

Pero los gobernadores peronistas han sido claros en que no van a pagar el precio del ajuste; al contrario, para aprobarle el Presupuesto 2019 le van a pedir a la Casa Rosada más dinero.

La consecuencia es lógica: todos los privados van a tener que hacer el grueso del ajuste (otra vez más, tal como sucede desde que acabó 'el viento de cola' por el precio de la soja). Las Administraciones 'macristas',tanto nacional como provinciales y municipales, deberán poner su parte, aunque no tanta, porque todos quieren, en el peor de los casos, ser reelegidos.

 

 

 

La aplicación de retenciones a la exportación masivas parece una decisión tomada para que no sólo el sector agropecuario pague el costo del ajuste. El argumento: con la devaluación del peso quienes ingresan dólares suman ganancias adicionales y lo que va a quitarles el Tesoro Nacional es parte de esa utilidad marginal mayor. No es justo ni recomendable, pero parece ser la intención oficial (que tanto se lo criticó en el pasado a los K).

¿Va a perder el voto del campo Mauricio Macri con esta medida? La prioridad es la gobernabilidad, no el marketing político. Pero el 'macrismo' pierde hoy más votos en las zonas urbanas y suburbanas que en el campo, por lo cual, el objetivo es recuperar la confianza de la clase media de Ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Rosario, para recuperar competitividad en las elecciones 2019.

El Presidente de la Nación ya no tiene como aliado a lo que él mismo bautizó como “Círculo Rojo”; al contrario, los intentos de acercamiento de los líderes del sector privado siempre fracasaron ante la soberbia oficial; peor ahora que gran parte del establishment fue ubicado en la categoría “arrepentidos” por la causa judicial “GloriaGate” y muchos más se preparan para desfilar por Comodoro Py cuanto prosperen las causas “Odebrecht”, “Ruta del Dinero K”, “DJAI”, entre otras.

 

 

 Los voceros oficialistas incurren en una contradicción notable:

> sostienen que Mauricio Macri está “hipersensibilizado” por la crisis, pero

> aseguran que no quiere cambiar a Marcos Peña,

> no acepta las recomendaciones, ideas, críticas o propuestas que le aportan Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Nicolás Caputo, etc.;

> ni descarta los ejes de acción que aporta Jaime Durán Barba.

Entonces: ¡¿?!

Los 'voceros' terminan presentando, si esto fuese verdad, a un Mandatario o necio o caprichoso, lo que no hace demasiado bien a la investidura presidencial que ellos afirman representar.

Hay una realidad contundente: ya no corresponde a Mauricio Macri sostener o no a Marcos Peña. Lo que corresponde es que Marcos Peña presente su renuncia “en forma indeclinable” (tal como en realidad deben presentarse todas las renuncias) y abrir el camino para que el Presidente de la Nación oxigene su Gabinete e introduzca profundos cambios entre sus colaboradores. No alcanza con el alejamiento de Mario Quintana y la reubicación de Gustavo Lopetegui.

Se sostiene que “Marcos Peña es Mauricio Macri”. Siendo extremadamente permisivo y hasta oficialista, se puede comprender la dependencia de Mauricio Macri de Marcos Peña, lo que no se entiende cómo el ego de Marcos Peña está hundiendo a quién considera su líder político. Irse, no es una opción, si no se va, él se puede “llevar puesto” al 1er. gobierno ni peronista ni radical en más de 80 años. De eso se trataba, en parte "Cambiemos", según el PRO.

 ¿Alcanza con eliminar 10 o 12 ministerios? El Gobierno anunció 3 ajustes a su estructura administrativa y ninguno se llevó a cabo. Si todas las estructuras adicionales pasan a ser Secretaría de Estado, manteniendo sus asignaciones presupuestarias, de poco servirán los anuncios. Tampoco servirá sumar a Carlos Melconian como ministro de Economía si Marcos Peña lo condiciona o “maquilla” las cuentas públicas.

La economía marca el piso de Mauricio Macri. Si empeora, el piso se hunde. Si mejora, tiene más chances de una reelección, si es que todavía ambiciona buscar un nuevo mandato. La necesidad de un giro en la economía no sólo es una necesidad para salir de la crisis sino también un imperativo político para intentar una campaña electoral “decorosa”. Ni el gradualismo ni el discurso ambivalente sirven en lo que resta del mandato 2015-2019, dado que el “relato” macrista perdió credibilidad.

Que todo empresario, banquero, industrial, inversor, ahorrista o simple ciudadano convierta sus pesos en dólares, liquide sus acciones y bonos; y/o retire sus depósitos de los bancos es una demostración que el discurso del oficialismo perdió toda credibilidad. Por eso el paquete de medidas que anuncien en pocas horas más deberá ser de tal dureza y contundencia que no deje dudas que va a cumplirse.

Hay que entender que todos los pronósticos, promesas y metas que anunció Mauricio Macri en los últimos 36 meses fueron desacertados. “Fuimos demasiado optimistas”, intentó excusarse el mandatario. Ya no hay espacios para excusas. La fuga de US$ 30.000 millones y el endeudamiento para financiar esa salida de dólares convirtió en poco sustentable el endeudamiento; incluso, ante un Acuerdo con el FMI.

 > ¿Hay un complot detrás de la 'corrida'? Siempre hay personas que aprovechan que el río está revuelto para hacer ganancias. También hay algunas 'manos negras' que no ayudan. Es lógico. En los últimos 2 años, Macri & Peña, con su soberbia y arrogancia, acumularon enemigos. Que esos enemigos se unieran y le “pasaran la cuenta” al Gobierno era sólo cuestión de tiempo y oportunidad. Y ese tiempo y oportunidad llegó a causa de los inmensos errores que se cometieron en la Casa Rosada.

> ¿Hay un intento de 'golpe de Estado'? No. Hay corporaciones políticas, sindicales, empresarias y sociales que quieren que Macri abandone el poder en un helicóptero. Pero la debilidad política que hoy muestra el Gobierno es consecuencia directa de la sucesión de errores notables y 'balazos en el pie' cometidos en 34 meses.

Muchos van a aprovechar la debilidad política y los efectos crecientes de la recesión para desgastar al Gobierno. Por ejemplo, Hugo Moyano se fue de la CGT porque no enfrentaba al Gobierno. La consecuencia que la CGT anunció un paro general para el 25/09.

Sobre esa medida de fuerza se montaron las 2 CTA, que lanzaron un paro por 36 horas para el 25/09 y 26/09. De inmediato, “Los Cayetanos” -tal como se apoda a los piqueteros cercanos al papa Francisco-, lanzaron un plan de lucha que implica marchar a la ANSeS para pedir aumento de todos los planes sociales, jubilaciones y pensiones; el 19/09 irán al Ministerio de Energía para pedir que las tarifas vuelvan a los valores de 2015 (¿...?) y el 25/09 prometen movilizaciones y cortes para hacer sentir el Paro General.

El Gobierno debe cuidar que las medidas que anuncie no deban pasar por el Congreso: ninguno de los peronismos está dispuesto a ceder a la voluntad de la Casa Rosada o a hacerle un “favor” ni a Macri ni a “Cambiemos”. Tanto es así, que el panperonismo ya dijo que no avanzará con la extinción de dominio que del Senado vuelve a Diputados, para no regalarle un triunfo a la Casa Rosada.

En horas, el Gobierno deberá presentar el Plan Económico que nunca hizo, hacer el ajuste que nunca quiso, tomar medidas que 100 veces rechazó y borrar con el codo lo que firmó con la mano hace 2 años. Despreciar la política tiene un costo. No tener un ministro de Economía ni un plan, también. A Mauricio Macri le tocó el momento de pagar y hacer lo tendría que haber hecho hace 36 meses.

URGENTE24

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