Carrió prepara una catarata de denuncias y en Rafaela hay quiénes ya no duermen

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La diputada tiene el "sí" de Macri para que denuncie a quién tenga que denunciar. En esta semana que comienza va a haber novedades importantes, ¿Una constructora local está en la mira de Carrió?
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La diputada tiene la veña de Macri para que denuncie a quién tenga que denunciar. En esta semana que comienzan va a haber novedades importantes, ¿Una constructora local está en la mira de Carrió?.

Por lo que sabemos, uno de los referentes locales del partido de la Diputada, le habría pedido que se denuncie a una empresa constructora local y le habría aportado pruebas importantes.

De acuerdo a lo que nos informaron, Carrió le habría prometido a "su gente en Rafaela" que en está semana va a hacer público, supuestos desmanejos en la obra pública en nuestra ciudad e involucraría a una importante constructora local.

También a la Diputada se le acercó material sobre supuestas defraudaciones que habría cometido un "personaje" conocido en el ámbito de la construcción en nuestra ciudad, que con la promesa de emprendimientos que nunca concretó habría estafado a mucha gente, ese personaje se habría asociado en su momento con uno de los hermanos Schoklender y las defraudaciones sería millonarias.

Otra de las denuncias que seguramente van a tener repeecreper en nuestra ciudad, es la insistencia que Carrio haría esta semana sobre manejos de Fútbol para Todos en épocas Kirchner ISTAS y ahí seguramente van a estar mencionados como en otras oportunidades algunos conocidos Rafaelinos.

“¿Vieron que no estaba loca?”, dice Elisa Carrió en la intimidad de su casa. Esperó muchos años este momento. Ya en 2004 había dicho que Julio De Vido era el cajero de la plata negra de los Kirchner. El ex ministro le contestó entonces con una demanda y declaró que Carrió debía ir presa. ¿Es para ella una revancha la ola de presos y arrepentidos por la corrupción? La diputada se ha mantenido en silencio. El avance de la Justicia coincide con uno de los momentos más dolorosos de su vida. Un familiar muy cercano atraviesa un irreversible estado de salud. Los últimos 10 días Carrió los pasó recorriendo los 82 kilómetros que separan su casa, en Exaltación de la Cruz, del sanatorio porteño donde está internado. Desconectó los teléfonos y dejó en manos de sus secretarios y custodios los contactos con la prensa y la política. “No me busquen. No voy a estar”, mandó a decir.

No es del todo cierto. Como siempre, conserva un pequeño grupo con el que no pierde conexión nunca y que la mantiene informada. A esos confidentes, que han ido rotando según la época, les encargó un relevamiento de todos los archivos que contienen sus denuncias de 2005 a la fecha. Y les dijo: “Esta causa ya es inmanejable. Sigamos averiguando: todavía faltan caer muchos y tenemos que colaborar”.

¿A quiénes se refiere? Su lista es amplia y hasta hace unos días abarcaba nombres que fueron desfilando poco después por la Justicia (“¡Falta Aldo Roggio, falta Roggio!, gritaba Lilita, por ejemplo, el martes, tres días antes de que el empresario se presentara espontáneamente ante Claudio Bonadio). Otros, piensa, han sobrevivido hasta ahora a las investigaciones que podrían derivar de los cuadernos de Oscar Centeno.

En la Coalición Cívica apuntan a gobernadores y ex gobernadores. No dan nombres, aunque se les escapa el de Jorge Capitanich, dos veces gobernador de Chaco y ex jefe de Gabinete de Cristina y antes de Eduardo Duhalde. “Tiene muchos puntos oscuros para rendir cuentas”, aseguran. Pero también introducen en la lista de sospechosos a mandatarios o ex mandatarios provinciales del radicalismo y aliados del macrismo. “Tienen que explicar su sugestivo vínculo con Techint”, deslizan. Techint es la principal empresa privada del país. El ex director de Administración, Héctor Zabaleta, fue detenido y se lo acusa de ser partícipe necesario de la asociación ilícita supuestamente dirigida por Néstor y Cristina Kirchner para cobrar coimas. Zabaleta fue excarcelado y se convirtió en uno de los imputados colaboradores. Luis Betnaza, el director institucional corporativo del Grupo, reveló que hubo pagos, pero dijo que no fueron coimas sino “contribuciones”.

Carrió no cree en esos eufemismos que utilizan los empresarios. Pero hay más. Quienes trabajan en sus denuncias apuntan contra el banquero Jorge Brito y también quieren profundizar las investigaciones a partir de la privatización y reestatización de YPF. Otro que está en la mira es Ricardo Echegaray, el ex jefe de la AFIP. La saga llega, por supuesto, a la figura de Cristina Fernández de Kirchner. “Ya no tiene salida”, coinciden en el universo oficialista. Incluye a quienes preferirían que siguiera en la carrera electoral.

El avance judicial compromete a la estructura que supo diseñar Néstor Kirchner, pero también complica a la familia Macri. La situación de Angelo Calcaterra, el primo de Mauricio Macri, es el primer ejemplo. Carrió lo sabe, pero le asegura a sus íntimos que el acuerdo con el Presidente, cuando se formó Cambiemos, fue que no hubiera impunidad para nadie. Ese acuerdo se firmó implícitamente en una reunión en Pilar, previa a la firma del acuerdo electoral. Se hizo a instancias del diputado Javier Campos. Ella asistió con Maricel Etchecoin, actual diputada provincial. Macri y Carrió se fueron a hablar a solas a una habitación. La charla duró 40 minutos. Cuando salió, Carrió le dijo a Etchecoin: “Ya está, me saqué todas las dudas”.

En aquella charla indagó sobre toda la red de negocios que tejió a lo largo de varias décadas su padre, Franco Macri. Y le anticipó que ella sería impiadosa con quienes hayan cometido actos de corrupción. El actual Presidente le prometió que le dejaría las manos libres a la Justicia. Ella dice hoy que él no le falló.

Cuando en nombre de Macri la llamaron hace una semana para contarle que Calcaterra pensaba presentarse en la Justicia, la diputada le envió un mensaje al Presidente: “Me parece extraordinario”. ¿Le avisaron o la consultaron? Lo cierto es que la comunicación se produjo el mismo día que el primer mandatario habló con su primo. La charla con él no fue fácil.

“Angelo estaba desesperado. Se sentía acorralado y creyó que lo mejor sería presentarse el fin de semana, pero le pidieron que esperara al lunes”, confía una persona que lo visitó en su casa. Calcaterra, que en realidad no se llama Angelo sino Angel Jorge Antonio, pasa buena parte de sus días tratando de explicar su delicada situación en el amplísimo living de su piso de Palermo Chico, en un edificio construido en la década del ochenta por Carlos Libedinsky y que tiene un valor arquitectónico que se estudia en la facultad. En ese living se destaca un cuadro de la serie Caperucita Roja del grupo Mondongo y otro del artista Duilio Pierre. Las mesas ratonas desbordan de libros de arte. Su hija María es una reconocida galerista y él mismo es un esteticista de gustos muy refinados.

 

El ex dueño de la constructora IECSA teme que todo ese mundo se derrumbe y le habría hecho un especial pedido al Presidente: que lo ayude a frenar los dardos que le llueven cada tanto desde Cambiemos y que vienen desde que quedó envuelto en el escándalo Odebrecht. “Te pido por favor que me saques a esa gente de encima”, dicen que fueron sus palabras. La estrategia judicial del empresario apunta a demostrar que él actuó bajo presión “por la situación de la empresa”. No fue el primero ni será el único que apele a ese recurso.

“No sabemos dónde ni cómo termina todo esto y hasta qué punto podría ensuciar a algunos de los nuestros”, admite un hombre de peso en la Casa Rosada. “En la corta nos benefició. En la larga puede ser una trampa”, sostienen en el ala política. La principal preocupación es el impacto que puede tener el caso en el exterior, en especial entre los inversores que prometieron desembarcar en la Argentina y que aún dudan. La suba del riesgo país y la nueva escalada del dólar -que se suman a una inflación que no cede- no generan el clima de confianza que promete Macri cuando sale a conquistar capitales afuera.

“No estamos bien, pero la oposición está peor. Esto los terminó de desorientar”, se consolaba el viernes un alto funcionario. No es mucho, decía. Pero es lo que hay.

Con información de Clarín 

 

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