Se encendieron todas las alarmas

ECONOMÍA Por
Las variables financieras, monetarias y bursátiles tuvieron otro viernes negro. Ya no es sólo el alza del tipo de cambio, la pérdida de reservas y la caída de las acciones, con tasas elevadísimas. Ahora se agregó el derrumbe de los bonos.
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El dólar no da respiro y alcanzó ayer un récord de 29,85 pesos, con un salto de 4,0 por ciento, equivalente a 1,14 pesos. La divisa al borde de los 30 no es la única consecuencia de la incertidumbre financiera en la economía local. Las tasas de interés escalaron a casi 60 por ciento anual, el riesgo país subió por encima de los 700 puntos básicos, la cifra más elevada en 3 años y medio, las acciones anotaron caídas de hasta el 11 en Wall Street y los bonos en moneda extranjera bajaron hasta 8 por ciento. Para completar otro viernes negro de la economía macrista, el Banco Central informó a última hora que las reservas internacionales bajaron 649 millones de dólares, para ubicarse 56.870 millones. La Argentina junto con Turquía son los dos países emergentes con peor performance en los últimos meses debido al incremento del riesgo de default y la inestabilidad cambiaria.

La corrida contra los activos bursátiles se potenció con la fuerte fuga de divisas que se extiende desde hace varios meses. La economía prácticamente no cuenta con herramientas para intervenir y frenar la sangría debido a que el gobierno desarticuló todas las medidas defensivas para enfrentar corridas. La política de subir la tasa de interés en pesos hasta niveles astronómicos ya no disuade a inversores en la dolarización de activos. 

El dólar subió en los últimos tres días casi dos pesos pero la expectativa de devaluación lejos de frenarse se acentuó. El tipo de cambio mayorista cerró la semana en 29,25 pesos, un alza de 4,1 por ciento. En los últimos tres meses y medio, la suba del dólar fue mayor al 45 por ciento y en lo que va del año fue de casi 60 por ciento. 

La presión por la compra de dólares generó una nueva suba de las tasas. Las Lebac de corto plazo rindieron arriba del 56 por ciento, tasa similar respecto de la que registraron los préstamos entre bancos a corto plazo. Los activos en pesos pierden valor y la bicicleta de la tasa de interés dejó de ser atractiva. El principal problema es que la pérdida de interés de los inversores también empezó a trasladarse a los activos en moneda extranjera. Es lo que explica el desplome de esta semana de los títulos públicos que cotizan en las plazas internacionales. El Discount 2033 cayó 8,4 por ciento. 

El retroceso de los títulos públicos generó un salto del riesgo país: subió 11 por ciento y cerró en 704 puntos. Se trata del máximo valor desde febrero de 2015, cuando el país no le había pagado el juicio a los fondos buitre, tenía controles de capitales, intervenía casi todos los días vendiendo reservas, cobraba impuestos a las exportaciones y sostenía un esquema de administración de importaciones. La lección es que la apertura de los capitales y la liberalización financiera no son suficientes para convencer a los inversores de seguir comprando deuda argentina. El riesgo de impago que generan las cuentas externas que no cierran y una acumulación de deuda acelerada un muy poco tiempo profundizaron las tensiones hasta irrumpir en crisis.  

Las acciones argentinas que cotizan en Estados Unidos están mostrando el resultado de inversores asustados con el riesgo de activos locales. El Banco Francés marcó una baja de moneda dura del 10,9 por ciento, mientras que Macro cayó 8,2 por ciento y Grupo Financiero Galicia retrocedió 5,8 por ciento. Las empresas dedicadas a la energía y la producción de acero también mostraron importantes caídas. La investigación judicial por los presuntos casos de coima es uno de los elementos que potencia las bajas de precios de las empresas argentinas. 

La Argentina cada vez tiene menos que envidiarle a Turquía, en donde ayer la devaluación de la moneda fue del 18 por ciento. Las declaraciones de su presidente y la imposición de aranceles a su acero en los Estados Unidos, lo que se acompañó por un tuit de Donald Trump, fueron elementos claves para explicar el desplome de la lira turca.

Los problemas monetarios, cambiarios y financieros pueden observarse con el recorrido de las reservas internacionales. El stock de divisas del Central cerró ayer debajo de los 57 mil millones de dólares. Se trata de la cifra más baja desde que ingresó el crédito del Fondo Monetario Internacional desde el 22 de junio. Las reservas terminaron la semana en 56.870 millones de dólares, con una merma de 649 millones ayer, de 927 millones en la semana y de 6404 millones desde que ingresó el préstamo del FMI. La autoridad monetaria redujo las liquidaciones de divisas desde el lunes pasado de 100 a 50 millones de dólares. En el organismo indicaron que las caídas de ayer se debieron a la devaluación de algunas monedas que forman parte de las reservas, lo que representó una baja de 110 millones de dólares, y al vencimiento de Letes, que el Tesoro no llegó a renovar esta semana por más de 400 millones de dólares.

Fuente: Pagina12

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