Primereando para salvarse

OPINIÓN Por
Lo que parecía que podía llevar años se fue revelando como algo más sencillo. Las declaraciones de figuras de peso aceleran los tiempos de la causa por las coimas durante el kirchnerismo.
hoy

Pasado el revuelo por la votación sobre la legalización del aborto, la política pura vuelve al centro de la escena. La disputa por la interrupción del embarazo sólo logró suspender por poco tiempo el interés por los cuadernos del escándalo.
Lo que al principio parecía que podía llevar meses se fue revelando como un trámite más sencillo. No hubo pactos de sangre entre empresarios ni logias secretas entre políticos. A medida que los requería la justicia, todos fueron aportando testimonios que van haciendo fluir la información con la que el blindaje al kirchnerismo empezará a desarmarse.
En ese sentido, y pese a que fue por otro motivo, la condena a Amado Boudou demostró que los políticos no tienen comprada la impunidad. Fue como el descubrimiento de los antibióticos, un impulso a seguir avanzando por el mismo camino, conscientes de que aquello que parecía imposible de derrotar finalmente está cayendo.
Los que interpretaron correctamente el cambio de viento y se ubicaron para recibir su impulso fueron el polémico ex juez Norberto Oyarbide y el escurridizo ex Jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina.
El primero demostró que aunque haya abandonado el cargo y luzca una cabellera completamente blanca, el zorro pierde el pelo pero no las mañas. Adaptó su discurso a las necesidades de una audiencia sedienta de información, tratando de conquistarla asumiendo el papel de la pobre víctima del sistema.
Aunque su imagen personal contraste con lo que se espera de un juez preparado y capaz (y fuera de la moralina que exige rectitud y decencia) Oyarbide conoce en profundidad el funcionamiento de la justicia y los alcances de las leyes que versan sobre los hechos en danza. Sus 20 años como juez federal seguramente se pueden justificar más allá de su habitual complacencia con el poder de turno.
No fue hace mucho cuando consiguió jubilarse evitando el juicio político. En aquel entonces se escapó de lo que hubiese significado perder su abultada jubilación. Muchos criticaron al presidente por dejarlo escapar. Pero -tal como dice el dicho- quien mal anda, mal acaba. Ahora le tocó volver a estar en el medio de la polémica.
Adujo que recibió presiones (pero no coimas) para sobreseer al ex matrimonio presidencial en aquella denuncia por enriquecimiento ilícito. Dijo que le “apretaban el cogote”, con la inevitable relación entre su video por el escándalo de Spartacus y uno de los primeros videos virales criollos. Lloró. Aunque sean de cocodrilo, con sus lágrimas cayó bajo.
Sus dichos dejan la esperanza de que se reabra aquella causa, ya que habría fallado bajo presión, por lo que no se puede garantizar la neutralidad de su decisión.
La voluntad que demostró para colaborar puede ser asimilada a la de Abal Medina. El politólogo reconoció haber recibido dinero para la campaña, aunque se hizo el zonzo al decir que pensó que llegaba de aportantes de buena fe. Se ve que las preguntas lo acaloraron un poco, porque prendió el ventilador y preocupó a más de uno.
Por eso no es casual el enojo de Aníbal Fernández, que le devolvió la gentileza a quien fuera su sucesor en la Jefatura de Gabinete. Básicamente le dijo que al reconocer el uso de esos fondos para la campaña, aceptó haber cometido el delito de lavado de dinero. Un Game of Thrones justicialista de traiciones y puñaladas, armándole el caso a la justicia.
Todo esto es una muestra de que tal vez sea difícil frenar la causa. Sólo por el hecho de existir el tema el gobierno obtiene un beneficio presente, aunque sabe que si se avanza en condenas se pone una vara muy alta a futuro.
Aunque el kirchnerismo gobernó poniendo las culpas en el menemismo, no hizo absolutamente nada para juzgar y encarcelar a los responsables de la corrupción de los ‘90. La voracidad de la caterva santacruceña no dio lugar a la compra de lealtades para cuando volvieran al llano.
Por eso hoy tienen miedo de que empiece a girar la rueda y finalmente los alcance la justicia.

Fuente: Alfil Diario

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