DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO: ENTRE EL HUMO DE LOS "CUADERNOS DE LA CORRUPCIÓN K"

La opinión de si la aparición de la prueba física de la matriz de la corrupción argentina beneficia a los pañuelos "celestes" o a los "verdes" queda a la libre interpretación del lector
PAÑUELOS VERDES Y CELESTES

¡ Qué día el de mañana Teté!


Pocos proyectos de ley han logrado aunar, tanto en favor como en contra, a colectivos sociales tan disimiles como el de la despenalización del aborto en Argentina.


Y es que, de verdad, en la pugna por lograr su aprobación o su rechazo, según de qué lado de opinión se esté parado, se han unido grupos sociales que jamás pudieron coincidir en los grandes temas nacionales.


Por eso, la sesión de mañana en la Cámara de Senadores de la Nación, en dónde se va a poner a prueba, no sólo la postura personal sobre el tema de la interrupción voluntaria del embarazo, sino también las lealtades y compromisos de los legisladores para con sus plataformas partidarias y/o el grado de obediencia para con sus jefes inmediatos, va a suponer toda una suerte de “prueba piloto” en la que se va a poder vislumbrar cuánto han crecido, en términos políticos, nuestros representantes y si, en la práctica, el cambio que supone la discusión planteada es sólo una máscara o si de verdad es una fuerza que viene surgiendo desde lo más profundo de la conciencia social para llegar a la superficie e instalarse como el signo que marque, de ahora en adelante, el rumbo de todo el entramado político y social del país.


Y esto último está, aunque nadie se anime a decirlo de manera abierta o sin un notorio tufillo chicanero, relacionado de manera más que directa con otro de los grandes temas que desde hace más de una semana ocupa los titulares de los principales medios informativos del país: me estoy refiriendo a los “cuadernos de la corrupción K”.


Si, aunque parezca que no tiene nada que ver el aborto o la despenalización de su práctica con un tema tan ruín como la corrupción, lo cierto es que, ya sea para desviar la atención o para quitarle preponderancia a un debate de vital importancia para cientos de miles de argentinos, los sectores de poder tienden a aprovechar cualquier recurso que pueda asegurarles el resultado pretendido.


Nadie se va a rasgar las vestiduras, ni se va a sonrojar, y mucho menos va a sobresaltarse si reconoce que la corrupción ha estado instalada dentro de la Argentina como matriz desde hace bastante tiempo. Es un hecho sabido, tanto dentro de los estratos sociales y políticos básicos, como en aquellos en dónde se maneja información precisa y contundente, que en el país operó, desde el comienzo de la llamada “década ganada”, una banda, asociación ilícita, grupo mafioso o como quiera llamárselo, que se enquistó en el Poder con el único fin de saquear las arcas del Estado.


Coincidentemente, a pocos días del tratamiento de la despenalización del aborto en la Cámara Alta, comenzó la catarata de allanamientos, detenciones e indagatorias y, lo que es más relevante aún, emergieron a la luz los famosos “cuadernos” de Centeno, que no hacen más que dar detalles precisos, pormenorizados y con un grado de exactitud que sorprende, sobre todo lo que ya se sabía, pero de lo que no se tenía prueba física alguna.


Ahora bien, ya se trate de una “cortina de humo” que pretenda desviar la atención o de una verdadera investigación judicial, lo más significativo e importante de todo esto es la actuación de la justicia argentina que, todo parece indicar, ha dejado de ser un apéndice de subordinación del Poder Ejecutivo Nacional, para afrontar el enorme e importante rol que nuestra Carta Magna le asigna.


Finalmente, tengo absoluto convencimiento que la despenalización del aborto, por más que se quiera opacar su discusión, por los medios que sea, con el lanzamiento de “bombas o cortinas de humo”, aunque no resulte aprobada en este año legislativo, será realidad el próximo o en unos pocos años más, porque su implementación se impone por propio peso; por la dinámica de crecimiento social demostrada en su tratamiento; y porque, como dije al comienzo de estas reflexiones, logró amalgamar en su discusión a estratos sociales y políticos que jamás se habían mezclado en la historia argentina. Eso solo demuestra que los habitantes de este país ya están preparados para decidir, de manera absoluta y contundente, sobre sus cuerpos y sobre la responsabilidad de traer una nueva vida a este mundo.


Y, en cuanto a los “cuadernos de la corrupción K”, hayan aparecido ahora de forma casual o intencional, no invalida, en lo más mínimo, el valor que se les puede dar, si se los aprovecha para hacer de esto una sociedad más justa y equitativa, como seguramente alguna vez soñamos tener.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

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