¿Por qué está oscuro de noche?

EDITORIAL Por
En la legalidad constitucional, el año próximo habrá elecciones, y el oficialismo pretende la reelección. Por eso está tratando -con la venta de los dólares ingresados por el primer tramo del préstamo del FMI- contener el valor de la divisa
hoy

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

www.facebook.com/isaias.Abrutzky

En 1822 la “Honorable Junta de Representantes” de la Provincia de Buenos Aires facultó al gobierno a tomar un empréstito “de tres o cuatro millones de pesos de valor real”, primer antecedente del ignominioso préstamo de la Baring Brothers, que tanto daño causó al país.

Un año después, al otro lado del Atlántico, un señor llamado Heinrich Olbers, se formuló una de las preguntas que la mayoría de las personas podrían considerar como la más estúpida que a alguien se le ocurría: ¿Por qué está oscuro de noche?

Tal vez muchos no dirán que la pregunta es estúpida, pero sí que la respuesta es obvia: Está oscuro de noche porque el lado de la tierra desde el que observamos no recibe la luz del sol, que se encuentra del otro lado a esas hora.

Olbers no era un hombre de cultura rústica, sino un médico graduado en la Universidad de Göttingen. Pero la pregunta que se hizo no tenía que ver con su profesión sino con su hobby: observar el firmamento desde la terraza de su residencia.

Una noche, tal vez inspirado por un cielo sin luna y atmósfera prístina, el brillo estelar lo inspiró como para hacer un cálculo simple. Asumiendo que la densidad de las estrellas era uniforme a través del Universo -lo que no es cierto pero no invalida el cálculo- el espacio que se extiende desde el sistema solar hasta una cierta distancia, contendría estrellas desde la que llegaría determinada cantidad de luz a la Tierra. De la capa estelar siguiente llegaría menos luz de cada estrella, pero como la cantidad de estrellas sería mayor, la iluminacón de esa segunda capa sería igual a la de la primera. En resumen, aunque cada capa contribuye muy poco, el total de la luz sería suficiente como para que nuestro planeta ardiera.

Hay varias teorías que explican por qué eso no sucede, incluyendo la expansión del Universo, la interferencia de lo que se conoce como “materia oscura”, y otras. Pero mi incursión en el tema se debe a que quiero presentar otra situación -mucho más local y actual- en que las respuestas obvias dan mucho para reformular las preguntas.

¿Es bueno exportar?

Todos damos por cierto que es bueno que el país exporte. ¿De dónde si no vendrían los dólares que necesitamos para pagar las importaciones? El gobierno de Cambiemos parece haber querido instaurar por decreto un pais ideal en el que el mercado es el que resuelve todos los conflictos y lleva a la economía al máximo de su potencial. En tal estado de cosas, se alcanzaría un equilibrio que determinaría el precio de todas los bienes, incluido el dólar, que puede considerarse una mercancía como cualquier otra.

Persiguiendo ese propósito, trabado por los controles que ejerce el Estado, se levantó el llamado cepo al dólar, permitiendo a los particulares comprar todos la moneda estadounidense que quieran, y hacer con ellos lo que se les ocurra: gastarlos en turismo al exterior, guardarlos en cajas de seguridad, o en el colchón, y llevárselos libremente fuera del país, entre otras posibilidades. En la misma línea no se les exige a los exportadores que cambien por pesos las divisas que obtienen, ni que las dejen en el país. Si se exporta, pero lo obtenido por la venta no ingresa al país, simplemente se ha trasladado riqueza nacional fuera de las fronteras.

La experiencia mostró que la avidez de dólares por los ciudadanos argentinos es tan grande que el Banco Central, a pesar de haber pedido préstamos al exterior por una cifra que oscila alrededor de ciento treinta mil millones de dólares, vio bajar sus reservas día a día para satisfacer la demanda del billete estadounidanse. Y así se llegó a una situación crítica que obligó al gobierno a recurrir al Fondo Monetario Internacional, último prestamista posible.

Una corriente económica ultraliberal propone evitar el problema simplemente apartando al Banco Central de la provisión de divisas y dejando solamente al mercado como proveedor de ellas. Y más allá aún, eliminando lisa y llanamente al Banco Central. Y esos muchachos incluso llegan a negar la utilidad del Estado, y propugnan que también desaparezca.

¿Qué sucedería en tal caso? El predominio de la demanda de dólares por sobre la oferta, llevaría a elevar tremendamente su valor. Eso produciría una inflación incontenible. Los que tieen capacidad de definir los precios de sus productos se protegerían aumentándolos hasta quedar a salvo, a la vez que los salarios de sus obreros y empleados quedaría devaluado automáticamente. Sólo sacando a veinte millones de argentinos del consumo es posible que la ecuación cierre.

Todavía tenemos un Estado al que le preocupa la reacción social frente a una evolución de la política y la economía que se asemeja al panorama descripto. En la legalidad constitucional, el año próximo habrá elecciones, y el oficialismo pretende la reelección. Por eso está tratando -con la venta de los dólares ingresados por el primer tramo del préstamo del FMI- contener el valor de la divisa. Así, lleva un mes manteniendo el tipo de cambio, pero a costa de perder constantemente reservas. Y a aumentar la deuda en pesos, por los intereses de las letras del Central (Lebac, Lelic, etc.) . Y también la deuda en dólares, por los Botes, y los intereses que van generando los préstamos externos. Una situacion, por decir lo menos, preocupante.

Te puede interesar