El Papa consagra el fin de la metáfora y envía mensajes directos a la política local

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Las críticas del pontífice a Mauricio Macri y la Justicia argentina no tomaron por sorpresa a sus allegados en Roma y Buenos Aires. De hecho advirtieron que en los últimos tiempos Bergoglio escogió a sus interlocutores para que se conociesen sus quejas al Gobierno
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Néstor Segovia, Gabriel Mariotto, Gustavo Souto y Roberto Pianelli sonríen y resisten con hidalguía este lunes los 39 grados del verano romano

Las críticas del papa Francisco al Gobierno y a la Justicia argentina en la audiencia que les concedió este lunes a los metrodelegados y al exvicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, reveladas en exclusiva por este diario, sorprendieron ayer por su crudeza pero confirmaron para sus íntimos una tendencia reciente del pontífice: el abandono de sus habituales señalamientos genéricos por un discurso mucho más directo tendiente a generar un impacto de mayor dimensión en la política doméstica. Es una estrategia que el pontífice utilizó en contadas ocasiones desde su nominación en el Vaticano pero que, siempre para sus más cercanos, da cuenta de un hastío acumulado respecto de la gestión de Mauricio Macri y de su interés por impulsar una oposición unificada.

El diagnóstico era coincidente ayer tanto en Roma como en Buenos Aires. Sus allegados en el Vaticano confirmaron desde temprano el contenido del encuentro con los gremialistas Roberto Pianelli y Néstor Segovia que incluyó quejas de Bergoglio por lo que considera encarcelamientos políticos (en Argentina se refirió a Milagro Sala y a Fernando Esteche, en tanto que habló de un proceso continental, con los ejemplos de Lula Da Silva en Brasil y Rafael Correa, en Ecuador) y contra lo que analiza como una administración de gobierno resuelta a cumplir con los mandatos de Estados Unidos.

En tanto que sus delegados en la Iglesia católica argentina, aunque desconocían la audiencia, aclararon que lo expuesto por Ámbito Financiero no era más que el tono que utilizaba el Papa en espacios íntimos en el último tiempo. Para algunos sindicalistas de sectores más tradicionales de la CGT, habitués de la residencia de Santa Marta, resultó por su parte sorpresivo anoticiarse de un lenguaje inusualmente duro. Es que en la audiencia llegó a comparar la gestión de Cambiemos con las dictatoriales de facto de 1955 y 1976.

Los dichos de Francisco remitieron a dos episodios recientes que encendieron las alarmas del Gobierno: en junio, durante una misa en la capilla de Santa Marta, el pontífice se refirió a las dictaduras que adulteran las comunicaciones y apuntan a destruir la libre circulación de la información, y utilizó un ejemplo que calzaba perfecto con la anulación por decreto por parte de Cambiemos de la ley de Medios sancionada durante el kirchnerismo.

Una semana después, el titular de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Iglesia, monseñor Jorge Lugones, realizó fuertes críticas al Ejecutivo frente a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, al presidir en Mar del Plata la "Semana Social 2018" junto también a otros dirigentes y a sindicalistas. En aquella ocasión, ayer recordaron los integrantes de la denominada 62 Organizaciones más cercana a Cambiemos que evitaron participar al indicar que sabían del tono crítico del fiel portavoz papal en la Argentina.

La aparente vocación de Bergoglio por abandonar al menos de forma temporaria- el lenguaje metafórico y avanzar con firmeza en el barro de la política local tiene una confirmación en el equipo elegido para verter dichos destinados a la polémica. No lo hizo en un ámbito clausurado, rodeado de sus más íntimos sino frente a dos virtuales desconocidos: ni Pianelli ni Segovia son siquiera católicos demasiado visibles. Mariotto, en cambio, ofició de facilitador por compartir espacio político con Segovia y el cuarto convidado fue Gustavo Souto, un extécnico de sonido de televisión que colabora con el exvicegobernador.

Aunque Segovia intentó ayer por la mañana desmentir el encuentro y se mostró dolido por lo que dijo implicaría tal vez que se frustrara esa posibilidad, los cuatro asistieron el lunes a las 10 a la audiencia por espacio de una hora y hasta llevaron varios presentes, entre los que se encontraba un cuadro con la imagen de Bergoglio a bordo de un vagón del subterráneo y equipos de mate con el logotipo de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro. También le acercaron al Papa una carta firmada por Esteche desde la cárcel.

Fuente: Ámbito

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