Nicolás Maduro cumple un año de poder absoluto

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Este lunes se cumplió un año de la cuestionada elección de la chavista Asamblea Constituyente en Venezuela, órgano que de facto gobierna el país petrolero y le sirvió al presidente Nicolás Maduro para estabilizar el terreno político con mano dura
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Con las grandes manifestaciones controladas, el objetivo de la Constituyente bajo el mando del radical Diosdado Cabello -número dos del chavismo- es ahora combatir la hiperinflación, que asfixia a los venezolanos y que podría superar 1.000.000% en 2018, según el FMI.

El gobierno culpa por el alza de los precios a la oposición y al "imperialismo", asegurando que se debe a una "guerra económica" con especulación, acaparamiento de alimentos y medicinas -en grave escasez- y sanciones financieras de Estados Unidos.

"La Constituyente insurgió contra la violencia de la derecha, que ahora ya no es quemando gente en la calle, sino aumentando los precios", señaló ayer Cabello, durante un acto de esa Asamblea en la plaza Bolívar de Caracas.

"Vamos a buscar a los delincuentes, a los especuladores, a los contrabandistas y ponerlos a la orden de la justicia", acotó Cabello.

La elección de la Constituyente coincidió con el fin de las manifestaciones, que habían mermado a finales de julio de 2017 por la dura represión militar y las más de 3.000 detenciones.

La oposición boicoteó y no reconoció esa votación, alegando que era ilegítima porque debió consultarse al pueblo en un referéndum si deseaba una nueva Constitución.

Pero el chavismo hizo los comicios en solitario, alegando que obtuvo más de ocho millones de votos, cifra que según Smartmatic, empresa que ofrecía el servicio tecnológico al poder electoral -fiel a Maduro-, fue abultada.

Instrumento de desánimo

Con la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) desmoralizada y dividida, la Constituyente -presidida el primer año por Delcy Rodríguez, ahora designada vicepresidenta- preparó el terreno para la estabilidad política de Maduro con polémicas decisiones.

La primera, fue la destitución de la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, quien se había apartado del gobierno de Maduro y ahora está exiliada en el exterior, y su sustitución por Tarek William Saab, aliado del mandatario.

La designación del fiscal es competencia exclusiva del Parlamento, controlado por la oposición desde 2016, pero con apoyo del Supremo -brazo judicial de Maduro-, que anula todas sus decisiones, la Constituyente asumió de facto sus competencias.

"La Constituyente se creó para superar la barrera legal que supone el Parlamento para la firma de acuerdos internacionales", destacó a EL MUNDO el analista Félix Seijas.

El órgano chavista también aprovechó el impulso político para convocar las elecciones de gobernadores para el 15 de octubre de 2017 (con casi un año de retraso), las elecciones municipales para diciembre de ese mismo año, y ordenó adelantar las presidenciales para el 20 de mayo de 2018 (tradicionalmente se hacen en diciembre).

Parte de la oposición fue a las regionales, donde apenás ganó cinco de los 23 estados. Los comicios se caracterizaron por una baja participación de la oposición, que denunció "fraude".

La Constituyente ordenó que los gobernadores se juramentaran ante ese órgano -desconocido por la oposición y la comunidad internacional-, y sólo cuatro de los cinco opositores lo hicieron. Juan Pablo Guanipa, que había ganado por la MUD el estado Zulia, se negó a hacerlo y fue destituido por la Constituyente, que ordenó repetir los comicios en la entidad junto con las municipales el 10 de diciembre. El oficialista Omar Prieto ganó en Zulia.

A las municipales apenas acudió una pequeña parte de la oposición, que ganó 25 de las 335 alcaldías. "La Constituyente, al convertirse en el órgano que convoca elecciones, es un instrumento de desánimo", añadió Seijas.

Garrote y zanahorias

Pero el régimen de Maduro golpea con el garrote y luego ofrece zanahorias. El gobierno y la oposición sostuvieron fallidas negociaciones entre 2017 y principios de 2018, cuya principal traba fueron las condiciones electorales para la elección presidencial.

Mientras las conversaciones estaban en su momento de mayor tensión en República Dominicana, con el ex presidente de Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero como mediador, la Constituyente anunció arbitrariamente que las presidenciales se harían el 20 de mayo y no en diciembre. El diálogo se dinamitó.

 

La alianza opositora boicotéo las presidenciales, aunque el chavista disidente Henri Falcón, ex gobernador de Lara, se inscribió por su cuenta. Maduro arrasó con 68% de los votos, pero en medio de la abstención más alta en la historia para unas presidenciales (46%) y con nueva denuncias de fraude por parte de Falcón.

Desde entonces, la oposición quedó desarticulada, con dirigentes presos, amenazados o exiliados. Entre las decisiones de la Constituyente, esta la aprobación de una ley que establece hasta 20 años de prisión por "delitos de odio". El órgano también retiró la inmunidad parlamentaria al exvicepresidente del Parlamento, Freddy Guevara, del partido de Leopoldo López (preso en casa).Guevara está refugiado en la embajada de Chile en Caracas.

Luego, ordenó la liberación de más de 120 acusados por delitos políticos. "Una Constituyente se convoca para cambiar la Constitución, no es un sustituto del poder constituido, ni para gobernar o meter presos. En la práctica sustituyó la función del Parlamento sin cumplir su rol. Hace lo que quiere al servicio de la revolución", dijo a este diario el analista Luis Vicente León.

Y parece que las arbitrariedades seguirán por tiempo indefinido: "Sea un año, sean dos años, sean cuatro años más, hagamos que la Asamblea Constituyente sea insurgente", zanjó Cabello.

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