Entre la sangre y el tiempo, Perón elegía el tiempo

EDITORIAL Por
Las políticas progresistas y conservadoras se alternan en el mundo. Pero ni uno ni otro esquema consigue resolver los problemas de la gente porque ambas concepciones se inscriben en el marco de un sistema que sigue siendo el mismo
hoy

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Perón fue derrocado, y quienes tomaron el poder se dedicaron prolijamente a destruir toda la cultura peronista, desde el lenguaje y la simbología en adelante. Y no se limitaron solo con el acervo intelectual sino tambien con una parte importante de la infraestructura.

Todo lo que pudiera recordar a Perón, incluyendo grandes hospitales, como lo que luego se llamó el Albergue Warnes, o lo que todavía se conoce como Elefante Blanco. Ese largo y cruel sistema de exclusión y represión duró casi dos décadas, y sin embargo fracasó.

A pesar de todo ese esfuerzo, el pueblo argentino no olvidó a Perón, y menos a Evita. Y luego de ese infausto período, los herederos de aquellos que intentaron borrar la memoria de la ciudadanía tuvieron que ir a buscar al General, quien terminó volviendo del exilio y retornando a la presidencia en una elección en la que obtuvo el 62% de los votos.

Por qué el peronismo no sólo no fue eliminado de la política -pese a aquella lucha de 18 años por sacarlo de la historia- sino que perdura hasta nuestros días, es una incógnita para muchos.

El expresidente uruguayo José Mujica, hablando de Lula da Silva, explica de qué manera un presidente que sacó de la indigencia y la pobreza a 30 millones de brasileños, perdió apoyo popular, aunque sigue siendo el candidato preferido por su pueblo.

Para él, este es un fenómeno causado por el sistema capitalista y consumista que tiene vigencia en el mundo. Los beneficiados por las políticas de inclusión no le atribuyen a éstas su ascenso social, sino que lo acreditan a su propio esfuerzo de superación. El sistema exige e impone un consumismo extremo. Entonces, siempre hay que pedir más, y no conformarse.

Los desposeídos del peronismo de los años 50 pedían alpargatas. Los jóvenes de hoy no se conforman con menos de zapatillas que cuestan casi una fortuna. Nadie puede dudar de que es mejor calzado que aquel otro con suela de soga y cubierta de lona. ¿Pero cuánto de su exorbitante precio responde a las incalculables presupuestos publicitarios empleadas en mantener la imagen, evidenciada por los centenares de millones de dólares que las empresas destinan para contar con los mejores deportistas de nivel mundial en sus anuncios?

Durante los gobiernos kirchneristas se respetaron los derechos adquiridos desde el peronismo, los que además se ampliaron notoriamente, y sin embargo los resultados comiciales no favorecieron al frente peronista comandado por el matrimonio Kirchner, determinando su alejamiento del poder. En lo económico, la incorporación de una gran masa de personas en edad de jubilarse que carecían de aportes previsionales fue tomada con recelo por buena parte de la sociedad. En los sectores de altos ingresos este rechazo podría podría considerarse como normal pero ocurrió extensivamente en los sectores medios y bajos, y particularmente entre los jubilados.

Los haberes jubilatorios mínimos duplicaron su poder adquisitivo desde el 2003 hasta fines del 2015. Sin embargo el de jubilados fue uno de los sectores que se ilusionó con los cantos de sirena que le entonaban candidatos con fuertes antecedentes elitistas y conservadores, y aún más, portando los mismos apellidos de antiguos funcionarios de gobiernos oligárquicos.

La explicación de Mujica, aplicada a la diferencia entre la lealtad al peronismo en el siglo pasado y a los gobiernos progresistas en Argentina y Brasil antes de instauración de la ola conservadora actual tal vez se refuerce por los cambios sociales y tecnológicos ocurridos entre el comienzo de la segunda mitad del siglo pasado y el presente. Él mismo lo da a entender cuando se refiere a que la clase trabajadora ya no saldrá de los talleres sino de las universidades.

En resumen, el problema, desde esta visión, es que elevar el nivel de vida de los que menos tienen, dentro del esquema que hoy rige la existencia de los seres humanos, no soluciona los problemas. ¿Cómo salir de esa encerrona?

Perón decía que entre la sangre y el tiempo él elegía el tiempo. Todos nos damos cuenta de que sin un cambio de sistema el planeta no es sustentable. Pero hay dos líneas para evitar su destrucción: una que procura un consumo racional y otra que simplemente prefiere que una parte de la humanidad siga consumiendo como lo viene haciendo, o más, y otra, de alguna forma, desaparezca.

Las infortunadas palabras de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, criticando la explosiva creación de universidades por el gobierno anterior, muestra claramente cual de estas alternativas eligen las autoridades argentinas de esta etapa.

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