¿TE DEUM O CAFÉ CON LETE?

EDITORIAL Por
Un armador naviero y capitán hizo agujeros en el casco del buque, contrató tripulación inexperta y deshonesta, y lo cargó mal y en exceso con sus propias riquezas para sacarlas del país. ¿podrá llegar a buen puerto?
tedeum

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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El dólar cedió algunos centavos, y hubo unos días de tranquilidad. Una tranquilidad tensa, porque noticias buenas no hubo. Está transcurriendo una semana bisagra, con un comienzo de feriado largo que llevó a los espíritus a pensar en cosas distintas a lo habitual, dejando algo de lado el cansador machaconeo con el desenvolvimiento de la economía.

Sí hubo, al comienzo, un hecho que dio que hablar, como fue que el Presidente no quiso escuchar frases duras de la jerarquía eclesiástica y optó por alejarse del tradicional tedeum en la Catedral. No hubiera sido fácil sumar roces con la Iglesia a la reticencia de los militares a desfilar como todos los años en la fecha patria. El refugio elegido por la cabeza del Ejecutivo fue Tucumán, donde pudo amañar una parada de circunstancias y una ceremonia religiosa casi íntima.

Allí, con la asistencia de algunos pocos curiosos, lejos y detrás de vallas, Mauricio Macri pronunció -leído por medio de un teleprompter que las tomas de TV y las fotos trataron de disimular, pero que trascendió- el discurso de siempre, aunque con ciertas singularidades.

No hace mucho el oficialismo atribuyó los problemas de la escalada del dólar y la inflación a un “exceso de optimismo”. Ahora debió reconocer como origen de “la tormenta que estamos pasando” a “temas de nuestra gestión, de los mercados externos y de políticas tomadas por gobiernos anteriores”. Se advierte que, tras los últimos cambios del gabinete, no da para disimular la responsabilidad propia. Y la “pesada herencia” se diluye en un tercer lugar. Algo aporta, habrán pensado los estrategas del oficialismo, pero mejor mandarla al fondo.

Quienes declararon la Independencia pasaron de ser unos representantes “angustiados” por tener que cortar la dependencia con la corona española a un grupo de hombres “heroicos”. El escriba de la alocución, advertido del nuevo poder mostrado en las calles por las mujeres, le agregó su aporte: "valientes, tenaces, que decidieron sumarse a la revolución; todos sabemos que no podemos concebir la historia sin mujeres".

El mandatario -pese a estar acompañado por el Canciller, que no puede ignorar el protocolo- usó el bastón presidencial en la forma en que lo haría con el suyo un jubilado, apoyándolo en el suelo. Un papelón que algunos perversos periodistas se encargaron de remarcar.

En definitiva, y dejando de lado detalles como los referidos, el presidente volvió a insistir en el mantenimiento del rumbo que afirma seguir, y pidió a la oposición que se suba a un barco que, desvencijado, enfrenta la ira de cielos y mares incementes. Realmente no fue buena idea usar semejante metáfora, que trae el recuerdo de la tragedia del ARA San Juan, una nave enviada en malas condiciones no sólo a enfrentar las furias de la naturaleza sino posiblemente también la de usurpadores de las islas y el mar Argentino con armamento mucho más sofisticado. Y tanto peor cuando los familiares de los tripulantes desaparecidos permanecen encadenados a las rejas de la Casa Rosada gritando en la cara a los gobernantes por el abandono de la búsqueda y pidiendo respuestas que nadie parece estar dispuesto a darles.

Los dólares esquivos

Ayer miércoles las empresas y los bancos volvieron a demandar divisas; en tanto, los exportadores del agro liquidaron escuálidos 100 millones de dólares, cuando el día anterior habían aliviado al Banco Central con más del doble de esa cifra. Así, el billete verde volvió a superar los 28 pesos, mientras la tasa de referencia siguió en el 40%. De este modo se agrava la asfixia financiera de las empresas y la cadena de pagos sigue en deterioro. Una situación más que preocupante, porque de ella pende la amenaza del desabastecimiento. En tanto, el gobierno busca capear el temporal tratando que los tenedores de Lebac se pasen a las Letes. Eso es salir de la sartén para caer al fuego, ya que significa cambiar una deuda en pesos por otra en dólares, que es la parte más crítica de las finanzas del país.

¿Se puede salir del tremendo endeudamiento, que un informe internacional estima ya en el 89% del PBI solamente con medidas financieras? No parece probable. El barco que comanda Mauricio difícilmente llegue sano y salvo si no se revierte la balanza comercial, se tapan los agujeros por los que se escapan los dólares, se vuelve a gravar las exportaciones agrarias y mineras y se impulsa la producción y el mercado interno. El problema es que -ya lo comentamos- ese tipo de soluciones tiene olor a kirchnerismo.

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