Intendente Castellano, es hora de hacer algo con el tránsito, basta de muertes evitables

EDITORIAL Por
El caos del tránsito automotor de Rafaela, el carácter meramente recaudatorio de las multas, y la solución que el municipio le debe a toda la comunidad, Hay complicidad por inacción
hoy

La principal función del Estado es la de velar por el bienestar de todos los ciudadanos. El “Estado”, tomando uno de los tantos conceptos que lo definen y caracterizan, es la “Comunidad social con una organización política común y un territorio y órganos de gobierno propios que es soberana e independiente políticamente de otras comunidades”. En este sentido, se puede hablar de un “Estado Nacional”, un “Estado Provincial” y un “Estado Municipal”. Cada uno de ellos ocupará una órbita específica de acción, pero, en definitiva, su cometido sigue siendo el mismo en los tres estadios referenciados.

La obligación de garantizar el bienestar general de la población sobre la que se erige el “Estado”, emana de todo el articulado de nuestra Constitución Nacional, así como, también, está presente en cada una de las Constituciones Provinciales y Cartas Orgánicas Municipales, que detallan sus funciones específicas, excluyentes e indelegables.

Hablar de que el “Estado” debe garantizar, por sobre todos los aspectos, la vida de quienes habitamos dentro del territorio de la República Argentina configura su fin supremo, dado su carácter de ente rector en lo que hace a salud, educación y seguridad, en consonancia con los derechos y garantías enunciados por nuestra Carta Magna, ley que rige por encima de todo el ordenamiento jurídico argentino.

Nada de lo anteriormente expuesto se hace en Rafaela, los políticos solo buscan el efímero beneficio propio y no se animan a tomar decisiones trascendentes por miedo a que esas decisiones sean tomadas como impopulares y el caudal de votos descienda en las próximas contiendas electorales.

Castellano no se aleja de esta generalidad y como desde hace muchos años lo decimos: RAFAELA NO TIENE UNA POLÍTICA DE TRANSITO SERIA Y NUESTRO INTENDENTE NO HACE NADA PARA QUE LA TENGAMOS, LE TEME A LO QUE DECÍAMOS ANTERIORMENTE, A QUE LAS MISMAS SEAN IMPOPULARES Y SU CAUDAL DE VOTOS SE VEA AFECTADO EN LAS PRÓXIMAS CONTIENDAS ELECTORALES, ESO LO CONVIERTE EN CÓMPLICE ES LAS INÚTILES MUERTES  QUE TENEMOS EN NUESTRA CIUDAD CULPA DE UN CAÓTICO Y PELIGROSO TRÁNSITO

La obligación de las autoridades municipales debería estar puesta, principalmente, en arbitrar los medios más idóneos para paliar las dificultades que el crecimiento del parque automotor han ocasionado en una ciudad que su trazado callejero no ha sido pensado ni previsto para el flujo vehicular que hoy tiene.

Rafaela lleva mucho tiempo con inspectores de tránsito que, en horas pico, se convierten en verdaderos semáforos humanos, una figura que hizo su irrupción dentro de nuestro paisaje urbano a mediados de 1920, casi 100 años atrás, con una realidad absolutamente distinta a la actual, es necesario e imprescindible una semaforización en las esquinas más peligrosas que la Ciudad tiene, hay que dejar los prejuicios de lado y los negociados, lo que está en juego son vidas humanas, no estúpidas especulaciones electorales.

Que las actuales autoridades municipales esperen que se produzcan accidentes desgraciados, que se cobran su saldo en vidas humanas, como los que podemos ver todos los días, a través de los diferentes medios de comunicación, o presenciar de manera directa, para implementar medidas de protección y ordenamiento del tránsito, constituye un acto de supina negligencia, cuando no un verdadero delito de mal desempeño de la función pública.

Si un accidente se puede evitar, entonces no es un accidente. Esta debe ser la máxima que debe regir en la mente de todos, pero muy especialmente en la de quienes están a cargo del área de tránsito de la Municipalidad de Rafaela, para darle una solución coherente y eficaz a un tema que todos los días enluta a alguna familia

El fin recaudatorio de la multa debe ser el último que las autoridades deben perseguir. La protección y la seguridad de la ciudadanía se imponen y están por sobre él. Las tres reglas básicas sobre la que se debe esdificar todo el aparato que hace a un verdadero programa para mejorar el tránsito son: "presencia", "permanencia" y "rigurosidad". La Muncipalidad de Rafaela, su intendente, el gabinete de secretarios, y los legisladores locales deben poner sus “barbas en remojo” para trabajar en el asunto, dejando de lado cualquier tipo de diferencias de mezquindad partidista, poniendo por delante el bienestar de todos los rafaelinos.

Es cierto que el horno no está para bollos y Don Luis lo que menos quiere es perder algunos votos, pero el pueblo eligió al intendente para que tome las decisiones que haya que tomar y no para dejarse influenciar por lo que dicen algunos en las redes sociales

La ciudad requiere un plan integral que re organice el caótico tránsito, que tan mal acostumbrado nos tiene a los accidentes, pero por suerte no aun a las muertes, que calan hondo en el sentir Rafaelino, de lo contrario el Intendente, como autoridad máxima de la Ciudad, va a ser cómplice de las inútiles y evitables muertes que por desgracia tenemos que llorar

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