BOLSILLOS MUY FLACOS

EDITORIAL Por
El normal funcionamiento de la economía y el pago de los intereses de la deuda externa se ven muy comprometidos en los días que corren. Es necesario que el gobierno haga las cuentas y le explique a la ciudadanía cómo piensa que se va a evitar un próximo default
bolsillos

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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El País (España), de AGENCIAS

Nueva York 12 NOV 2001

El presidente de Argentina, Fernando de la Rúa, logró ayer el apoyo explícito de la primera potencia económica a los planes pactados con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar el desplome de la economía argentina. De la Rúa se entrevistó ayer con el presidente de EE UU, George Bush. Al término del encuentro, un portavoz aseguró que EE UU 'a través del FMI' apoyará a Argentina. Bush y De la Rúa acordaron celebrar encuentros bilaterales para examinar la relación comercial entre ambos países.

 

Infobae 6 de julio de 2018

En una nueva muestra de respaldo de la administración de Donald Trump a la de Mauricio Macri, el Secretario de Estado de los Estados Unidos celebró los "audaces esfuerzos para implementar reformas económicas orientadas al mercado".

 

No es que piense que la situación actual de las finanzas argentinas sea similar a la de los tiempos previos a la caída de De la Rúa. En realidad me parece que es peor, pero no escribo esta columna para opinar sino para mostrar realidades concretas y pedir respuesta del gobierno nacional.

 

En apretada síntesis, y números redondos los hechos son éstos:

En el año hay que pagar 9.000 millones de dólares de intereses de la deuda externa. Hay que darle a los turistas-compradores en el exterior unos 10.000 millones, y a las empresas transnacionales una cantidad no especificada para que giren sus dividendos. Y todo eso se debe afrontar con una única fuente de ingresos, que es la diferencia entre lo que el pais exporta y lo que importa, esto es, el saldo de la balancia comercial. Y el problema es que el saldo es tremendamente negativo, digamos otro agujero de 10.000 millones, o más.

 

 

Roberto Cachanosky en Infobae 7 de julio

“Desde el Gobierno suelen argumentar que la relación deuda pública/PBI es baja. Que como el kirchnerismo no tenía acceso al crédito externo, la deuda externa que dejó es baja y queda margen para poder seguir tomando deuda sin que se produzcan complicaciones”.

 

El economista liberal reconoce que el legado recibido de Cristina fue muy bueno, en términos del mayor problema que enfrenta la economia argentina, que es la escasez de divisas. De todos modos la propaganda oficial seguirá echando culpas sobre la “pesada herencia”.

 

Pero Cachanosky agrega un dato, que a veces queda desatendido: “Para ver si la deuda es sostenible en el tiempo, otros economistas calculan los intereses de la deuda con relación a las exportaciones, algo que no comparto porque los intereses de la deuda son del Estado y las divisas provenientes de las exportaciones son del sector privado....”

 

Como los exportadores no están obligados a liquidar sus operaciones en el país, tampoco las divisas disponibles por comercio exterior serán el saldo entre exportaciones e importaciones. Y lo explica aclarando que la deuda es del Estado, pero las divisas provenientes de las exportaciones son de los privados.  

 

El gobierno de Cristina obligaba a liquidar las exportaciones en un plazo perentorio, y las divisas ingresaban al país; también -aunque igual se viajaba demasiado al exterior- había una suerte de freno consistente en que los viajeros debían pagar una imposición, aunque luego podían deducirla de los impuestos; se la consideraba un anticipo. Ciertamente, no todo se reintegraba, ya que el sistema excluía a quienes se manejaran en la economía informal.

 

La gran pregunta es de qué modo el país puede revertir esta situación en que las obligaciones externas del fisco superan enormemente a los ingresos. ¿Mayores ingresos del agro? Sí, pero ¿cuanto más se puede obtener? ¿Incremento de los aportes de la industria? Parece difícil en el panorama recesivo que se vive.

 

¿Menor salida de divisas? Requeriría medidas antiliberales de consecuencias externas en más de un punto. Y para disgusto del presidente y sus ministros, un retorno a las recetas del kirchnerismo.

 

Si hay una institución combatida por el oficialismo actual cuando era oposición, es lo que se calificó peyorativamente como el cepo. Constituía un sistema de límites para la obtención de dólares, de acuerdo a la capacidad financiera del demandante. El gobierno de Macri lo eliminó de plano, permitiendo la compra ilimitada, o prácticamente ilimitada.

 

Lo mismo puede decirse de las retenciones, un impuesto a la producción agraria y minera, considerado nocivo y también cancelado, salvo en el caso de la soja, en el que su desaparición se posterga a través de un sistema de reducciones paulatinas, a un ritmo de 0,5% mensual. Alguna sugerencia al gobierno de no seguir con este plan de rebajas para soja y derivados llegó a oídos de los productores agrarios, y su rechazo fue tan unánime como enérgico, provocando desmentidos oficiales. No olvidemos que el Ministro de Agroindustria es nada menos que un expresidente de la Sociedad Rural.

 

Cristina había impuesto trabas a las importaciones, a través de trámites burocráticos que las demoraban. También presionaba a las filiales de empresas extranjeras para que reinvirtieran sus ganancias en el país o al menos que no las enviaran a sus casas matrices.

 

Todas estas medidas, siquiera en el corto y mediano plazo, mejoraban las cuentas externas. Pero estaban totalmente en contra de la filosofía económica liberal, y fueron eliminadas de cuajo. La libertad de flujo de capitales resultantes de su desaparición sería uno de los pilares de la famosa lluvia de inversiones. No fue así, y ahora el gobierno quedó atrapado por una realidad que se empeña en desmentir sus suposiciones iniciales.

 

¿No sería hora de que el gobierno haga explícitos sus números, y le diga a la ciudadanía de qué forma piensa que se podrán atender los compromisos financieros del Estado? Ya quedó claro que no habrá nuevos créditos, más allá del famoso acuerdo con el FMI, que prevé remesas que en el mejor de los casos serán escasas y que tal vez ni siquiera lleguen, porque el país no haya podido cumplir las condiciones impuestas?

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