Mostró en sus redes sociales cómo superó la anorexia y la foto se hizo viral

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La imagen del antes y el después de su cuerpo físico impactó en las redes sociales.
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Todo empezó con una consigna que se viralizó a través de Twitter que consistía en publicar 3 imágenes diferentes de los años 2016, 2017 y la última del 2018.

En este caso, Camila de 16 años, decidió subir bajo esta consigna, fotos en las que se la ve a ella en diferentes etapas de la anorexia que vivió y en ellas comentó: “El cambio más grande que pude hacer en 2 años fue el de decidirme por seguir adelante y vivir”.

Luego de la publicación que despertó miles de comentarios en apoyo hacia la joven, la misma Camila publicó que se sentía agradecida por el acompañamiento de la gente sobre la decisión que tomó al seguir con su vida y luchar en contra del trastorno. 

Por otra parte, la joven comentó que tenía 13 años cuando empezó a experimentar los signos de anorexia. “Primero empecé a comer sano pero me miraba en el espejo y no notaba ningún cambio. Pesaba 45 kilos y me propuse pesar 40. Como mis papás trabajaban de tarde y no me veían, aprovechaba para no comer. Cuando te enfermás, vas armando estrategias: a la hora de la merienda me hacía la dormida y los fines de semana simulaba que dormía hasta el mediodía y evitaba el desayuno”, contó un medio local.

Y continuó:”me había propuesto ingerir 1.000 calorías por día pero después quemaba más de lo que comía”, relató la adolescente, quien añadió: “Si no podía hacer ejercicios, era el fin del mundo”

Además comentó que en ese entonces no quería ir ni siquiera al colegio, “me daba vergüenza mi cuerpo, especialmente mis piernas. No quería que nadie me viera hasta que no llegara a ese ideal de delgadez que me había puesto. Pero las metas siempre quedaban lejos, porque cuando llegué a 40 kilos quise seguir bajando”. 

Según Camila, el problema “era cada vez peor” ya que “al principio le tenía miedo a un alfajor o a una porción de torta, después a un tomate”.

La situación la llevó a alejarse de amigos y familiares. “Lloraba todo el día. No quería ir más al colegio, sentía que no podía seguir con mi vida. Quería desaparecer”, señaló

Después de un tiempo, la joven entabló una relación amorosa y entendió que realmente tenía un problema, por lo que decidió iniciar un tratamiento en la Fundación La Casita, donde empezó a recabar fuerzas y entusiasmo para seguir adelante. 

Finalmente, Camila contó que hoy en día está aprendiendo a ser más flexible con las comidas, a no ser tan rígida ni tan detallista.  Por otro lado, también está en proceso de cambiar los pensamientos, a aceptar que no puedo tener el control de todo, a no gastar tanta energía en la perfección, a lo importante que es estar nutrida para tener una linda vida y crecer.

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