Macri, un Presidente cada día más solo

EDITORIAL Por
El Presidente parece ser el más tozudo en seguir la linea inicial. Pero se va quedando solo. El empecinamiento en seguir con la misma política que Argentina padece desde la asunción de Macri, ya está produciendo una interna que va cobrando intensidad
hoy

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Un gol de Messi produce un sismo de 1 en la escala de Richter, en Barcelona.

Se registro una temperatura de 98,6 grados centígrados bajo cero en la Antártida.*


Unos 5.000 Kilómetros al Norte de la Antártida, en la city porteña, la temperatura ambiental es mucho más cálida y el piso se sacude tal vez con mayor intensidad que lo que marca el sismógrafo instalado cerca del estadio Camp Nou, del club del rosarino. Son los mercados los que hacen temblar el suelo.

El presidente le habla al mercado con el corazón. Al ministro Pugliese, en similar problemática, le contestaron con el bolsillo. Ahora los bolsillos se usan menos que las órdenes electrónicas, y la respuesta se habrá mostrado más con los bits.

Luciendo un tanto desesperados, el primer mandatario y su equipo se están dando cuenta de que el problema argentino se refiere más -mucho más- a la falta de dólares que al excesivo gasto del Estado en pesos, el famoso déficit primario. Los invitados a los programas de TV también.

Macri arenga a sus partidarios en Entre Ríos, con falso entusiasmo y una voz en alto que denuncia su carencia de sustento y esperanza. Fue en Basavilbaso, lejos de Paraná, donde el intendente de su espacio está en graves problemas. La campaña de Sergio Varisco fue promocionada personalmente por quienes hoy manejan el Estado, con abundancia de fotos y videos que los mostraban en total camaraderia con el candidato, que está ahora a punto de dar con sus huesos en la cárcel, bajo bien fundados cargos de pariticipar del narcotrafico.

¿Cómo se puede frenar la escalada del dólar, que no tarda en reflejarse en los precios de los componentes importados que participan en los bienes de consumo, haciendo trepar los índices de precios al consumidor? Hay formas, pero infortunadamente para el gobierno todas parecen apuntar a las más duramente criticadas prácticas kirchneristas: retenciones, cepo, demoras en autorizar importaciones, impuesto a los viajeros al exterior.

Impulsados por las cejas levantadas de los capitostes del Fondo Monetario, por no decir órdenes directas disfrazadas de sugerencias, el equipo económico comenzó a sondear las posibilidades de medidas tendientes a atenuar la sangría de divisas. En cuanto a retenciones, teniendo un ministro que para asumir debió dejar su cargo de titular de la Sociedad Rural, la idea fue rechazada de plano por los productores agrarios. La línea turismo tambien generó repulsa en esa industria, aunque todavía circulan ideas que tendrían el efecto deseado, disimulándolo, como la aplicación de un nuevo impuesto sobre los pasajes aéreos.

En los paneles televisivos se debate sobre el valor del dólar. El dólar caro favorece a los exportadores, que pueden sentirse satisfechos, aunque no tanto -en el caso de las grandes empresas cerealeras- como para aceptar volver a las retenciones en aquellos cereales que fueron desgravados y detener el cronograma de reducciones que está en vigencia para la soja.

Que el país exporte más es virtuoso, pero si se trata de los granos que su población consume -particularmente el trigo- se presenta una paradoja: la conveniencia de los productores implica un encarecimiento de la harina y por lo tanto del pan, principal alimento nacional. En otras palabras, cuando por el aumento del precio internacional se escucha en los medios que “al país le va bien”, la realidad es que al pueblo le va mal.

El empecinamiento en seguir con la misma política que Argentina padece desde la asunción de Macri, ya está produciendo una interna que va cobrando intensidad. El Presidente parece ser el más tozudo en seguir la linea inicial. Pero se va quedando solo.

Los inversores externos que trajeron sus capitales a la espectacular timba financiera que les ofrecía el país, tomaron conciencia de que era momento de meter violín en bolsa e irse con la música a otra parte.

La consecuencia es que la demanda de dólares aumenta y el Banco Central tiene que salir a vender para contener la suba. El problema es que para eso -carente de billetes verdes propios- está destinando los fondos de la mitad del primer tramo del crédito del FMI, que suman 7.500 millones de dólares.

Pero el Fondo le prohibió al Central usar ese dinero para contener el tipo de cambio. Ya se habla, a escasos días de recibir el dinero, que el gobierno pedirá lo que se conoce como “waiver” palabra que en este caso indica una dispensa. Un perdón por el incumplimiento, que logra que se mantengan los términos del acuerdo y por tanto el flujo de dinero del préstamo.

El cumplimiento de las condiciones impuestas por el FMI en este préstamo de su regreso a nuestras tierras ya se mostraba como imposible de entrada. El lunes, primer día de mercados del segundo semestre el dólar bajó alrededor de cuarenta centavos. Para lograrlo, la autoridad monetaria recurrió a aumentar el encaje bancario, vendió los cien millones de dólares que dispuso quemar cada jornada cambiaria -que provienen de ese monto de 7.500 millones y por lo tanto se agotan en dos meses y medio- y ofreció una nueva letra (Letes), para que los inversores en Lebac no pidan sus pesos para pasarse a la divisa. Una situación explosiva absolutamente similar a la de aquel día de 2001 en el que las autoridades del FMI se cansaron y le bajaron el pulgar al país. Las consecuencias de aquella decisión son bien conocidas y no tiene caso reiterarlas.

* Los datos se publicaron días atrás, pero la marca record fue detectada en mediciones satelitales de años previos a 2017.

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