SANTA FE ANTE LAS TRNASFORMACIONES DE LA TERCERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

POLÍTICA Por
Entre los avances tecnológicos, la revolución digital y el cambio climático, el analista abordó los desafíos en materia de desarrollo, comunicaciones y empleo.
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El sociólogo y economista Jeremy Rifkin expuso en Santa Fe sobre las transformaciones que la Tercera Revolución Industrial está llevando adelante en China, los planes que hay en Europa para su implementación y desarrollo y lo que es factible hacer en la provincia y la región en esta nueva era de la humanidad. La transición en la economía, en el paradigma ecológico y el cambio climático fueron algunos de los temas sobre los que disertó.

 

-Hace más de 20 años en “El fin del Trabajo” se mostró pesimista respecto del futuro del trabajo como lo entendíamos entonces. ¿Que cambió hasta ahora?

 

-En realidad no hablé con una visión pesimista. En ese libro que escribí hace 23 años presenté la Tercera Revolución Industrial y lo que dije es que la Segunda Revolución Industrial había empezado a declinar su productividad y generación de empleos, de nuevas oportunidades de negocios. La Tercera Revolución Industrial sería una revolución digital, a largo plazo, que en 30 o 40 años automatizaría los sectores económicos y eventualmente terminaría en una economía global interconectada donde habría pequeñas fuerzas laborales profesionales con gobernanza digital. Dije además que el empleo empezaría a sufrir una transición hacia la economía social, del compartir. Lo que no anticipé en ese momento es que íbamos a necesitar una ola masiva de empleos semiprofesionales para construir la infraestructura de este cambio de paradigma.

 

-¿Por qué?

 

-En 1995 sabía que había una revolución digital, sabía que íbamos a terminar con un sistema económico diferente. En 1998, 1999 empecé a ver que la revolución digital se distribuía y pasaba de la comunicación y energía a movilidad y transporte. Por eso en 2000 escribí un nuevo libro donde hablaba de esto. Y después escribí “La Tercera Revolución Industrial”. Estaba muy claro en 1995 que el PBI ya había empezado a disminuir porque la productividad estaba declinando. Por lo tanto había mucho desempleo porque había poca productividad. Y los economistas empezaron a pronosticar 20 años más de baja productividad y de poco crecimiento. Por eso empezó a quedar claro que la Segunda Revolución Industrial estaba terminada, ya nadie la veía como un amanecer sino como un atardecer. Pero lo que también advertí es la influencia del cambio climático. Estamos viendo los cambios de los ciclos del agua. Esto es lo que nadie sabe. Es la parte más importante del cambio climático, la afectación los ciclos hidrológicos. Hay nubes que cubren y distribuyen las lluvias en todo el planeta. El problema es que por cada grado que sube la temperatura por el recalentamiento global la atmósfera chupa 7 por ciento más de precipitaciones de la tierra por lo que el agua se evapora más rápido. Por eso tenemos lluvias muy concentradas y tormentas más fuertes, hay mucha nieve en invierno, los ecosistemas no pueden adaptarse a los ciclos del agua del cambio climático. Y la revolución industrial nos ha llevado a eso. Este es el problema. La solución es que necesitamos una visión económica nueva que nos permita pasar tanto los países desarrollados como a los emergentes a la Tercera Revolución Industrial.

 

-Le preguntaba por el empleo porque usted consideraba que la economía no iba a generar los puestos de trabajo formales para absorver el crecimiento de la población mundial. ¿Piensa que los cambios económicos en la India y China ayudaron a revertir en parte esta tendencia?

 

-En el libro “La sociedad del costo marginal cero” digo que va a haber dos grandes nuevas olas, dos generaciones de empleos masivos para construir la infraestructura nueva. La sociedad tiene nuevas tecnologías de la comunicación, nuevas fuentes de energía, nuevos modos de movilidad y logísticos para administrar la energía y mover la vida social, económica y la gobernanza. Cuando esto sucede, se generan nuevos negocios y empleos, y también nuevas maneras de pensar. En el siglo XIX en Inglaterra apareció la imprenta a vapor y el telégrafo que unido a un carbón barato generaron la locomotora y produjeron una gran cantidad de negocios y nuevos empleos. En el siglo XX los EEUU lideraron una revolución industrial comunicacional y de movilidad con el teléfono -un invento maravilloso- comunicaciones instantáneas en todo el mundo, radio y televisión. Todo ello se basaba en el petróleo de Texas. Y después se sumó el automóvil. Esta segunda revolución requirió 40 años para la construcción de los ductos, los gasoductos, las rutas, la infraestructura. 20 años más viviendo así y se llegó a un pico de la productividad en 2008 donde el barril de petróleo alcanzó los 147 dólares, la economía se detuvo y empezó el fin de la Segunda Revolución Industrial. Eso fue como un terremoto. Además ocurrió la crisis financiera.

 

-¿Como está el mundo hoy respecto a la Tercera Revolución Industrial?

 

-Trabajo con tres presidentes de la Comunidad Europea. La canciller Merkel me pidió que la ayudara de ver como podía hacer crecer la economía en Alemania. Y le respondí que era difícil crear nuevos empleos cuando están enchufados a una infraestructura de la Segunda Revolución, con combustibles fósiles y comunicaciones centralizadas. Y esa es una infraestructura cuya productividad ya llegó al máximo. No podemos sacarle más. En esa oportunidad con Merkel hablamos de la Tercera Revolución Industrial que es toda digital y a la canciller le pareció genial. Y desarrollamos el plan que se llama Europa Inteligente. Le voy a explicar donde estan los empleos: hemos tenido una revolución en las comunicaciones. En internet hay 3500 millones de personas conectadas con teléfonos inteligentes. Ahora existe la revolución de internet digital dentro de internet en el sector de las energías renovables. Millones de personas en Europa y en China generan su propia energía solar y eólica en forma local y la envían a través de la red eléctrica digital que esta conectada a la internet, que no es la de comunicación. Entonces hay energías renovables producidas localmente que se comparte como se comparte el entretenimiento, la música, etc. Hay dos internet. Y aparece una tercera, la de logística digital que son automóviles sin conductor, eléctricos, autos híbridos. Estas tres internet administran las cadenas de valor, los negocios, la vida de los ciudadanos y están convergiendo en dos programas que tengo el privilegio de desarrollar con Europa y China que ya están implementados.

 

-¿Como funcionan estas tres internet?

 

-Estas tres internet, esto es importante para entender el tema del empleo, están trabajando sobre una plataforma que está unida a un montón de censores instalados tanto en lugares urbanizados como no urbanizados que están recogiendo datos y para 2030 vamos a tener un nuevo sistema nervioso global, un montón de datos. Esto va a hacer que la raza humana se una y no solo en esto sino también en transporte y movilidad. Es la manera de darle poder a la gente. Así como producen su propia energía pronto van a tener su propia movilidad y logística. Ahí están los empleos. Todas las industrias y todos los sectores necesitan construir infraestructura, comunicaciones, etc. Necesitamos 40 años para construir la infraestructura. Hace falta que tengamos 5G de Big Data. En Europa estamos creando muchos empleos en el sector energético, en el transporte, en comunicaciones. Pero una vez que este armada, la fuerza laboral va a ser menor porque va a estar todo automatizado. ¿Dónde van a ir a parar los empleos? A la economía social, a la economía del compartir. Ese va a ser el gran sector.

 

-Hay un concepto que esta en su último libro que es el de “procomun colaborativo”. ¿De que se trata?

 

-Apunta a mantener todo abierto a todos, cómo hacer una empresa de servicios públicos abierta, cómo generar la neutralidad de la red, cómo aseguramos que esto no lo aproveche Estados Unidos para propósitos erróneos. ¿Como puede que ser Ali Baba, Twitter, Amazon y Facebook los tomen y modifiquen nuestros datos y nos convirtamos en un commoditie? ¿Como podemos evitar el mal en la web, el crimen y el ciberterrorismo? Yo no soy fatalista, ni digo que todo va a estar bien. Hace falta capital político para crear un sistema distribuido en todo el mundo.

 

-Usted refirió que con estas redes, internet etc. se ha construido un nuevo sistema nervioso mundial.  ¿Quien lo va a administrar?

 

-En Europa estamos haciendo esto para manejarlo. Anunciamos en febrero el plan Europa Inteligente. La Primera y la Segunda Revolución Industrial tienen por diseño una infraestructura centralizada de arriba hacia abajo de propiedad privada, cerrada e integrada verticalmente para que las grandes empresas generen una economía de escala. Por lo tanto el poder surgía de abajo pero iba  para arriba. Terminamos con 7 personas que su riqueza combinada equivale a la riqueza de la mitad de la población mundial. Esto es algo que nunca sucedió. Lo interesante de la Tercera Revolución Industrial es que está diseñada para ser distribuida, no centralizada. Funciona mejor si es abierta, transparente, en red porque a mayor red mas beneficio. Se integra horizontalmente, no verticalmente. En Europa estamos probando en tres regiones: en el norte de Francia en la zona industrial desde Lyon hasta Dunkerke, en Holanda de Rotterdam a La Haya que es una zona de industrias petroquímicas y en Luxemburgo. En estas tres regiones tenemos un plan maestro del que participaron miles de personas que se reunieron en universidades, escuelas, empresas, reparticiones públicas, donde acordaron unirse como región, como familia. Nosotros hacemos la administración del plan pero ellos tienen que adaptarlo a la infraestructura. Cada una de las regiones exige que las plataformas sean pública. Si usted es una empresa privada puede ir y ayudar a construir una red de energía, pero la región va a definir los estándares. Lo mismo con comunicaciones, el 5G,el Big Data y la internet de las cosas. No le decimos que no a la empresa privada, lo que decimos es que la infraestructura tiene que ser propiedad común, no la pueden administrar, a eso lo hace el gobierno local o cooperativas. Siguen jugando un papel, lo que no pueden hacer es privatizar la plataforma.

 

-¿Que papel cumplen en este nuevo sistema las grandes empresas como Google, Aplle, Facebbok, y Amazon?

 

-Bueno ya lo quieren privatizar, pero las regiones no se lo van a permitir. ¿Ustedes creen que la provincia de Santa Fe va a dejar a Google que privatice toda la infraestructura, que tenga todos nuestros datos? Están locos si hacen eso. Ninguna de las regiones europeas lo van a permitir. Ahora ustedes tienen que ejercer la autoridad. Si la provincia de Santa Fe desarrolla un mapa de ruta y reúne a toda la región hay que exigir a medida que lo implementa que estas redes sean públicas, comunes. Todo el mundo necesita las comunicaciones, la energía, la movilidad. Son bienes públicos y tienen que ser tratados como bienes públicos. Las empresas privadas no lo pueden manejar, el gobierno lo tiene que hacer, sino se pierde el control. Ninguna región lo va a permitir bajo ningún concepto al menos donde estamos trabajando.

 

El desafío del cambio

 

-¿Tiene optimismo en el futuro?

 

-Nunca fui optimista pero tampoco pesimista. No soy ingenuo. Tengo esperanzas pero creo que es un desafío muy grande. El elefante es el cambio climático. Estamos muy cerca del tiempo límite, estamos entrando en una era donde todo va a ser impredecible. El clima, la rotación de las mareas. Vivimos en un período nuevo de la historia y es tan impredecible que yo creo que ir hacia la Tercera Revolución Industrial es el único plan que tiene sentido. Muchas empresas se han comprometido, me reúno con presidentes a los que les pregunto si tienen un plan B o si este es mantenerse en la Segunda Revolución Industrial como hace Trump. Entonces queda claro que los combustibles fósiles están desapareciendo, lo renovable se va a hacer cada vez más barato.

 

La energía europea está siendo producida por cooperativas. Las grandes empresas solo producen el 4 por ciento. Esto es poder en manos de la gente. Va a ser un desafío y tengo esperanzas. Somos las criaturas mas sociables e inteligentes del planeta.

 

Hemos logrado la Primera Revolución Industrial en 40 años y la Segunda también en 40 años. El mundo puede lograr la Tercera en 40 años pero no nos estamos enfocando. Siempre tenemos proyectos chiquitos y las empresas siguen trabajando como siempre y los políticos siguen escuchando a las grandes energéticas. En Europa y en China hemos demostrado que esto puede funcionar. La pregunta entonces es donde quiere estar Argentina. ¿Camino de la Tercera Revolución Industrial o se mantendrá donde está ahora?¿Donde va a estar en 20 años? ¿Donde van a estar tus hijos?

 

Tengo esperanzas, pero creo que tenemos que esperar una generación mas joven, de menos de 40 años, nativos digitales, que militen en movimientos sociales de ideas sustentables, con mejores oportunidades económicas, igualdad y un futuro mas ecológico porque sino va a ser un gran lio.

 

Una vasta trayectoria

 

Jeremy Rifkin, (Denver, EEUU, 1943), es divulgador clave de nuestros tiempos que analiza el impacto económico, ambiental, social y cultural de las nuevas tecnologías en la economía mundial. Es profesor de la Wharton School. Es el creador de la teoría de la Tercera Revolución Industrial, basada en las Tecnologías de la Información.

 

Fundador y presidente de la Fundación para el estudio de Tendencias Económicas, se licenció en Economía en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania y en Asuntos Internacionales en la Fletchen School of Law and Diplomacy de la Tufts University.

 

Ha ejercido de consejero a varios gobiernos durante sus presidencias de la Unión Europea: Francia, Alemania, Portugal y Eslovenia, entre otros. Asimismo, asesora regularmente al Parlamento Europeo en materias de medio ambiente, tecnología y seguridad energética.

 

Escribe columnas de opinión en los principales periódicos de varios países: Los Angeles Times, The Guardian,Die Süddeutsche Zeitung, El Mundo, Clarín, etc.

 

Ha participado en multitud de foros y conferencias, en más de 200 universidades, en 30 países en los últimos 30 años-

 

Escribió los libros “La sociedad de coste marginal cero”, “La tercera revolución industrial”, “El fin del trabajo”, “La civilización empática”, “El siglo de la biotecnología”, “La economía del hidrógeno”, “El sueño Europeo” y “La era del acceso”

Fuente: Gabriel Rossini para ellitoral.com

Foto: Marcelo Manera

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