ESTUVO DESAPARECIDO DURANTE 40 AÑOS, AHORA DESCANSARÁ EN SU CIUDAD NATAL

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Raúl “Tito” Maschio era un joven concordiense que estudiaba psicología en La Plata. En diciembre de 1977 fue secuestrado en su casa y desde ese día su familia no supo nada más sobre él. Gracias al trabajo forense sus restos fueron identificados y trasladados a Concordia.
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Para los familiares de Raúl “Tito” Maschio, desde la desaparición en 1977, el tiempo pasó entre angustia y esperanza. Su madre y su hermano describen como “contradictorio” lo que sienten al saber que estará cerca después de tantos años. Haber dado con sus restos cierra una etapa que significaba heridas abiertas y misterios sin resolver, pero apaga de manera definitiva la llama que, a pesar del paso de los años, se mantenía encendida por la esperanza de un reencuentro.

 

Este sábado a la siesta los restos de Maschio llegaron a su ciudad natal. Allí, en la plaza Urquiza —lugar en el que son recordados los detenidos y desaparecidos durante la última dictadura militar del país— sus allegados le rindieron homenaje y cambiaron la placa en la que figuraba la leyenda “desaparecido durante la dictadura militar” por una que dice “asesinado”. Luego fue trasladado al cementerio de Concordia, en donde descansará de manera definitiva.

 

Acerca de lo que significa el momento, Eduardo Maschio, su hermano, contó a Mirador Entre Ríos: “Es una etapa que se cierra. Mi mamá recibió la noticia como esperándola, era muy fuerte, lloró un rato y luego empezó a hacer preguntas. Lo primero que me dijo fue ‘yo siempre soñé que un día vos llegaras con esta noticia'. Es contradictorio, soñaba con que hubiera pasado alguna cosa más y él llegara por sorpresa en algún momento, pero al mismo tiempo pensaba que yo iba a llegar con la noticia de la muerte”.

 

También relató las sensaciones que le produce la pérdida de un ser tan cercano. “Yo tengo sentimientos encontrados, porque por un lado sé que la muerte no suma nada, sólo da perdida, pero al mismo tiempo puedo decir que después de 40 años logramos localizarlo y traerlo a su lugar natal. Podemos saber en dónde está y esa es la parte buena”, aseguró Eduardo.

 

Detención y proyectos rotos

 

Eduardo recuerda perfectamente cada detalle de lo que sucedió aquel trágico día para su familia. “El 6 de diciembre de 1977 llegó la noticia que nos conmovió y nos golpeó muchísimo, la recibió mi padre vía Télex en la empresa donde trabajaba, ese era el modo más avanzado de comunicación del momento y recibió un lacónico ‘su hijo fue detenido anoche por fuerzas paramilitares'. Mis padres viajaron inmediatamente y empezaron a encontrarse de a poco con la verdad, los famosos grupos de tareas lo habían secuestrado”, indicó y agregó: “Si bien viajamos varias veces, a mí me tocó ir de muy joven con 19 años. Preguntamos en cuanta comisaría y regimiento teníamos cerca, pero la orden era negar todo, entonces nos negaron todo”.

 

Según lo que sostuvo Eduardo, a Tito lo detuvieron cuando estaba en su vivienda, en Gonet —a unos 15 kilómetros de La Plata—. “Él había ido a vivir ahí porque era una fábrica que proveía de productos químicos a la firma en donde mi padre trabajaba, entonces era gratis” rememoró acerca del lugar del secuestro.

 

“Tito estaba estudiando en el momento de la detención, en la habitación encontraron libros abiertos, carpetas rotas. Lo que había quedado indicaba que en ese momento estaba leyendo, estaba la libreta, había rendido y había aprobado una materia con un 9. Él quería terminar la carrera, ese año terminaba de cursar y estaba apurado porque podía hacerse acreedor de una beca y hacer un doctorado en España, entonces esa era la motivación para sacar buenas notas”, dijo Eduardo y aseguró: “Estaba lleno de proyectos, inquietudes, sueños, ideas, siempre iba para adelante y yo creo que hubiéramos tenido un gran psicólogo si la dictadura no se hubiera metido en el medio”.

Pérdida de contacto y tiempos difíciles

 

Algunas familias en sus relatos hablan de contactos antes de la desaparición definitiva de sus familiares, no fue el caso para los Maschio, que nunca volvieron a saber del joven Tito, que viajó a estudiar y no regresó.

 

“Nosotros nunca tuvimos contacto, era como que se lo había tragado la tierra. Tiempo después, en el año 1985, cuando salió el libro de la CONADEP, aparece un testimonio de un detenido que había estado en el batallón 601 de comunicaciones de City Bell, que es muy cerca de donde estaba él, y lo tenían ahí, dos o tres días después estuvo ahí. Según el informe que está en el cementerio, el 27 de enero aparece supuestamente muerto después de un enfrentamiento en una ruta de La Plata”, explicó Eduardo.

 

La familia no cruzó los brazos y se dirigió a la ciudad de las diagonales a indagar sobre el paradero. “Cuando íbamos a La Plata no nos dejaban dormir con los llamados a la noche en el hotel, había autos que nos seguían, desconocidos que nos preguntaban cosas. Un abogado de la Justicia Federal de La Plata le dijo a mi padre ‘retire este pibe de acá porque quizás en horas va a correr la misma suerte que el hermano', obviamente nos vinimos a Concordia y no volvimos a ir a La Plata por un tiempo”.

 

La luz de esperanza se apagó

 

Eduardo reconoce que a pesar del momento que vivían a fines de la década del 70, ellos tenían esperanzas. Todo se diluyó con el retorno a la democracia, aunque para su madre, que actualmente tiene 91 años, siempre había una ilusión, que terminó hace casi dos meses.

 

“Teníamos esperanzas durante la época de la dictadura. Cuando vino la democracia y seguía la misma condición empezamos a barajar esta situación. Es como que lo asumís, pero al mismo tiempo no, la desaparición forzada es una cosa distinta a la muerte”, describió y contó: “Mi madre, cuando le di la noticia, se quedó sin palabras y cuando pudo retomar el habla me dijo: ‘acá golpeaban la puerta de calle y cada vez que pasaba yo iba con toda la ilusión pensando que podía ser él'. Ella con toda la ilusión lo seguía esperando, yo prácticamente había perdido las esperanzas incluso de encontrarlo, porque esto de encontrarlo con el ADN es como buscar una aguja en un pajar, son miles de muertos. Nosotros tuvimos un poquito de suerte ya que Tito estaba en una fosa individual”.

 

Por último, Eduardo recordó cuándo se enteró del hallazgo de los restos y cómo fue el proceso: “A nosotros nos comunica el equipo Argentino de Antropología Forense el 5 de mayo de este año que recibieron la confirmación de un porcentaje de coincidencia cercano a lo real, les dio un 99,99% y eso es enviado a Estados Unidos a analizar, cuando eso fue confirmado dieron aviso. Ellos exhumaron los restos de las tumbas “NN” en La Plata en el año 2009, eso estuvo por 9 años siendo investigado. El resto, los datos de fallecimiento y fecha en que lo llevaron a fosa, figura en la administración del cementerio”.

Fuente: www.ellitoral.com

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