CAMINANTE NO HAY CAMINO

EDITORIAL Por
Antes de discutir si el gobierno va o no por el buen camino, hagamos claro si va por algún camino
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Algún estratega que asesora al gobierno argentino debe haber descubierto que el nivel de profundidad de análisis del televidente medio es bastante inferior a 2. Entonces baja letra a los funcionarios y partidarios del gobierno para que no se preocupen de la posibilidad de caer en una trampa mortal cuando argumentan.

El hecho quedó demostrado entre muchas otras evidencias por los consejos de Durán Barba a Federico Schwarzenegger cuando éste lo consultó sobre la estrategia frente a un auditorio calificado. “No digas nada, hablá de tus hijos, de cualquier cosa”.

Un tipo que representa al oficialismo alega que las soluciones requieren volver al autoabastecimiento energético.


Y uno se pregunta ¿Para qué sirve el autoabastecimiento energético si el usuario tiene que pagar el combustible al mismo precio que tiene en el mercado internacional y cobrando ese precio los productores no tienen ninguna restricción para cambiar esos pesos por dólares y llevárselos al exterior?


En tales condiciones el autoabastecimiento, ese 30% que todavía falta, solamente convalidaría un mayor y mejor robo de las riquezas fósiles de la sociedad.

Otra voz adepta al gobierno pronuncia lo que a primera vista parece ser una verdad de puño: si uno quiere consumir más tiene que producir más. Ese es un razonamiento falaz, cuando la industria nacional tiene una capacidad ociosa superior al 40%, que alcanza hasta el 47% en el ramo textil. Y cuando desde las esferas oficiales ya anuncian que la recesión se acentuará en los próximos meses. Lo que hay que hacer es poner más dinero en el bolsillo de los consumidores. Entonces ellos impulsarán la produccion; se generará mayor necesidad de trabajadores y así comenzará un ciclo virtuoso de empleo e ingreso. El gobierno está haciendo todo al revés: achica los sueldos, acogotando el consumo y produciendo desocupación, menor rentabilidad de las empresas y bajos salarios.

Pero ahora el paraíso vendrá -auguran- en el primer trimestre de 2019, corriendo el arco para que los creyentes vuelvan a ganar confianza y, de última, aleguen que se aguantan cualquier cosa con tal que no vuelva “el populismo”.


Vulnerabilidad por elección propia

Vulnerabilidad es la palabra de moda. Los funcionarios del equipo económico explican que nuestro país es sumamente vulnerable a lo que ocurre en el exterior. Lo hacen para justificar la crisis que se vive actualmente, pero se olvidan mencionar que esa situación es de su exclusiva responsabilidad por haber logrado que “Argentina entre al mundo”, como les gusta decir. El impresionante endeudamiento contraído, la dolarización de muchos bienes y servicios, la entrega al FMI, todo, produce esa vulnerabilidad que antes no existia, al menos en semejante magnitud, como lo muestra la evolución del Producto Bruto Interno después de la crisis del 2001 y hasta el fin del segundo gobierno de Cristina Kirchner.


Licencia para decir cualquier cosa

El Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos (SFMCP) es un organismo con rango ministerial dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la República Argentina. La Nacion, citando fuentes oficiales, informó que Hernán Lombardi, cabeza del organismo, dispuso que una buena parte de las 48 filiales de Radio Nacional en las provincias se convierten en repetidoras de la programación central, por lo que redujeron costos al eludir programación. "La radio recupera su sentido federal", alegaron. Extraña forma de federalismo: uno diría que le están tomando el pelo a la audiencia, y a la ciudadanía, por cierto.

Clarín, en una nota de Nicolás Winazky dice: Para Macri, los factores internacionales que modificaron los planes de su Gobierno son éstos: “Estados Unidos subió la tasa de interés y se nos cortó el crédito externo. El campo sufrió una sequía histórica que arruinó buena parte de la cosecha de este año y el barril del petróleo aumentó de precio”. A eso le suma lo que considera “irresponsabilidades” de quienes había creído que lo acompañarían en una tarea que ahora -se sincera- era difícil de cumplir de acuerdo a cómo encontró al Estado cuando asumió.

Digo yo:

-Pasamos años con una tasa de interés internacionbal ridículamente baja, prácticamente cero. Y un precio similarmente reducido del crudo; alguna vez tenían que subir ¿no?

-Si la Argentina abrió de par en par las puertas de las importaciones, si liberó la fuga de capitales, si con un dólar barato fue indiferente al alocado gasto turístico, si pidió y pidió prestado sin mínima prudencia; si ocurre todo eso, que se nos corte el crédito no puede sorprender a nadie, ¿verdad?

Los avatares del clima son fenómenos harto conocidos.

-Si se pone toda la esperanza en un único sector, el campo, no es disparatado asumir que algo puede salir mal. ¿No?

Caminante no hay camino, escribió una vez Antonio Machado y cantó luego Joan Manuel Serrat.

En fin, antes de discutir si el gobierno va o no por el buen camino, hagamos claro si va por algún camino.

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