¿ALCANZA CON PEDIR DISCULPAS POR TWITTER?

La intención desestabilizadora del "pollo" Sobrero puesta de manifiesto en una traición de su subconsciente.
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El sindicalismo argentino, además de ser uno de los antros con más corrupción, demuestra, con cada dicho y acto que emana de sus dirigentes, su enorme desprecio por la institucionalidad de la República, amén de tomarnos el pelo cada vez que alguno de los “notorios” meten la pata.


Pedir disculpas, a través de twitter, por si alguien se sintió molesto, como lo hizo el “pollo” Sobrero en el día de ayer, luego de que desde la tribuna afirmara que va a seguir “empujando con los planes de lucha hasta que caiga el gobierno”, aduciendo que no fue esa la frase que quiso pronunciar, sino que se estaba refiriendo a la caída del plan económico de la actual administración de Mauricio Macri, en verdad que no hace más que demostrar las verdaderas intenciones que llevaron a parar a todo un país durante 24 horas, con los graves perjuicios económicos que esta medida conlleva, más allá del alto, medio o poco acatamiento que la medida de fuerza tuvo en los diferentes sectores del quehacer nacional.


Para tener una clara idea de lo “mentiroso” que resulta este pedido de disculpas, sólo hay que tener en cuenta que Twitter no es, precisamente, una red social que cuente con una gran llegada dentro de los sectores más populares de la clase obrera y trabajadora. Entonces, la idea que le queda a aquellos que escucharon la “infame” afirmación de Sobrero, es la de su intención desestabilizadora, que no quepa dudas fue lo que realmente influyó en el ánimo de este sujeto, que dice representar los intereses de los más humildes y necesitados, pero realmente sólo pugna por conseguir una cuota más amplia de poder. Y si la frase que quiso pronunciar no fue la que finalmente salió de su boca, esto también nos está hablando de una traición de su subconsciente, el que le hizo decir lo que sentía y no lo que quería que saliera a la luz.


Lamentablemente, hace muchísimos años que los más encumbrados dirigentes gremiales y sindicales argentinos han dejado de estar a la altura de las circunstancias, poniendo en evidencia su costado más pernicioso, aunque siempre han sabido acumular y mantener una muy importante cuota de decisión, en base a una representación muchas veces viciada de nulidad absoluta, con la que negocian ínfimas mejoras para los trabajadores e importantísimos beneficios para sus fortunas personales.


Cualquier argentino, que quiera y pueda ver la realidad, ha comprobado cómo este tipo de personajes han aparecido en la escena nacional, y se han convertido, de la noche a la mañana, en interlocutores avalados por poderes que jamás dan la cara, pero que, en definitiva, son los que manejan presupuestos anuales de varios miles de millones de pesos provenientes de las arcas del Estado y destinados a mejorar la situación de todos los trabajadores, pero que jamás llegan a cumplir con ese cometido.


Tampoco hay que olvidar en este análisis, a aquellos dirigentes que ya han perdido toda vergüenza y sentido de la oportunidad, y hacen gala, de la manera más descarada posible, de su acomodada situación económica, como se pudo comprobar con las imágenes de los que por estos días son privilegiados asistentes al Campeonato Mundial de Fútbol que ese está desarrollando en Rusia.


Por eso, para quienes vemos todo esto, las disculpas esgrimidas por el “pollo” Sobrero no son más que pura “cháchara” sin ningún tipo de veracidad o, más bien, una manera de poder salvarse de un problema judicial por la presunta comisión del delito de sedición, que es la figura penalmente tipificada que debería aplicársele de existir fiscales con las suficientes agallas como para enfrentar el enorme poder que tiene o sobre el que lo avala y protege.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

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