“Solos y solas” de la política

OPINIÓN Por
Parecería que en los últimos años las propuestas de “grandes acuerdos nacionales” fueron la fórmula para ocultar las propias falencias y sus manifiestas incapacidades.
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“Solos y Solas” es un modo de relacionamiento directo de personas que se sienten ¿aislados? ¿ermitaños? ¿desolados? ¿incompletos? Solos, vaya la redundancia. Hace algunos años había establecimientos, en general bares o confiterías en los que se facilitaba ese tipo de encuentros y ahora se sumaron los diferentes medios electrónicos de la “web” que incluso permiten establecer relaciones, aunque sean virtuales entre personas domiciliadas en distintos lugares del globo.

Viene a cuento esta referencia porque viendo estos años de “Cambiemos” parecería que esta precaria coalición electoral, no es más que eso, es un medio de encuentros, agregaría muy superficiales de “políticos solos y solas” que saben que las cosas deben cambiar en la República, pero no atinan a encontrar el rumbo y vienen cayendo en experiencias ya fracasadas que son la causa de cuando menos, nuestro atascamiento en el devenir historia.

Esta novedosa coalición política está conformada por gente de muy diversos orígenes, no solo político cultural sino también económico y hasta diría de muy diferentes talantes.

 
Sus visiones de la realidad son muy sesgadas y parecería que sus éxitos solo dependen de los errores ajenos. No se advierten iniciativas audaces que convoquen a la gente y todo se acaba en propuestas o deseos muy sosos para la política como hacer bandera del déficit fiscal y la necesidad de su reducción o el daño que causa la indomable inflación, sin poder controlarla o el drama de la pobreza que se ve más como una cuestión de ingresos insuficientes que de situación social.

 
La gente del PRO en cierta manera se cree providencial por eso no pueden explicar y no tienen capacidad ni vocación de persuasión. Quizás creen de buena fe que las cosas se deben hacer como ellos lo creen. Esa sería la “nueva política” que los separa de sus aliados de “Cambiemos”, incapaces de entender ese nuevo fenómeno cultural.

Es su sello distintivo o el ADN de sus propios TOC de soberbia.

De modo sorpresivo, el gobierno dominado por un susto irracional, más cercano al pánico político, decidió en su soberbia soledad pedir dinero al FMI, pese a que tenía reservas por US$ 50.000 millones. No se puede negar que a la vez sentían su fracaso gerencial que le costó al país más del u$s diez mil millones para financiar una devaluación del 30%, suma que en el mundo de los CEOS habrían sido suficientes para justificar cualquier despido incluyendo un juicio por mala praxis.

Fue tal su desesperación que hicieron mérito del secreto que cobijó ese angustioso SOS financiero hasta que lo anunció el Presidente tal como si se tratara de una decisión sobrenatural.

Lo cierto es que fue suficiente un mero problema cambiario que se debió administrar desde la mesa de dinero del Banco Central, para alimentar la neurosis propia de sus “TOC” que le hizo creer al gobierno que se enfrentaban a una crisis sorpresiva, de alta complejidad técnica y de trascendencia histórica que los convertiría más que en James Bond en divertidos agentes 86, supervisados por la defensora de la República Lilita, devenida en la “99”.

Días pasados Alieto Guadagni explicaba que en Argentina los sueldos docentes comparativamente son bajos, pese a tener un buen presupuesto del 6% del PBI. Pero eso ocurre porque tenemos 12 alumnos por cargo docente cuando la media es de 20/22, caso Chile, Reino Unido Francia y Colombia, Rusia tiene 18. Entre 2013/2015 en las escuelas primarias públicas cayeron 12% la cantidad de alumnos y los cargos docentes aumentaron un 19%. El gobierno debería explicar estas anomalías asi como tantas otras como los abusos en las licencias y comenzar a remediarlas. Algo de eso está intentando el gobierno de Maria Eugenia Vidal, pero lo hace con intermitencias y por tanto rápidamente quedan en el olvido.

Esto no se arreglará en días, pero debe haber un comienzo, disposición para enfrentar los conflictos y derrumbar la mitología en la que la mayoría de los gremios docentes sustentan y justifican sus privilegios y abusos. Tal como se ve, no se trata de hacer grandes reformas sino de comenzar por ordenar el sistema administrativo educativo. Una vez resuelto o de modo simultáneo habrá que ver la cuestión de los contenidos, pero no tiene sentido comenzar por estos cuando el exceso de cargos docentes y su muy floja idoneidad desperdician el gasto educativo.

Otra cuestión es la Universitaria. Nuestras Universidades tienen exceso de estudiantes, con relación a la graduación comparando con Chile, Brasil, Colombia y México. De una buena vez habrá que plantear la limitación del ingreso universitario irrestricto que no es una conquista sino un vicio cultural y, cuando menos, instaurar el sistema uruguayo a los estudiantes extranjeros que tienen que tener una radicación mínima de 3 años o ser hijos de exiliados para poder ingresar.

Vemos que cuando se habla de “recortar el gasto” como pareciera ser la misión encomendada a 'Nico' (para los amigos íntimos) y Nicolás (para los no tan íntimos), me refiero a Dujovne, no se trata de vender autos o suprimir el café y sus alfajores dietéticos, sino de hacer buen uso de los recursos ya que si tenemos “estudiantes universitarios” que solo aprueban una materia por cuatrimestre, está claro que estamos desperdiciando dinero en el injusto mantenimiento del estudiantado crónico. Lo mismo ocurre con la desproporción entre alumnos y cargos docentes y su escaso nivel de idoneidad.

En estas supuestas conquistas que no dejan de ser formas de “corrupción” y de injustos privilegios que en definitiva financian vicios sociales, se esfuman recursos económicos que nos llevan a los groseros índices de pobreza de la Argentina.

Estos deberían ser los condicionamientos que deberían detallarse en la “carta de intención”.

En mi fugaz paso por una dependencia del gobierno propuse ir a los gremios y cámaras empresarias a explicar la necesidad de cambiar políticas públicas exponiendo las razones y comprendiendo las resistencias que generan todo cambio, facilitando una necesaria y quizás cruenta transición. Lograr pequeños acuerdos sectoriales en vez de un imposible gran acuerdo que por ahora en la Argentina parecería misión imposible.

Parecería que en los últimos años las propuestas de “grandes acuerdos nacionales” fueron la fórmula para ocultar las propias falencias y sus manifiestas incapacidades.

En sus soledades de “Cambiemos”, unos son víctimas de su soberbia, otros de su egolatría y la UCR de sus fracasos nacionales, cada uno con sus neurosis y sus TOC…por ello le temen al peronismo porque es gregario, más cuando se acerca 2019 que creían perdido…y sobre todo desprejuiciado.

Dejaremos para otra nota este cuento del nuevo FMI “bueno” inventado por el pánico del gobierno.

Urgente24

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