El papa Francisco y Messi en el conflicto arabe-israelí

OPINIÓN Por
En una breve síntesis. Israelíes y palestinos reclaman Jerusalén como su propia capital aunque en la actualidad, toda la ciudad se encuentra bajo control israelí.
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"Jerusalén es una ciudad única, sagrada para los judíos, cristianos y musulmanes, que en ella veneran los lugares santos de las respectivas religiones, y tiene una vocación especial por la paz", afirmó durante su catequesis semanal en el Aula Pablo VI el papa Francisco.

En ella se puede visitar el lugar donde Jesús fue sacrificado, el Santo Sepulcro donde yació su cuerpo, la Gran Mezquita Al Aqsa de los musulmanes y el Muro de los Lamentos y otras reliquias de los judíos. Si hay recuerdos que jamás pueden ser borrados de la memoria y de la fe es la conmoción que el autor de esta nota vivió al visitar la histórica ciudad -declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco- en ocasión de la visita papal a Tierra Santa. Milenaria ciudad que se encuentra en el centro de la moderna ciudad dominada por Israel.

El conflicto árabe-israelÍ

En una breve síntesis. Israelíes y palestinos reclaman Jerusalén como su propia capital aunque en la actualidad, toda la ciudad se encuentra bajo control israelí. Su estatus jurídico internacional -es decir, el reconocimiento de las Naciones Unidas- no es por el dominio de Israel o Palestina sobre esa ciudad sino que consistió en que estuviera bajo la jurisdicción de ambas naciones y que el órgano de la Asamblea de las Naciones Unidas administrara la ciudad hasta que se resolviese el litigio. Eso fue lo que aprobó la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1947, una suerte de condominio con administración de la ONU (resolución 181). Después de diez años, los habitantes de la ciudad deberían votar en un referéndum sobre su futuro.

Después de esta resolución tomada por todos en el marco de la comunidad de las naciones en lugar de obedecer la ley internacional, el principio fundamental del derecho internacional como es el "pacta sun servanda" (los pactos son celebrados para ser cumplidos, base de todo el derecho), el aludido status fue ignorado por israelíes y por árabes y se impuso la ilegalidad: decisiones unilaterales y violencia.
Desde entonces rige una paz interrumpida por guerras. La fuerza impuso fronteras y controles. En 1950, Israel reconoció Jerusalén como su capital y ubicó edificios oficiales en el oeste de la ciudad que por los acuerdos pertenecían a Jordania. En la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel ocupó la parte este de la ciudad que estaba gobernada por los palestinos. En 1980, el Parlamento israelí declaró todo el territorio de la ciudad como capital indivisible.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas declaró nula dicha anexión en la resolución 478 y, desde entonces, la ha ratificado repetidas veces.

La OLP, Organización para la Liberación de Palestina, proclamó el Estado de Palestina y Jerusalén como su capital. Durante un posterior acercamiento entre israelíes y palestinos se excluyó la espinosa cuestión sobre Jerusalén. El Acuerdo de Oslo en 1993 preveía el acuerdo que reconocía al Estado de Palestina con Jerusalén como capital con el voto de 136 de los 193 miembros de la ONU.
De Trump a Netanyahu

En diciembre del 2017 el presidente de los Estados Unidos Donald Trump declaró que reconocía a la ciudad de Jerusalem como capital del Estado de Israel devolviendo -según se afirma en medios diplomáticos-, un favor que Netanyahu hizo al candidato apoyando su candidatura frente a la Señora de Clinton.

Que Estados Unidos adopte la postura israelí no cambia nada la situación jurídica internacional sin embargo hace más difícil una eventual negociación de paz y refuerza la posición fáctica de dominio de Israel sobre dicha ciudad. La mayoría de los países rechazaron esa manifestación unilateral de Trump pero al mismo tiempo postergan la aclaración definitiva sobre el estatus de Jerusalén a la espera de un acuerdo entre israelíes y palestinos.

El papa dijo esta semana: "Rezo para que esa identidad (la de Jerusalem como ciudad compartida por los tres credos religiosos) sea preservada y reforzada en beneficio de la Tierra Santa, de Medio Oriente y del mundo entero, y que prevalezcan la sabiduría y la prudencia para evitar agregar nuevos elementos de tensión en un panorama mundial ya convulsionado y marcado por tantos crueles conflictos".

Un minuto por la paz

Por su parte el papa Francisco trabajó en esta línea del diálogo entre hebreos y musulmanes en el marco interreligioso y en el plano político por la paz entre Israel y Palestina.

Tras finalizar la catequesis de la Audiencia General del miércoles de esta semana el Papa Francisco animó a los países de todo el mundo a sumarse a la iniciativa de "Un minuto por la paz" que promueve elevar una oración por el diálogo entre cristianos, hebreos y musulmanes con motivo del aniversario del encuentro entre el Santo Padre, el entonces Presidente de Israel Simón Peres, y el de Palestina Mahmud Abbas, en el Vaticano el 8 de junio de hace cuatro años.

La oración ante la violencia

La presencia de más de 600.000 colonos israelíes en los territorios que la ONU asignó para la creación de un Estado Palestino y la realidad de los bombardeos indiscriminados, los más de siete millones de refugiados palestinos en países limítrofes, y el reconocimiento de Trump que comentamos son hechos que distan mucho del espíritu que animó aquel encuentro Simón-Abbas aunque sobreviva el diálogo interreligioso.
"Un minuto por la paz" es un proyecto impulsado por el Fuero Internacional de Acción Católica y la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católica pero es un proyecto de todos.

Por su parte el Santo Padre reitera una vez más que "Es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones." (Evangelii Gaudium, paragrafo 239)
¿Cómo es posible que gobernantes olvidando los valores fundamentales de la tolerancia, los derechos humanos y el respeto que se deben las naciones, en forma unilateral pretendan borrar por la fuerza lo pactado en el pasado y hoy ratificado, claramente, por la comunidad de las naciones?

Cuando así actúan tanto el presidente de los Estados Unidos Donald Trump como el Primer Ministro de Israel Benjamìn Netanyahu, ignoran las reiteradas declaraciones de las Naciones Unidas. Al mismo tiempo olvidan que "El autor principal, el sujeto histórico de este proceso, es la gente y su cultura, no es una clase, una fracción, un grupo, una élite", como dice el papa Francisco (Evangelii Gaudium, p. 239) y tal como en los hechos lo pusieron de manifiesto los jóvenes en el pasado encuentro de alumnos israelíes y palestinos organizado por Scholas Ocurrentes en el 2017 en Jerusalem. Menos razón les halla cuando un estado o el gobernante de un estado apela directa o solapadamente a la fuerza que tenga.

La fuerza -como bien se ha dicho -es el derecho de las bestias. Y estas suelen reiterar sus actitudes con gestos irracionales y cuando eso ocurre ponen en riesgo la democracia internacional y la paz. El proyectado encuentro del seleccionado argentino y el seleccionado israelí en consonancia con la declaración unilateral del presidente Trump, repudiada por la comunidad internacional, se inscribía en ese camino.

El equipo de Messi vs. la escuadra israelí en Jerusalem

En el avance ilegal del gobierno de Israel sobre los territorios del Estado Palestino un partido de fútbol entre el equipo del jugador más famoso del mundo y la escuadra israelí tenía un claro sentido político: ofrecer una asociación de imágenes entre unos y otros en la ciudad de Jerusalén poco después del jurídicamente inválido reconocimiento de Trump. Otro tembladeral mediático a favor de la obstinada posición de Netanyahu, oportunamente frustrado. Otro acto bélico disfrazado de acto deportivo.

Desde luego que nada tuvieron que ver en este entuerto internacional los jóvenes jugadores de uno y de otro plantel. Una muestra de cómo la política contamina -diría Giovanni Sartori -las actividades culturales y deportivas con otros fines.

Fuente: Infobae

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