LA HORA DE LAS VERDADES

EDITORIAL Por
La realidad, tal como lo hacen las masas de aire frío que producen la descarga de las nubes y dejan un cielo claro, despeja la cobertura del relato y se muestra con toda su contundencia
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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El 28 de septiembre de 2016 el presidente Macri decía "Yo estoy para hacer todas las autocríticas que podamos, porque sólo hay lugar para la mejora. Pero ahora en la Argentina, los números reflejan la realidad del país. Hace un año atrás teníamos cifras que no respetaban la realidad, era una manipulación”.

GRAFICO

 

Él jefe del ejecutivo pidió que juzguen su gestión a partir de ese momento. Va siendo hora de hacerlo.

 

En el gráfico que muestra la evolución del salario real puede tomarse el valor de 95 (siempre con referencia 100 a fin del 2015). El valor para fin de 2018, calculado en función del 15% de aumento acordado en la mayor parte de las negociaciones paritarias, resulta de una mínima fracción por encima de 92.

 

Los funcionarios, y los periodistas de los medios hegemónicos, siguen repitiendo que durante muchos años el Estado gastó más de lo que podía. Lo hacía en referencia al déficit fiscal. Por esa razón, explican, ahora tenemos que enfrentar tiempos difíciles. A veces dicen que “se robaron todo” y, cuando conviene, que “se gastaron todo”.

 

Pero eso es una gran mentira porque el déficit fiscal primario* -que es al que apunta tanto el programa económico del gobierno como la filosofía del Fondo Monetario Internacional- cuando se paga emitiendo dinero, se puede reflejar en un incremento de la inflación**. Lo que queda, en todo caso, es una redistribución del ingreso, que es injusta dado que afecta por igual a ricos y pobres. La injusticia está en que los asalariados y la clase pasiva no tienen la posibilidad de incrementar sus ganancias, lo que sí está al alcance de los sectores altos y medios altos. Éstos pueden resarcirse aumentando el precio de lo que fabrican o venden, o de sus rentas u honorarios.

 

De todos modos, durante los años kirchneristas, las paritarias terminaban en aumentos que superaban la inflación, al igual que lo hacía la fórmula de actualización de haberes de jubilados, pensionados y beneficiarios de prestaciones sociales. Por otro lado, el gobierno kirchnerista fue cumpliendo los compromisos de la deuda externa. De ese modo generó las condiciones que permitieron al equipo económico de Cambiemos emitir nueva deuda por un monto sideral.

 

El gobierno macrista nos hizo creer que todo estaba bien, mientras endeudaba al país sin parar y aseguraba a la población que no había problemas financieros. Y un día, de repente, nos cuenta que nadie le presta más un dólar a la Argentina, salvo el FMI. Y que hay que acudir a él a buscar financiación, porque la situación es grave, y que renegar de esa fuente es un acto que atenta contra la gobernabilidad, y merece el calificativo de terrorista.

 

Julián Guarino, conductor de un espacio de actualidad en C5N, identificó a Macri con Sherezade, la protagonista de Las Mil y Una Noches. Macri nos cuenta un cuento distinto cada vez, y trata de convencernos de que después del traspié del momento todo va a ser mejor.

 

Por lo que cualquiera puede palpar en la calle, y los resultados que obtienen prácticamente el total de los encuestadores, las predicciones del oficialismo cada vez se alejan más de la realidad. No hubo segundo semestre en el 2016, ni luz al final del túnel, ni “lo peor ya pasó”. Por el contrario, los precios y el dólar se descontrolaron, en tanto los salarios y las jubilaciones están perdiendo porcentajes alarmantes de poder adquisitivo. Y aunque ya se están ejecutando medidas recesivas (detención de la obra pública, despidos en el Estado y numerosas industrias, reducción de salarios, etc.) todavía falta que el Fondo Monetario instale sus funcionarios en el país, armados de sus filosas guadañas.

 

Pero hay que dejar algo en claro. El Fondo actúa para que la Argentina pueda -a cualquier costo- cumplir con sus compromisos de pago de la deuda externa, y, en función de sus intereses, introduce un elemento de racionalidad: no está dispuesto a permitir que el dinero que aporte se vaya, al igual que lo están haciendo las reservas del Banco Central, por la alcantarilla de la fuga de capitales, la libre compra de divisas para cualquier destino y el turismo barato al exterior.

 

¿Se animará Macri a reimplantar el cepo cambiario que tan duramente denostó y cuya eliminación conformó uno de los ejes de la campaña que lo llevó a la Presidencia?

 

*El déficit fiscal, esto es lo que al gobierno le falta cada año para pagar sus gastos, se expresa en dos formas: el primario, que no considera los intereses de la deuda, y el financiero, que sí la toma en cuenta.

**Los monetaristas relacionan directamente la inflación con la emisión, y no tienen en cuenta el aporte al consumo, y por tanto al empleo y al Producto Bruto Interno, que implica el que la gente tenga dinero en el bolsillo. Por el contrario, la restricción del circulante conduce al estancamiento y no necesariamente contiene la inflación.

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