Aprovecharse por errores de parientes, es de mediocres inoperantes

EDITORIAL Por
El caso reciente de un pariente de Brenda Vimo o el recordado caso que le tocó vivir a Natalia Enrico, son ejemplos de la política barata e inservible
hoy

La política dicen que es el arte de lo posible, pero también es el arte de lo desleal y de la falta de códigos.

Una de esas deslealtades es culpar a una persona por errores de su parientes o allegados.

Hay que entender que las personas responden exclusivamente por sus actos y no por el de los demás y que uno no elije a sus familiares.

Tanto Brenda Vimo como Natalia Enrico son excelentes personas y funcionarias (en el caso de Natalia Enrico actualmente no desempeña cargo alguno), pero condenamos enérgicamente el ensañamiento que en oportunidades se hace al querer vincularlas con actos de terceros, que por más que sean parientes cercanos, son de terceros, no de ellas.

El político que intenta desprestigiar aprovechando situaciones ajenas, no sólo que es un mal político, si no que obra de "muy mala leche".

Tampoco se puede jugar con el dolor ajeno y con seguridad, cuando un afecto se equivoca o actúa en forma indebida, afecta y mucho a todo el grupo familiar, causa mucho dolor. Jugar con ese dolor, aprovecharse del mismo para sacar provecho, es de pusilámine.

En su momento con Natalia Enrico, como en estos días con Brenda VImo, es menester juzgarlas por sus actos, sólo por ellos, por nada más.

Seguramente en el caso de Vimo como funcionaria del gobierno municipal, vamos a encontrar errores para criticarla en forma autónoma, pero no es de buena persona hurgar la llaga para causar más dolor, dolor que con seguridad es extensible a otras personas totalmente ajenas a la política.

Las cosas hay que decirlas de frente, sin miedos ni chicanas. Atacar a alguien por elevación es de cobarde y atacar cuando alguien esta en el piso es lisa y llanamente de mala persona.

Brenda Vimo es sin duda, y ya lo expresé en anteriores notas, la persona con mejor imagen en el justicialismo local y una de las funcionarias del actual gobierno municipal que mejor hace las cosas, no se merece pagar por errores ajenos aunque estos sean de su propia hermana.

Terminemos de una vez y para siempre con la política barata y mediocre y juzguemos a las personas por sus aciertos y sus errores, responsabilizarlos por los de terceros, es de ineptos que no son dignos, ni como políticos, ni como funcionarios, NI COMO PERSONAS

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