¿La corrida cambiaria está cerca de finalizar?

ECONOMÍA Por
Cerca del 75% de los pesos que el Banco Central sacó del mercado como consecuencia de la venta de dólares fueron vueltos a poner en el sistema financiero de una u otra manera
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Quién es la autoridad hoy en Argentina? ¿El presidente Macri? ¿La Jefatura de Gabinete? ¿El ministro de Hacienda? ¿El Banco Central? No. La autoridad hoy en Argentina es el Fondo Monetario Internacional. Ocurre que al haberse anunciado de apuro, sin ninguna conversación ni negociación secreta previa, un acuerdo con ese organismo, esa entidad podrá imponerle al país las condiciones que crea necesarias, y al presidente Macri no le quedará más alternativa que tragar saliva y decir que sí a todo. ¿A alguien se le ocurre lo que podría pasar en caso de que tras semanas de negociación el presidente y el FMI anuncien que no se ha arribado a ningún acuerdo? Sería un verdadero desastre. Hoy una hiperinflación es algo que los economistas consideramos imposible dado que no están dadas las condiciones y algo por el estilo solo podría ocurrirle a un país en el caso de que se le acaben las reservas externas, cosa que está lejísimos de ocurrir en Argentina. Pero, ¿y si no se llega a un acuerdo con el FMI? En ese caso, tras haber hecho el anuncio, y siendo éste algo fallido puede pensarse que la demanda de dólares sería algo formidable. Y como aún a un precio de $24 por dólar hay pesos por valor de 150.000 millones de dólares en la economía (depósitos bancarios + billetes en el público + Lebac fuera de los bancos) hay que terminar por admitir que la hipótesis de la hiperinflación es algo muy lejano y sumamente improbable. Pero no algo imposible, sobre todo si se tiene en cuenta los renovados bríos, cercanos a lo temerario, con los que el Banco Central ha vuelto a intervenir en el mercado de cambios a un nivel muy lejano aún del que podría dominar en forma segura el poder de fuego del mercado.

Pero a fin de poder hacer un adecuado pronóstico de dónde para la corrida cambiaria vale la pena ver si , como en las fogatas, se va consumiendo el combustible o si por lo contrario el fogonero viene echando más leña al fuego y por lo tanto las llamas, lejos de apagarse pronto, pueden durar aún un largo rato más. ¿Cómo saber esto? Pues, el Banco Central esteriliza pesos cada vez que vende dólares. Los saca completamente del mercado financiero. Lo que saca no existe más. Por lo tanto, si los agregados monetarios (básicamente los pasivos monetarios del Banco Central, pero por sobre todo el M3 total, con Lebac en el público incluidas) descienden cuando el Banco Central vende dólares, y esos pesos no vuelven al mercado, entonces podemos saber que la corrida está cerca de cesar dado que la cantidad de pesos en la economía está en franco descenso. ¿Y cómo son las cifras entonces en esta realidad argentina? Comparando la cifra muy reciente del 8 de mayo con respecto al promedio de febrero de 2018 (último mes antes de que comenzaran las ventas de dólares) podemos notar que mientras las reservas del Banco Central bajaron más de u$s7.100 millones, equivalentes a cerca de $156.000 millones, los pasivos del Banco Central solo descendieron por valor de $43.000 millones. Vale decir que cerca del 75% de los pesos que el Banco Central sacó del mercado como consecuencia de la venta de dólares fueron vueltos a poner en el sistema financiero de una u otra manera. Un factor especial para que esto ocurra fue el devengamiento de intereses de Lebac que ha operado como verdadero "taxi" en lo que hace a los pasivos monetarios del Banco Central. Si en vez de tomar los pasivos monetarios del Banco Central tomamos la cantidad total de dinero la relación es aún más preocupante: en febrero pasado la cantidad de total de dinero en la economía contando las Lebac en el público llegaban a 3,49 billones de pesos. Esa misma magnitud el 8 de mayo pasado llegaba a alrededor de 3,61 billones de pesos. Vale decir $120.000 millones más que hace dos meses y medio. Cerca de u$s6.000 millones más. Casi todo lo que había vendido el Banco Central al 8 de mayo. ¿Por qué ocurre esto? Porque las entidades financieras decidieron bajar su nivel de reservas en el Banco Central en vez de llamar a sus deudores para que devuelvan créditos. Vale decir que si bien puede ser cierto que muchos bancos han comenzado a recortar líneas de crédito, todavía no se nota materialmente en el sistema bancario del país que las entidades recuperen créditos otorgados. Y las estadísticas del Banco Central lo reflejan con claridad. Mientras que en promedio en febrero pasado el total de créditos otorgados llegaba a 1,365 billones de pesos, el 8 de mayo esa cifra alcanzaba los 1,474 billones. Entonces, los préstamos de los bancos a empresas y particulares aumentaron un 8% en poco menos de 3 meses. A un ritmo bien superior al 30% anual.

La conclusión es sencilla entonces. Con estas cifras no se han generado, al menos hasta el momento, las condiciones monetarias para que la corrida cambiaria esté cerca de su extinción. Es cierto que la suba del dólar de los últimos seis meses ha "licuado" buena parte de los activos monetarios en término de dólares, que hace un par de meses superaban en pesos con creces los u$s 200.000 millones y hoy esa cifra no llega en pesos a los u$s 160.000 millones. Pero dado que esa cifra se encuentra muy lejana aún de las reservas de libre disponibilidad no opera como una barrera de contención relevante frente al avance de la divisa. A esta altura de las ventas de dólares del Banco Central ya debería estar operando una clara contracción en los pasivos monetarios del Banco Central y también en la cantidad total de dinero en la economía para que pueda decirse con certeza que estamos en claro camino al final de la corrida. Ese factor aún no se da en la realidad. Luce entonces como temeraria la política del Banco Central de liquidar dólares en el mercado de manera ilimitada hasta de que no sobrepase niveles de precios caprichosos. A raíz de todo esto puede decirse que la ayuda externa resulta de imperiosa necesidad. Y ello contribuye, más que nunca, a que el nombre del nuevo presidente del país sea ahora Christine Lagarde.

Fuente: Ámbito

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