Comparando con 2001, mientras Macri busca un ministro de Economía

MIRADAS Por
Mientras se dilucida cuál es el plan verdadero de Macri -si es que lo ha definido-, aquí van algunas reflexiones:
hoy

El Gobierno de Mauricio Macri perdió la confianza de una parte importante de la sociedad y de los agentes económicos y financieros.


La corrida contra el peso sigue, pese a tasas de interés superiores al 48%, a un Banco Central que no deja de vender divisas y que lanza contratos a futuros de dólar en el MAE y el Rofex. La Casa Rosada no genera mensaje, acciones o discursos que despierten seguridad o respaldo.

 
La oposición está dividida, entre los que no quieren que el macrismo tenga que irse antes de tiempo del poder, y el “Club del Helicóptero”, desesperado por volver a tener el control o el acceso a “La Caja”. Todo esto en el marco de una negociación con el Fondo Monetario Internacional que no parece sencilla y que, de cerrarse, conllevará el plan de ajuste que Mauricio Macri se negó a hacer durante 128 semanas.

 
El escenario no podría ser peor, pero dada la experiencia argentina, siempre puede ser peor y siempre se puede estar.

La discusión acerca de si el Gobierno debía o no recurrir al Fondo Monetario Internacional para contener la crisis, a estas alturas, queda para los libros de historia. Ahora, surgen 4 dudas que condicionan cualquier decisión a tomar por ciudadanos, por agentes económicos y financiero y por las corporaciones políticas:

1. ¿Cuán duro será el Fondo Monetario Internacional con las exigencias de ajuste que le impondrá a la Argentina?

2. ¿Será capaz el Gobierno de Mauricio Macri de aplicar las exigencias que imponga el FMI? Hasta ahora, el Presidente de la Nación ha gobernado 30 meses sin un plan económico. ¿Podrá ahora?

3. ¿Cuál es el costo político que deberá pagar Mauricio Macri, el macrismo y “Cambiemos” por cumplir con los requerimientos del FMI? ¿Está dispuesto el Presidente de la Nación a dar por perdida la reelección y el posible regreso al poder de alguna forma isotónica del peronismo por “hacer buena letra” con el Fondo Monetario Internacional?

4. En vista de la historia económica argentina: ¿Cuánta paciencia tendrá el FMI si el Gobierno de Mauricio Macri no alcanza las metas que le impondrá el organismo internacional? ¿Volveremos a la historia de los “waivers” y otras renegociaciones de acuerdos originales? 

No es casual que el FMI haya elegido la modalidad “Stand-By” para ofrecerle a la Argentina, en vez de un simple crédito para fortalecer reservas del Banco Central. Es el préstamo más duro, con mayores exigencias, que se monitorea cada 3 meses y en el cual el dinero se entrega en cuotas, cada vez que se que aprueban el conjunto de metas trimestrales impuestas.

En consecuencia, el monto que se acuerdo, que es proporcional a la cuota que paga cada país el organismo multilateral, por lo cual, el máximo que puede conseguir la Argentina es US$ 20.000 millones, aproximadamente; no ingresará de inmediato al Tesoro Nacional, sino de a poco.

Dado este esquema, queda claro que el FMI le está “vendiendo” a la Argentina “confianza”, justo la confianza perdida, para que los inversores locales e internacionales entiendan que el plan de ajusta que se debía haber realizado desde hace dos años y medio “por las buenas”; ahora se va a terminar por llevar a cabo “por las malas”.

Pero que el FMI ordene un conjunto de medida no implica que Mauricio Macri las quiera ejecutar o que su actual equipo de colaboradores tenga la capacidad necesaria para llevarlas a cabo. Acá tenemos dos problemas. Vamos al primero. El viernes 11/05, el Presidente de la Nación se reunió, al parecer a solas, con el recién llegado ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Allí, el funcionario explicó las reformas que solicitó, por ahora informalmente, el Fondo Monetario Internacional y, en principio, la reacción del Mandatario fue de rechazo.

Superando esta respuesta inicial y apremiado por la corrida contra el peso, el nivel angustiante de tasa de interés, los signos de estancamiento, la caída de reservas del Banco Central, la fría reacción empresaria que recibió en la Quinta de Olivos, el incremento de la conflictividad social y la desbocada actitud destituyente del “Club del Helicóptero”; Mauricio Macri va a tener que aceptar las condiciones que impone el FMI. ¿Puede el mismo equipo de funcionarios que “estrelló el cochecito” ser capaz de llevar adelante el ajuste que va a exigir el Fondo Monetario Internacional?

 
¿Qué puede hacer Mauricio Macri frente a una situación tan dramática como la que se está viviendo y que se profundizará en los próximos meses?
 

Si algo ha demostrado el pseudo “Gabinete Económico” durante estas 128 semanas es que el esquema de un Ministerio de Economía desguazado, decisiones atomizadas, luchas de ego y ministerios intervenidos, de hecho; no le han servido a Mauricio Macri para evitar esta crisis. Por eso, volver al viejo esquema de una cartera Económica fuerte, será una de las primeras exigencias del Fondo Monetario Internacional.

Pero que se vuelva al viejo esquema de una Palacio de Hacienda poderoso no se puede realizar con los funcionarios actuales, que han demostrado tibieza en las medidas tomadas hasta ahora y exagerada “flexibilidad” para leen las estadística, dos acciones que no se pueden mantener en el marco de un acuerdo con el organismo.

¿Tiene Mauricio Macri al grupo de personas que, necesariamente, van a tener que reemplazar a quienes nos llevaron a esta situación? ¿Les dará“carta blanca” para hacer lo que se ordena desde Washington? ¿Es lógico que Nicolás Dujovne negocie un plan de reformas que, quizás, él no aplicará? 

Pese al excelente trabajo realizado durante muchos meses, también la impericia parece haber afectado a Federico Sturzenegger y su equipo, dado que las decisiones tomadas en los recientes 3 meses no han hecho más que facilitar la salida de divisas de la Argentina. Y surge una pregunta que es necesario hacer: ¿Sabia el BCRA que la puesta en vigencia del Impuesto a la Renta Financiera iba a genera tan inmensa corrida contra el peso? Si lo sabía, ¿por qué no hizo nada para ralentizar el proceso? Si no lo sabía, estamos en un problema mayor que en el Palacio de Hacienda.

Hoy, el BCRA desconcierta a los operadores. Sube la tasa, vende divisas para ralentizar la devaluación del peso, opera en los mercados de futuros y ordena a los bancos liberarse de los dólares que corresponden a la Responsabilidad Patrimonial, pero al mismo tiempo, no hay divisas físicas en el mercado y, en muchas sucursales, se hace difícil poder entregar todos los dólares que quieren sacar sus clientes, incentivando la sensación de crisis creciente, de “corralito” inminente o de un supuesto “Plan Bonex”.

Para unos, el Banco Central está reduciendo el stock de Lebacs, produciendo por la recompra una importante ganancia para su balance, pero a un costo altísimo: caída de reservas. Así, a comienzo de semana, el equipo de Federico Sturzenegger negoció con el Banco Internacional de Pagos un crédito de US$ 2.000 M. A las arcas de la entidad ingresaron poco más de US$ 1.800 M. En 2 días, esos dólares fueron vendidos. ¿Cómo se puede explicar este comportamiento tan sospechoso si no es dudando de que se está “facilitando” la salida de capitales de “amigos del poder”?

A su vez, los conocedores de los mercados de futuros y opciones sostienen que el Banco Central hace mal vendido spot y no operando contratos a futuro de dólar para todos los plazos que van desde fines de Mayo a fines de Octubre, fecha máxima abierta, hasta ahora. A causa de que en este tema el BCRA resolvió hacer silencio, no sabemos la estrategia que despliega, pero lo que es claro que la medida, por lo menos esta semana, no ha impactado sobre la confianza de inversores y ahorrista, que siguen comprando dólares y sacándolos del sistema.

No es casual que todos los ojos estén puestos en la licitación de Lebacs de este martes. Si bien el BCRA tiene asegurada la renovación de plazos de más de 85% del monto en juego ($570.000 millones sobre $670.000 millones) si los otros $100.000 millones se volcaran a la compra de dólares, la pérdida de reservas podría superar los US$ 3.000 millones, lo que sería la peor señal en un proceso donde se trata de recuperar la confianza. 

Pero vayamos al escenario más favorable para el Gobierno. Acuerdo con el FMI, el Banco Central sale airoso de la licitación de Lebacs, el drenaje de reservas se frena, y hasta supongamos que la oposición se alinea con la Casa Rosada, algo que es imposible de imaginar hoy, y que el pacto negociado no se pasa por el Congreso de la Nación. Hay que comenzar a aplicar el ajuste que nunca se quiso hacer. ¿Cómo se llevará a cabo? El gradualismo, murió. Hay pocos instrumentos para aplicar “anestesia” que aliviane el impacto social y político. ¿Cuánto margen político tiene hoy Mauricio Macri para llevar adelante lo que se acuerdo con el FMI?

En lo que lleva esta crisis, la incapacidad política del equipo que rodea a Mauricio Macri ha sido notable. El Gobierno perdió la mayoría que tenía en Diputados. Hoy, ni siquiera tiene asegurado el apoyo del “peronismo dialoguista”. Los Gobernadores no quieren ser socios del ajuste y fueron menos que tibios en apoyar a la Casa Rosada en sus negociaciones con el FMI. Todas las centrales sindicales ya preparan un Paro General, que en primera instancia, puede ser uno de los más exitosos en los últimos años. Los colectivos sociales prometen tomar la calle.

El costo en imagen, intención de voto y capital político de Mauricio Macri, de sus funcionarios y de “Cambiemos”, hasta acá, ha sido enorme. ¿Cuánto más va a aceptar pagar para llevar a cabo lo que pide el FMI? Y, por el otro lado, ¿cuánto crédito y apoyo político le darán algunos multimedios y Gobernadores antes de “soltarle la mano” al Gobierno Nacional?

El ajuste que se puede pedir Washington no sólo implica el regreso de un ministro de Economía fuerte y el recambio de muchos nombres del Gabinete Nacional. Además, hay que recrear la confianza, rehacer el “relato”, volver a crear un pacto entre los ciudadanos y el macrismo. El “Mito de Gobierno” debe ser renovado. ¿Será capaz de hacer esto Jaime Durán Barba? ¿Y hacerlo sin Jaime Durán Barba?

Por ejemplo, hasta ahora, el Gobierno no ha podido articular un discurso fuerte que permita recuperar algo de terreno político y de imagen perdida. Las presentaciones que hicieron esta semana el Presidente de la Nación, el Jefe de Gabinete y cuatro ministros (Rogelio Frigerio, Francisco “Pancho” Cabrera, Luis Caputo y Nicolás Dujovne) han seguido el mismo sendero: Minimizar la crisis, minimizar la duración, minimizar el impacto social y minimizar las exigencias que nos impondrá el Fondo Monetario Internacional. Sin duda, un despropósito.

Esto ha permitido que la oposición avance con el “relato” de que esta crisis se parece a la de 2001, y nada está más lejos de esta verdad. Sin querer minimizar la crisis actual, las diferencias con hace 16 años son demasiado grandes para ignorarlas.

  

1. Hoy no tenemos convertibilidad, el tipo de cambio es flexible.

2. El Banco Central, todavía, tiene muchas herramientas monetarias y cambiarias para aplicar, pero debe usarlas mejor que hasta ahora.

3. Argentina tiene todavía acceso al crédito internacional. No sólo del FMI, sino también el Banco Mundial, el BID, la Corporación Andina de Fomento, swaps de monedas, repos con bancos centrales y préstamos sindicados con bancos nacionales o extranjeros.

4. Mauricio Macri no ha sufrido traiciones internas. Elisa Carrió es la principal defensora del Gobierno y el grueso del radicalismo sigue en “Cambiemos”, aunque guardan pesado silencio. Acá, no hay posibilidad de una renuncia de la VicePresidente de la Nación como tuvo Fernando de la Rúa.

5. La existencia de “la Grieta” le asegura a Mauricio Macri retener una cantidad importante de votante antikirchnerista y antiperonista, algo que nunca tuvo Fernando De la Rúa. En ese sentido, el titular de la Alianza dejó el poder con sólo 7% de imagen positiva, mientras que el Presidente de la Nación ronda hoy, golpeado y todo, 40 puntos porcentuales.

6. No hay un "Caso Banelco” para destrozar el prestigio del macrismo en el poder. Todo el daño que podían hacer las denuncias de corrupción macrista ya está “descontada” en las encuestas actuales,

Existe un último aspecto para analizar que asusta: ¿Y si no se llega a un acuerdo con el FMI? ¿Y si Mauricio Macri no quiere hacer el ajuste pedido por el organismo? ¿Cómo se recrea la confianza en estas circunstancias? Mejor, esperemos a ver los hechos.

Urgente24

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