Macri tomó la decisión para no pagar 13% anual de intereses

POLÍTICA 09/05/2018 Por
La salida de inversores extranjeros del mercado podría llegar a los u$s10.000 millones en menos de un mes. Se asegura que no hay empresas locales, particulares ni bancos en la fuga
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Mauricio Macri tomó la decisión de abrir negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) luego de analizar dos datos terminales: a) el interés de deuda que debía pagar el país en el segundo semestre del año podría superar el 13% anual ; y b) los datos que llegaron al Presidente que confirmaban la salida masiva y rabiosa del país de los inversores extranjeros. El Presidente, con sensación de despecho, criticó otra vez al "círculo rojo", en este caso financiero internacional, y avaló la idea que hace 15 días le había llevado a Marcos Peña el principal asesor financiero de la jefatura de Gabinete, Vladimir Werning, y que había avalado el ministro de hacienda, Nicolás Dujovne. Mucho antes de la corrida terminal de las últimas semanas, ambos habían analizado la alternativa de un Plan B financiero, ante la certeza de que las tasas de interés de los Estados Unidos complicarían el panorama local. Esa alternativa era el FMI, una decisión que políticamente era imposible de aceptar para Cambiemos sólo dos semanas atrás.

No fue la devaluación del peso ni la crisis internacional lo que hizo cambiar de opinión al Presidente. Tampoco la salida masiva de "no residentes" de sus posiciones de Lebac. Mucho menos una corrida de los "locales", ya que la información que llegó a la Casa Rosada desde el primer día de la corrida cambiaria hablaba de una fidelidad asombrosa de las empresas, bancos y particulares con domicilio en la Argentina. Vino allí la primera gran desilusión para el Presidente. Los que fugaban dólares desde el miércoles 25 de abril eran tenedores institucionales extranjeros, especialmente fondos de inversión, que en su mayoría habían llegado al mercado local desde los primeros meses de gestión macrista y que se habían volcado a todas las opciones del mercado de capitales y no exclusivamente a las Lebac. La información que llegó al escritorio del Presidente, y que le hizo cambiar de opinión, fue que hasta el viernes pasado la salida se enfocaba exclusivamente en los tenedores de Lebac. Sin embargo, el lunes y ayer, la salida masiva y sin medir pérdidas se dio en la Bolsa de Comercio y en la tenencia de bonos de la deuda argentina.

Dos símbolos garantizaban la estampida externa: primero, el alto volumen negociado en la Bolsa con precios permanentemente en caída. Segundo, el sostenido precio del dólar oficial varios centavos por encima del "blue". El primero marcó que no importaba el análisis de oportunidad. El segundo, que los dólares demandados eran todos "blancos" y "abultados", lo que demostraba que eran fondos con dinero de procedencia 100% explicable (una característica única que provenía de "no residentes"). Macri preguntó a cuánto llegaría la necesidad de financiamiento de semejante fuga. La respuesta conmovió al Ejecutivo: 10.000 millones de dólares totales. Para Mauricio Macri, la segunda razón era menos sostenible políticamente. A su despacho llegaban desde el primer momento de la crisis la evolución diaria del riesgo-país, que ayer llegó a los 489 puntos básicos, una suba de 21,5% desde que se desató la crisis. El dato vinculado que terminó de demoler sus convicciones fue el cálculo de a cuánto llegaría la colocación de deuda en el segundo semestre del año, en el caso de que la foto actual se trasladara en el tiempo: más de 13% en dólares, un nivel levemente inferior al que en su momento Néstor Kirchner le avaló a Hugo Chávez en 2005, cuando Argentina aún estaba en default. En otras palabras, imposible de defender para un Gobierno macrista.

En resumen, en poco tiempo el Gobierno de Mauricio Macri debía explicar que se habían fugado del país más de u$s10.000 millones de inversores extranjeros que en algún momento del comienzo de su mandato llegaron al país, y que en consecuencia de lo primero debería pagar una tasa de interés de más de 13% para los 9.000 millones de dólares que aún debe conseguir el ministro de Finanzas, Luis Caputo, para cerrar el año financiero.

Un alto referente del cambiemos lo reflejaba con una triste metáfora "sería como ver perder a Boca por goleada con Defensores de Belgrano por la Copa Argentina en la Bombonera. Algo había que hacer". La reflexión terminó con una especie de humorada: "Llegó el momento del Panadero".

Fuente: Ámbito

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