"Gravar la renta financiera fue un error"

OPINIÓN Por
El Banco Central debe demostrar que puede detener esta corrida bancaria, asegura el economista Aldo Abram. La segunda equivocación del BCRA fue asistir al Tesoro en lugar de limitarse a combatir la inflación.
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Pese a las advertencias, el Gobierno no vio venir la tormenta. Los fondos de inversión que desarmaron sus posiciones en Lebacs y se volcaron masivamente al dólar tras la entrada en vigencia del impuesto a la renta financiera para tenedores externos, terminaron por hacer trizas los ejes más relevantes del programa económico. Luego de esta corrida bancaria las metas de inflación son algo así como un mito, un esquema perimido.

Hay quienes, como Aldo Abram, economista y director Ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, vislumbran el peligro creciente en caso de que la crisis no se supere con rapidez. "Es clave que el Banco Central recupere la confianza, y que se fortalezca el peso", advierte ante la incertidumbre de un mercado que no gana para sustos.

Con el manual bajo el brazo, el experto no duda a la hora de trazar el camino a seguir: el BCRA debe dar pelea con la tasa de interés y vender tantas divisas como haga falta. Lo que vendrá después sigue siendo un albur.

-¿Qué lectura hace de la situación que se vive en torno al mercado cambiario?

-En principio estamos pagando las consecuencias de decisiones pasadas y algunos errores que ha cometido el Gobierno. El hecho de haber asumido esta gestión con un Estado casi quebrado y con un Banco Central que se encontraba en las mismas condiciones, y así y todo emprender el camino del gradualismo, evidentemente eso implicó ir alejándose del precipicio de la quiebra del país muy despacito. El costo de eso es que cualquier viento externo podía tirarnos nuevamente al precipicio. Es lógico que cuando en el mundo empiezan a pensar que puede levantarse un viento fuerte, nosotros paguemos las consecuencias.

-¿El principal error fue haber aplicado el impuesto a la renta financiera a los tenedores de Lebacs en el exterior?

-Sin lugar a dudas la implementación del impuesto a la renta financiera fue un gran error. Nuestra dirigencia política, el Gobierno y la oposición hicieron oídos sordos a las recomendaciones que les llegaron de los demás economistas, muchos de los cuales asesoran a empresas e inversores. Ellos saben cómo se mueven y ya anunciaban que podía ocurrir una corrida en caso de que entrara en vigencia ese gravamen.

-¿El Gobierno no la vio venir?

-Pienso que en su momento el Gobierno priorizó que saliera la reforma laboral y admitió meter esto de la renta financiera en el paquete, algo que no estaba en el proyecto oficial. Si no hacían eso, si no aceptaban, la reforma impositiva no salía, no se aprobaba en caso contrario. Hoy estamos pagando todos las consecuencias. No es solamente el hecho de tener una corrida bancaria, una gran presión, sino además el hecho de perder crédito. No es gratis que se vayan miles de millones de dólares del sistema. Es como que el cuerpo económico está perdiendo sangre constantemente y esa hemorragia no se detiene.

-¿Cuál fue el otro error cometido?

-El Banco Central, habiendo asumido en las actuales particularidades, al borde de la quiebra, con una moneda sin credibilidad, debió trabajar para recuperar la confianza. Existía el cepo para imponer que se usara el peso como moneda. Se debiera haber priorizado trabajar sobre el efecto confianza, sobre la solvencia del peso. Esa, claramente, no fue la prioridad. Más allá de la salida exitosa del cepo cambiario, la prioridad del Banco Central pasó más por emitir para mantener y financiar un Estado excesivamente grande.

DEFICIT FISCAL

-¿Se desconcentró el Banco Central de su principal tarea, que es controlar la inflación?

-El Banco Central pudo haberle dicho al Gobierno que el asunto del déficit fiscal no era su problema. Me aboco a cumplir con las metas de inflación y listo. Por ahí, con las metas del 2016 era más complicado por lo que significó el impacto de la salida del cepo cambiario, pero ya las del 2017 no eran difíciles de alcanzar. Y logrando esas, tampoco lo hubieran sido las del 2018, pautadas inicialmente en el 12%.

-Pero la mentada independencia no es tal.

-Lo que se ha visto hasta ahora es un Banco Central que sostiene un tipo de cambio cuando está bajando porque el Gobierno trae una carrada de dólares del endeudamiento y los venden en el mercado doméstico. Pero cuando hay que usar las reservas para defender el valor del peso, demora. Ya hubo una corrida entre mayo y agosto del año pasado, antes de las PASO, pero eso fue por razones electorales, y entonces el Central intervino. Para entonces el peso ya se había deteriorado y por eso la inflación fue altísima en el segundo semestre. En enero volvió a ocurrir y el peso perdió 18% de su valor. A finales de enero ya era incumplible la meta recalibrada del Banco Central, que fue llevada al 15%.

-El Gobierno volvió a subir las tasas, llevándolas al 33,25%. ¿Ese sigue siendo el camino?

-El Banco Central tiene que fijar una tasa de interés que sea atractiva y tiene que vender todos los dólares necesarios para defender el valor del peso. Pero al mismo tiempo debe llevar adelante una política monetaria contractiva. Si no por una ventanilla emite pesos para bajar la tasa, y los pesos se van por la ventanilla del dólar. Así nadie querrá tener pesos. Hasta el viernes de la semana pasada, el Banco Central tuvo una actitud incoherente. Tiene que demostrar que puede contener una corrida, dejarse de gradualismo. Está en juego la poca credibilidad que le queda al Banco Central.

-¿Hubiera sido útil tener algún tipo de regulación para atornillar al capital golondrina? El Gobierno la desmontó en enero del año pasado.

-Que entren capitales le permite al país que haya más financiamiento y más consumo e inversión. Eso es todo bueno. La regulación es como decir que me corto la mano por si hago una macana, por si robo, por las dudas. La pregunta es quién está generando todo esto. Los errores los comete el Gobierno.

ALTA INFLACION

-¿La corrida despedazó el programa inflacionario?

-Si el Banco Central permite que el peso se estacione en estos valores, que quede acá y no se recupere, lamentablemente la inflación será mayor que la del año pasado. Eso se producirá debido a esta caída del peso. Un error que está planteado hoy en día por algunos economistas es que no se debe subir la tasa. Hay que hacer lo necesario para recuperar la credibilidad. Es cierto que se achica el crédito, pero es coyuntural. A largo plazo se recupera la confianza y vuelve el crédito. Así la percepción de riesgo es fenomenal, nadie querrá invertir en la Argentina. Sin confianza estamos perdidos.

-¿El esquema de metas está perimido?

-El sistema de metas de inflación está enterrado hace tiempo. Para tener metas la prioridad debe ser eso, la inflación, y para el Central no lo fue. Técnicamente nunca hubo metas de inflación en la Argentina. El Banco Central se juega ahora lo poco de credibilidad que le queda.

-¿Sería factible revocar la ley que grava a la renta financiera? ¿Esa podría ser la salida política a este asunto?

-La ley ya está, este partido está jugado. Ahora hay que demostrar que a pesar de esa salida de capitales, el reacomodamiento que se tiene que dar se puede dar con una moneda estable. Esa es la clave. Falta esa credibilidad y la confianza de que hay un Banco Central que pueda permitir que la economía se reacomode. Esto sin que se produzca un descalabro monetario, con pérdida de valor del peso. ¿Quién va a querer tener un peso en la Argentina? Si seguimos por el camino del descrédito, la caída de la confianza será tal que no nos servirá a futuro tener una moneda en la cual respaldarnos. Eso se llama tener que cambiar de moneda. Hoy hay algunos que evalúan la posibilidad de la dolarización de la economía. Pienso que eso aún es evitable.

Recuperar la confianza es clave para el sistema monetario. Sino, ¿quién va a querer tener un peso en la Argentina?, se pregunta el economista.

Fuente: La Prensa
 

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