¿Qué se necesita para gobernar Rafaela? La oficina por las que todos pasan y negocian

Gobernar la ciudad de Rafaela es una tarea sólo para unos pocos. No para los más capacitados, ni para los más inteligentes, ni los más talentosos o los más populares. Para llegar hasta las codiciadas oficinas del 5to piso de la Moreno 8 es indispensable pasar por otras oficinas antes, más oscuras, mejor disimuladas, pero no por eso de menor relevancia. ¿Cuáles son?
William

Avenida Mitre

La carrera para ser intendente de Rafaela está lanzada, aunque no sea oficial. Muchos aspiran al cargo máximo de la ciudad, pero sólo uno podrá alcanzarlo. Y para eso no sólo se precisan votos. Los votos, se saben, son indispensables. La verdad es que nadie sabe bien cómo conseguirlos. Hace tanto años que Rafaela es gobernada por el mismo grupo, y tantos años también que los demás se resignaron al cómodo lugar de oposición, que en la memoria política las estrategias para conseguir el sillón de Giménez se remontan a los años 80s, cuando la ciudad tenía la mitad de sus habitantes y las migraciones no habían cambiado para siempre el mapa electoral. La “vieja Rafaela” es un casco de apenas 40 mil personas, la Rafaela más tradicional, la de los gringos, el trabajo, los valores de los padres fundadores, representa sólo a una clase media acomodada, industrial y comerciante que desde hace casi tres décadas es seducida con resignación por el PJ. Perotti, Peirone y Castellano nunca tuvieron que negociar más que con los punteros barriales, empresarios financistas que consiguieron suculentas licitaciones y referentes del PJ a nivel provincial que le dieron su apoyo. Pero los otros, aquellos que aspiraron a ser intendentes por fuera del PJ, en otros partidos o alianzas, tienen una tarea más difícil. La primera: conseguir financiamiento para sus campañas. Ningún candidato tiene más que un crédito personal para aportar en cartelería, afiches, volantes y pautas en medios. Con eso no les alcanza ni para empezar. Entonces, sus aliados y partidos buscan en los empresarios de la ciudad y la región el apoyo necesario. Ya muchos de los lectores de R24N habrán recibido la visita de estos políticos que piden unos pesos a cambio de favores o ayudas, orientaciones y “asesorías”, o simplemente porque estos políticos son amigos de otros ámbitos: clubes, canchas de fútbol 5, parientes, amigos de la secundaria. Así, cada candidato junta de a 2 o 3 mil pesos que es cuidadosamente administrado. “El mangazo” viene cada tanto y tiene un límite muy bajo. Apenas si alcanza para los gastos corrientes. Entonces se necesita algo más. Un recaudardor, alguien que pida en nombre del político que aspira a la intendencia.

Y hay un “empresario” que tiene mucho para “dar” en la política rafaelina, porque al mismo tiempo espera recibir mucho. Por su oficina de avenida Mitre pasaron todos, tarde o temprano, un rato o varias horas, saliendo con los bolsillos llenos de dinero, de promesas, de buenos augurios o simplemente habiendo sentido que perdieron el tiempo. Pero Guillermo -o “William Das Conqueror”, como le gusta llamarse a sí mismo en ciertos ámbitos virtuales- tiene un rato para todos. A algunos les ceba un mate con la esvástica nazi grabada en la punta de la bombilla, a otros, un whisky, a otros apenas si les ofrece agua. A William le gusta hablar con todos, porque lo que más le gusta hacer en el mundo es hablar. Hablar de sus amigos en el poder, de sus conquistas en el ámbito político local, nacional o internacional -le encanta presumir sus vínculos con el Papa Francisco que se remontan a su época de estudiante-, la mayoría de ellas mucho más pobres e ingenuas de lo que él mismo parece creer. Por ejemplo, le encanta presumir de su relación con el Coty Nosiglia, con Ricardo Lorenzetti, con los miembros de ACHA -la Asociación de Criadores de Holando Argentino- y con las cenas que mantiene con cada uno de los jefes de la Unidad Regional V que es nombrado. Y es un experto en recaudar dinero para causas de la ciudad. Cuando la policía precisa un patrullero nuevo, William no duda en agarrar el teléfono y llamar a a cada uno de sus conocidos en el ámbito empresario. Ellos ya están acostumbrados a sus llamadas, que toleran con resignación. Los empresarios poderosos de Rafaela saben que en su selecto club hay algunos que es preferible mantener calmados y de su lado, no vaya a ser que lo necesiten alguna vez. William no pide sólo para causas sociales, sino también para los “negocios” que emprende, en los que rara vez gana mucho dinero. Ya se sabe que los empresarios que están en “la pomada” no hacen negocios con su propio dinero, sino que armas “fondos” o “mesas” en donde varios aportan y todos ganan si sale bien, y todos pierden si sale mal. En el ámbito del dinero, William es el equivalente a ese compañero de oficina que todos tienen, que arma los prode y los partidos de fútbol, holgazaneando en cada escritorio.

Y cada político de Rafaela tuvo la oportunidad de sentarse en su oficina para ver si William podía hacer algo por él. Muchos no usaron esa oportunidad, sobre todos los del oficialismo. La gente de Perotti no sólo tiene otras formas de financiarse, sino que sienten que llegar a la oficina de Avenida Mitre es “rebajarse”. Pero los demás sienten que no tienen otra opción. Algunos de esos candidatos no pasaron ni siquiera una interna de sus partidos, pero otros hoy protagonizan la política local. Tal vez el más importante, que pertenecen a Cambiemos, es el más asiduos visitante del despacho de William. Ya fue candidato y tuvo todo su apoyo: no sólo obtuvo dinero, sino también un órgano de prensa inquebrantable que lo respaldó hasta el último día de su campaña. ¿Se viene la segunda?

Pero, y lo más importante: ¿cuánto cuesta el apoyo de William? Sin dudas, es el apoyo más caro que pueden conseguir. En caso de que cualquiera de estas “apuestas” llegue a la Intendencia, sin duda William se convertirá en un verdadero “Monje negro” de la política rafaelina. Hasta ahora, pedir el apoyo de empresarios con dinero o favores para un político era una práctica común porque la devolución no pasaba de algún favor en cuanto a trámites y permisos, o preparar una licitación a medida de las circunstancias. Pero William tiene una agenda mucho más oscura, de ahí vienen sus tratos con la policía local, o con políticos de prontuario reconocido como el Coty Nosiglia. Sus intereses van mucho más allá de algún favor, y pueden convertirse en la pesadilla de cualquier político con ansias de autonomía. El unico interés de William es el control total y absoluto en los temas que a él le afectan, y el candidato que negocie y acuerde será sin dudas la marioneta de un hombre sin escrúpulos. 

Para ser un concejal en Rafaela bastan 5001 votos, eso lo demostró Natalia Enrico en la única elección que ganó, o el Lolo Bauducco que apenas pasó los 4500 en los comicios que lo dejaron afuera de la política. Eso no está nada mal, un concejal es apenas un representante vecinal de un sector de la ciudad. Para ser intendente se precisa 4 veces esa cifra, y hasta ahora ningún candidato opositor pareció acercarse siquiera al triple de una concejalía. Pero los tiempos están cambiando, el PJ está más débil que nunca y Cambiemos corre con el caballo del comisario. "El conquistador" quiere abrochar a los 2 principales opositores, a uno ya lo tiene. El otro, el Joven Maravilla, que dio el batacazo con votos que nadie sabe de dónde salieron, es una posibilidad cierta para la intendencia y su próximo objetivo. ¿Mantendrá sus principios o claudicará?.

William, en su despacho de avenida Mitre, se frota las manos, se sirve otro whisky y espera a cobrar las deudas contraídas en el minuto uno en que el sillón de Giménez tenga sentado un opositor al gobierno actual.

Francisco MARZIONI

Periodista especializado en política, con 20 años de experiencia en temas de Rafaela. Actualmente escribe para medios locales, nacionales e internacionales.

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