Pacto Gobierno-Corte: cese del fuego, apoyo a reformas y nuevo diálogo

POLÍTICA Por
En lo formal, se prometieron auxilio mutuo para encarar cambios en Poder Judicial. Gesto político ayudó a Lorenzetti, tras acusación de Carrió. Casa Rosada semblantea pelea interna por sucesión en presidencia del tribunal
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La foto sirvió a ambos lados del mostrador, como corolario de una reunión (en las formas) meramente protocolar. El encuentro entre el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Justicia, Germán Garavano; y los integrantes de la Corte Suprema de Justicia cumplió el objetivo que los distintos protagonistas se plantearon antes del inicio. Sirvió como una refundación de la relación del máximo Tribunal con la Casa Rosada tras los chisporroteos por la fulminación de los tribunales orales "de diseño"; anticipó encuentros periódicos para que sea el Poder Judicial el que encare sus propias reformas internas; permitió a Ricardo Lorenzetti mostrarse exultante y contrapesar la simultánea ampliación del pedido de juicio político en su contra por parte de la aliada de Cambiemos, Elisa Carrió; y permitió a los delegados del Gobierno semblantear el clima interno por la sucesión de la presidencia del Tribunal, batalla que tendrá su clímax a fin de año.

En lo formal, se pusieron sobre la mesa del cuarto piso del Palacio de Tribunales temas sobre los que había cierto nivel de consenso: "expediente digital" para modernizar el anacrónico papeleo judicial, reformas que agilicen los plazos en la administración de justicia y la necesidad de aceitar mecanismos para la implementación del Código Procesal Penal, con inicio en Salta y Jujuy. En lo político, el gesto trascendió los tópicos y sirvió como bisagra. "Habrá que ver los resultados", comentó uno de los funcionarios, a la salida, sin abandonar el escepticismo.

Con su visita, Peña y Garavano también reconocieron tácitamente la ausencia de interlocutores oficiales válidos en el cuarto piso de Tribunales, lo que le trajo a la administración PRO más de un dolor de cabeza. Ese punto será de corrección inmediata. Se plantearon reuniones mensuales con los ministros de la Corte para delinear un plan de reformas, lo que permitirá lubricar el vínculo. Elena Highton de Nolasco no fue de la partida porque adujo un viaje, pero le escribió un mensaje de texto a Garavano prometiéndole asistencia al próximo cónclave. El encuentro tuvo una antesala donde el propio Mauricio Macri convocó a su despacho a la denominada "mesa judicial", en Casa Rosada. La integraron Peña, Garavano, el secretario legal y técnico, Pablo Clusellas, y del jefe de asesores presidenciales, José Torello. Fue el precalentamiento para trazar la estrategia del compromiso que aspiraban a llevarse de la Corte. Eso luego de haber desairado el pack de reformas impulsadas por Lorenzetti que terminaron siendo respondidas por una carta firmada por el coordinador de Justicia 2020, Ricardo Gil Lavedra, donde afirmaba que todo lo enunciado ya había sido impulsado por la cartera de Justicia, tiempo atrás. Esa postura se suavizó con la promesa de apoyo mutuo para avanzar con el plan de reformas que quedará en cabeza de la Corte. Recorte de la feria y ampliación de los horarios de atención al público (dos de los ítems con los que Macri decidió machacar a los jueces presentándolos con poca constricción al trabajo), quedaron de lado.

Los dos más sonrientes en la foto, Garavano y Lorenzetti fueron denunciados por Carrió. Sobre el titular de la Corte, la embestida fue exponencialmente superior y se completó ayer con la acusación por el supuesto montaje de un sistema de "inteligencia paralela", que le descerrajó la diputada. Garavano fue el portavoz del Gobierno para informar públicamente que era un trámite que encaraba ella dentro de sus funciones como legisladora y que debía ser abordado por el Congreso, en tal caso. Nadie dijo que era un disparate, ni avaló sus sospechas. Quedaron claros los roles de policía bueno y policía malo que el propio Macri alienta.

En el encuentro, el asunto no se mencionó. "Hoy Lorenzetti es un juez más", graficó una fuente de acceso a la Corte la nueva dinámica que impera en el tribunal. Este contexto explicó el porqué de una reunión conjunta que antes hubiera sido hecha solamente con el presidente del máximo tribunal. La Acordada N° 4 que diluyó el trasplante de tribunales enteros al fuero federal y sulfuró a la Casa Rosada fue enunciado a lo largo de la hora y media que duró la reunión, pero sólo con el objetivo gubernamental de dar por superado el mal trago.

Peña fue a constatar con sus propios ojos la diplomática tensión que atraviesa la Corte por la sucesión que se dará a fin de año. Mucho de lo que se juega este año tendrá esta perspectiva de cara a una eventual reelección de Lorenzetti o a un recambio, que es a lo que, de mínima, apuesta Carrió en su operativo "desgaste". El Gobierno aún no muestra su baraja.

Fuente: Ámbito

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