Macri mira a Cristina (y a la economía) para definir escenario de balotaje

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El escenario que más preocupa a la Casa Rosada de cara a las presidenciales 2019 tiene dos variables: estancamiento económico y un candidato peronista único (Urtubey) sin que Cristina se postule. La expresidenta se guarda por el efecto Lula
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En la mesa política de Mauricio Macri sólo importan el futuro político de la expresidenta y la evolución de la economía, dos factores que, de acuerdo con el Poder Ejecutivo Nacional, van a definir el escenario de balotaje en 2019. Un funcionario con acceso a los despachos de Marcos Peña pero también de María Eugenia Vidal define los próximos doce meses en los siguiente términos: "Si la economía anda bien y Cristina es candidata, ganamos en primera vuelta. Pero si la economía no arranca y Cristina no es candidata, corremos riesgo de perder en balotaje. Todos los demás escenarios son inciertos".

La difusión de noticias económicas "positivas", tal como ordenó el jefe de Gabinete, ya comenzó a instalarse en la agenda del oficialismo. La baja de la pobreza (de acuerdo con el INDEC, 2.700.000 argentinos salieron de esa condición desde 2016), la baja de la desocupación al 7,25% en el cuarto trimestre de 2017 y la suba del PBI del 2,9% son el inicio de esa estrategia de "brotes verdes" sostenidos. Para completar el cuadro, falta una baja sostenida y constante de la inflación, más allá de la suba de tarifas de servicios públicos, prepagas y paritarias a la baja. Se trata, parafraseando al Presidente, de la campaña "invisible".

La Casa Rosada especula que con una economía en ascenso, ni siquiera una candidatura presidencial de Cristina haría poner en peligro la reelección de Macri. La expresidenta tiene un potencial electoral suficiente para forzar un balotaje siempre y cuando el Presidente no supere el 45% de los votos y no le saque más de 10 puntos de diferencia al segundo. Pero el techo electoral del kirchnerismo le impediría ganar en segunda vuelta.

El escenario mas tenebroso para Cambiemos es que la recuperación económica no se consolide el próximo año y que un "tapado" logre capitalizar el voto anti-Macri en el balotaje. Tal cual ocurrió en 2003 con Néstor Kirchner frente a Carlos Menem. "El pueblo elige con qué cuchillo quiere liquidar a su líder. En 2003 fue Kirchner, en 2015 fue Mauricio y en 2019 puede ser Urutubey o un peronista sin mochila política adversa". Según los cálculos del oficialismo, ante un escenario económico adverso, un peronista racional y dialoguista sería la principal amenaza para la continuidad de Cambiemos. Eso, siempre y cuando Cristina no sea candidata. Así como Macri fue el vehículo que el electorado adoptó para terminar con el kirchnerismo, una eventual candidatura de Urtubey sin la sombra de Cristina podría capitalizar el volumen de voto opositor el próximo año.

¿Qué hará Cristina el próximo año? Sólo ella lo sabe. El arresto de Luiz Inacio Lula Da Silva tuvo ya su primer efecto en la política doméstica. La senadora de Unidad Ciudadana se mantendrá lo menos visible que pueda hasta 2019. Definirá su eventual candidatura presidencial a último momento, recién después de mayo del próximo año. Al Gobierno, en términos políticos, le resulta más útil Cristina libre que presa. Así evita la renovación y unidad del peronismo que este fin de semana inició un proceso de depuración en una cumbre animada por los legisladores que responden a los gobernadores PJ, a Sergio Massa y a Florencio Randazzo.

De la evolución de la economía, y del futuro de Cristina dependerá también el destino de María Eugenia Vidal. Como un efecto dominó, la gobernadora se encamina a su postularse para la reelección en provincia de Buenos Aires, pero está a merced de un eventual llamado de Macri para sumarla como compañera en la fórmula presidencial. "Es posible pero riesgoso, no hay sucesor natural en la provincia y una eventual salida de María Eugenia desataría una interna bonaerense imprevisible dentro de Cambiemos", explica un ministro con asiento en La Plata. Sin embargo, no hay esquema donde la presión no recaiga sobre Vidal. El conurbano bonaerense es el territorio electoral donde Cambiemos debe mejorar su performance para evitar una segunda vuelta electoral. Distritos como Avellaneda, Florencio Varela, Moreno, San Martín, Escobar, San Fernando, Lomas de Zamora y Almirante Brown son el objetivo directo de los "sin tierra" que entrena Jorge Macri para desembarcar o al menos mejorar el caudal de votos, en municipios gobernadores por el peronismo. El modelo electoral 2017 se encamina a repetirse en los comicios presidenciales del próximo año. Al menos ese es el anhelo del Gobierno nacional. Cristina por una lado y un candidato del peronismo dialoguista por el otro, asoman como el esquema ideal para la Casa Rosada.

Fuente: Ámbito

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