Pulso en el Gobierno de Trump sobre la retirada de Siria

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La Casa Blanca manifiesta el “compromiso” de EE UU en la lucha contra el ISIS después de que el presidente apostara por sacar las tropas
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Donald Trump ha sido tajante: “Quiero salir. Quiero traer a nuestras tropas de vuelta”. Pero los asesores del presidente estadounidense le presionan en la dirección contraria: mantener un contingente militar en Siria para evitar una reaparición del Estado Islámico y contener la influencia iraní. En medio del pulso, la Casa Blanca manifestó este miércoles el “compromiso” de EE UU con la derrota del grupo yihadista en Siria pero pidió a otros países de la región y la ONU que se impliquen más.


La disputa alrededor de la estrategia en Siria medirá, como ha sucedido en otros asuntos, si se imponen los deseos aislacionistas de Trump o la cautela de sus consejeros. Durante meses, el presidente se atribuyó la pérdida territorial del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas inglesas) y alardeó de haber dado más poder de decisión a sus militares. Ahora, sin embargo, el ocaso del grupo terrorista suní ha avivado sus instintos de repliegue: como hacía como candidato electoral, Trump se quejó el martes de la ingente inversión económica de EE UU desde 2001 en la lucha contra el yihadismo y cuestionó el papel de Washington como policía del mundo. “No sacamos nada de ello”, clamó sobre los esfuerzos militares en Oriente Próximo. “No tenemos nada, excepto muerte y destrucción. Es una cosa horrible, así que es hora”.

A la mañana siguiente, la Casa Blanca matizó las ansias de salida inmediata de Trump de Siria, donde EE UU tiene desplegados a unos 2.000 soldados que asesoran a fuerzas contrarias al ISIS y lidera desde 2014 una campaña aérea. “La misión militar para erradicar al ISIS está llegando a un rápido final, con el ISIS casi completamente destruido”, señaló en un comunicado la portavoz del presidente, Sarah Sanders. “Estados Unidos y nuestros socios seguimos comprometidos en eliminar la pequeña presencia del ISIS en Siria. Continuaremos consultando con nuestros aliados y amigos sobre futuros planes. Esperamos que los países en la región y más allá, además de las Naciones Unidas, trabajen por la paz y para garantizar que el ISIS nunca vuelva a emerger”.

En su rueda de prensa diaria, Sanders explicó después que el objetivo es llevar a cabo una transición para que sean fuerzas locales y regionales las que garanticen que el ISIS no vuelva a aflorar, pero evitó pronosticar sobre cuándo podrían retirarse los soldados norteamericanos.

En Washington reina la confusión, que también inquieta a sus aliados. Casi al mismo tiempo que Trump hablaba sobre una salida rápida de Siria en una rueda de prensa el martes, el jefe militar de EE UU en Oriente Próximo y el responsable de coordinar la campaña contra el ISIS manifestaban, en un evento cerca de la Casa Blanca, que la lucha contra el grupo yihadista no se podía dar por terminada.

Esas divergencias dominaron la reunión que celebró la noche del martes Trump con su equipo de seguridad. Varios asesores, incluido Mike Pompeo, el director de la CIA que ha sido nominado como nuevo secretario de Estado, advirtieron de los riesgos de una retirada precipitada de Siria, según fuentes gubernamentales citadas por la agencia Associated Press. El temor es que, como ocurrió tras el fin de la intervención en Irak en 2011, se pueda dejar un vacío que facilite la reaparición del ISIS y afiance la influencia de Rusia e Irán, aliados del régimen de Bachar el Asad.

Según fuentes citadas por otros medios, en esa reunión se apuntó a una solución intermedia. Trump instruyó a la cúpula militar a preparar planes de retirada pero se descartó que eso ocurra inmediatamente y no fijó un calendario de salida, de manera que todo dependerá de las condiciones sobre el terreno y de la estrategia con otros países.

Aunque no lo citó, las palabras de Trump sobre Siria también ponen en duda el despliegue estadounidense en Irak, donde hay unos 5.000 efectivos en la lucha contra el ISIS. Hay elementos sorprendentes: en el pasado Trump se burló de Barack Obama por anunciar con anticipación sus planes militares porque podía dar pistas al enemigo. Pero su deseo de retirada de Siria evoca al de su predecesor, que llegó en 2009 a la Casa Blanca prometiendo sacar a EE UU de Afganistán e Irak y acabó sus ocho años de presidencia con tropas en ambos países.

Fuente: El País

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