El hombre al que el Gobierno y privados quieren proteger

POLÍTICA 05/04/2018 Por
Avalan su estrategia de colocación de deuda y se lo considera como el único que puede completar el programa financiero en lo que resta hasta las elecciones de 2019
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La orden fue clara. Una vez terminada la tormenta que vivió Luis Caputo en el Congreso Nacional, desde presidencia, pasando por la jefatura de Gabinete de Marcos Peña, la orden fue respaldar nuevamente al ministro de Finanzas y, si hace falta, ratificarlo en su cargo. Y avalar todos sus próximos movimientos de colocación de deuda ya programados, incluyendo la operación por u$s4.000 millones en el mercado interno que, tal como adelantó ayer este diario, está por lanzar el ministro de Finanzas. La instrucción llegó ayer a todas las espadas mediáticas oficiales (funcionarios y otros) e, inmediatamente, el efecto comenzó a verse en las redes sociales. En lo que se pueda, Caputo debería verse como un triunfador en la sesión bicameral de ayer y el kirchnerismo como un grupo de energúmenos que complicaron la buena fe y voluntad del ministro de aclarar los tantos.

El primero que públicamente salió a respaldar a Caputo fue Mario Quintana. El vicejefe de Gabinete, en paralelo al mal momento del ministro en el Congreso, habló de su situación durante un almuerzo organizado por el Rotary Club. Allí defendió al en ese momento interpelado funcionario asegurando que "se hacen escaneos hipócritas sobre gente que se ha jugado por la nueva Argentina" y que "hay algunos que quieren mezclar eso con los que llegan al estado con una mano atrás y otra adelante y se van con los bolsillos llenos". Quintana garantizó que las off shore estaban declaradas y siempre que esto se haya blanqueado no hay ningún problema de incompatibilidades.

También los empresarios y el mercado financiero respaldaron a Caputo y se lo hicieron saber al Gobierno. Desde que comenzaron los cuestionamientos al ministro por haber sido propietario/administrador de sociedades off shore con residencia en las Islas Caymán y con operaciones en Miami hacia Presidencia y la jefatura de Gabinete sólo llegaron voces respaldatorias para Caputo, pidiéndole además tanto a Mauricio Macri como a Marcos Peña que acompañen al ministro en esta mala hora. Se sabe de los llamados respaldatorios del CEO de una de las multinacionales siderúrgicas más importantes del país, de la familia local dueña de un laboratorio premium, de un desarrollador inmobiliario propietario de edificios en el microcentro porteño y de barrios privados de alto valor agregado y del máximo responsable de uno de los holdings de alimentación con mayor volumen exportador. También de representantes de tres bancos de capital extranjero y dos nacionales. Se sumaron referentes del mercado de capitales, de fondos comunes de inversión y de fideicomisos financieros dedicados al mercado inmobiliario local. Todos respaldaron a Caputo en las últimas horas, desde antes de la presencia del ministro en el Congreso. Y se mostraron dispuestos a hacerlo públicamente. Luego de las imágenes de ayer con el complicado pasaje del funcionario por el Poder Legislativo y su batalla con referentes ineludibles del kirchnerismo actual, la memoria reciente de los empresarios con lo vivido hasta hace sólo unos años atrás despertó los miedos y la voluntad de acompañar a Caputo.

Sucede que, hoy por hoy, tanto para el macrismo como para el mercado financiero y los principales empresarios del país Caputo resulta insustituible. Y que en su imprescindibilidad se le deben perdonar todas las posibles desprolijidades que el ministro haya protagonizado con el affaire de las off shore. En los círculos del poder político del oficialismo y entre los empresarios y banqueros, se considera que Caputo tiene en su curriculum reciente una de las cucardas más importantes de toda la gestión macrista: la salida del default y la exitosa negociación con los holdouts. Se lo ve también como el responsable de haber salido adelante en 2017 ante los mercados internacionales con la búsqueda de recursos financieros para poder contener el déficit fiscal. Sin embargo el activo más importante con el que se lo asocia es hacia delante. Se lo ve como el único hombre con la capacidad necesaria como para conseguir los dólares necesarios para cerrar los ejercicios 2018 y 2019, los dos años en los que se cree (tanto en el Gobierno como entre los privados), que el macrismo tendrá dificultades para controlar el déficit fiscal. En total serían unos u$s35.000 millones (10.000 millones de dólares este año y 25.000 el próximo año), los que Caputo deberá conseguir, para que el modelo llegue a buen puerto y Mauricio Macri pueda alcanzar las elecciones presidenciales de octubre con posibilidades cómodas de reelección. En el mercado financiero se ve a la estrategia financiera de Caputo para este año como a punto de completarse, ya que sólo le restarían obtener unos u$s6.000 millones entre mayo y diciembre, con lo que se completarían todas las obligaciones de 2018. Entre los privados se reconoce que la decisión de Caputo de colocar u$s9.000 millones en enero, adelantándose a las posteriores turbulencias financieras surgidas desde Estados Unidos a partir de la asunción de Jerome Powell en la Fed, fue la tarea de "un maestro que conoce cómo se trabaja en Wall Street para un inversor con dificultades, la Argentina". Se ve además que el hecho de haber ya casi completado las necesidades de financiamiento para el año, ratifican esa visión casi legendaria. Se cree además que la inminente ascensión del país de mercado "frontera" a "emergente" es tarea suya, y que sólo podría lograrse si desde el MSCI se sabe que Caputo está en el sillón de Finanzas. Y lo más importante de todo: se considera que el ministro ya está planificando las necesidades de 2019 y que tiene al mercado apalabrado para adelantar para el último trimestre de este ejercicio las primeras colocaciones, para llegar con suficiencia al momento electoral del próximo año.

Sobre el tema de fondo de las off shore de Caputo, los privados son más que indulgentes. Se toman como válidas las explicaciones que el ministro dio ayer en el Congreso; y se considera que todo se trata de un profundo desconocimiento por parte de los diputados y senadores opositores sobre cómo se maneja realmente la tarea profesional que el funcionario desarrolló en sus años de Wall Street.

Y que es plenamente justificable que un administrador financiero de su calibre tuviera movimientos como los que aparecieron en el capítulo criollo de los "Paradise Papers".

Fuente: Ámbito

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