Creen que hubo más de un asesino en el caso del hombre hallado en el baúl de su auto

POLICIALES Por
A Ernesto Bensousan (37) le dieron 20 puñaladas, diez en la cabeza. Investigan si lo mataron en su departamento
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Ernesto Bensousan tenía 37 años, pesaba unos 70 kilos y medía cerca de 1.80 metro. Lo mataron brutalmente de 20 puñaladas y cargaron su cuerpo desnudo, con la cabeza envuelta en film, en el baúl de su coche para abandonarlo luego a unas 20 cuadras de su casa de Pilar. Esos son los hechos que le hacen sospechar a los investigadores que hubo más de un asesino.

“Las primeras pericias nos llevan a creer que participó más de una persona del homicidio”, explicaron fuentes de la investigación a Clarín, las mismas que estuvieron en las últimas horas abocadas a descubrir cuál pudo haber sido la escena primaria del crimen de Bensousan y así reconstruir sus últimos pasos.


Para ello, la Policía Científica de la Bonaerense inspeccionó el departamento que Bensousan ocupaba en el predio de una hectárea de Antártida Argentina al 400, en Pilar, donde también vivían sus padres en la casa principal y había otras dos unidades que se alquilaban.


Los datos que surgieron de esa pericia aún no son concretos. Mientras fuentes policiales se aventuraron a informar que “en el living de la casa de Bensousan se hallaron manchas de sangre dispersas en la pared, en el piso y en los muebles, y signos de que habían sido limpiadas”, otras fuentes con acceso al expediente fueron más cautelosas: “Eso no te establece una escena del crimen, porque si uno se corta en su casa deja restos de sangre. Además, sin un estudio de ADN es todo suposición”.


Por lo pronto, el informe preliminar de la autopsia al cuerpo de Bensousan aportó varios indicios a los investigadores: lo mataron de 20 puñaladas, diez en la cabeza, que luego fue recubierta con film, y otra decena en el cuerpo. Hubo mucha saña de parte de los asesinos.

“Presentaba un corte en el cuello, varios en la espalda y otro cerca de la zona de los genitales”, describieron las fuentes que tenían ya la data de la muerte acotada en base a los testigos que compartieron las últimas horas con Bensousan y los que hallaron el cuerpo en el interior de su Chevrolet Corsa blanco.


Según los testigos, el Viernes Santo la víctima salió a andar en bicicleta con dos amigos y regresó a su casa poco después de las 20.30. Un rato más tarde, arregló para ir a cenar con un conocido que lo dejó en su domicilio a la 1.30 de sábado 31 de marzo. Fue el último en verlo con vida.


Ese mismo sábado pero a las 7, los vecinos de Pedro de Mendoza al 1600, en Pilar, ya notaron la presencia de un Chevrolet Corsa blanco estacionado en la cuadra. Ahí lo habían dejado los asesinos abandonado, con el cadáver de Bensousan en su interior: estaba desnudo y tenía film en la cabeza.

Al día siguiente, a media mañana, los vecinos decidieron llamar a la Policía: el coche tenía manchas de sangre en el baúl y de su interior salía un olor extraño. Así fue que se descubrió el crimen que tiene varias hipótesis, pero la certeza de que no se trató de un robo.

Fuente: Clarín

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