Lo peor de la inflación no pasó

OPINIÓN Por
Todavía la suba de precios mayoristas del primer bimestre no se trasladó completo a las góndolas; en abril vuelven a subir las tarifas. Si el tipo de cambio mejora, presionará aún más.
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El tema clave de la semana que pasó fue la inflación. A pesar de los elogios de Christine Lagarde, directora ejecutiva del FMI, la preocupación sigue en el Gobierno y en los analistas. Aunque los funcionarios se mostraban optimistas respecto de la evolución de los precios, los datos de febrero los pusieron en alerta. La inflación núcleo, que descarta precios estacionales y regulados, fue de 2,1%, la marca más alta en los últimos 10 meses.
Esa es la clave de la preocupación. La inflación “core” es la que no abarca las tarifas (luz, agua, gas, salud, transporte, teléfono, correo, educación, cigarrillos) ni los productos estacionales (frutas, verduras, ropa, turismo). En enero fue del 1,5% y de 1,7% de diciembre. Mide el ritmo al que suben los precios del 70% de la canasta Indec y, el mes pasado, fue la más alta en diez meses.
Lo que señala es una tendencia y por eso la preocupación. Lo peor, en proyección, no pasó. Si se anualiza la medición da 21,6%, está por debajo de la del año pasado que era del 28%. Para cumplir la meta del 15% que se fijó el Gobierno (incluso por encima de la presupuestada), la mensual hacia adelante deberá rondar el 0,8% mensual, lo que aparece como casi imposible teniendo en cuenta que en abril debe haber otra suba de tarifas y que si el tipo de cambio sigue corrigiéndose, habrá nuevos traslados a precios.
El último relevamiento de expectativas del mercado que publicó el Banco Central indica que los analistas esperan una tasa de inflación mensual para este mes de 1,7% y de 1,9% para abril, tras lo cual la tasa se reduce a 1,4% en mayo y junio y hasta 1,3% en el bimestre julio-agosto. La expectativa anual es del 19,9% para este año y del 14,4% para 2019.
Los precios mayoristas son otro factor de presión; subieron 4,8% en febrero y acumularon en dos meses 9,6%. Para el Indec ese incremento se explica como consecuencia “de la suba de 4,9% en los ‘productos nacionales’ y de 4,3% en los ´productos importados’”. Todavía queda margen para trasladar a las góndolas. Los expertos sostienen que es la suba del dólar la que los empujó después de estar quieta el año pasado.
A fines de febrero el comunicado oficial del Central recordó que “extremará la cautela, aguardando señales de desinflación compatibles con el sendero buscado antes de relajar su política monetaria”. De esa manera demuestran que las cosas que no marchan como esperaban las autoridades.
Los expertos entienden que el Central recién volvería a bajar las tasas a fines de este mes, con el grueso de las paritarias cerradas y cuando el campo empiece a liquidar divisas.
El alza del dólar en las últimas semanas –el Central, en lo que va de marzo, acumula un saldo negativo de US$1000 millones en ventas para regularlo- impacta sobre productos transables como alimentos, celulares, autos y naftas. Además de elevar la inflación también perjudica a los tomadores de créditos hipotecarios a tasa variable principalmente por la dinámica durante el trámite.
Aunque la inflación es la principal preocupación de los argentinos, Lagarde –la primera directora ejecutiva del Fondo en 15 años que llega a la Argentina- evitó el tema en público y, en cambio, elogió la “gradualidad” del modelo.
“Es decisivo y sustancial ese combate. Pero el Gobierno no ataca al déficit fiscal de manera frontal y brutalmente, sino que lo hace con el transcurso del tiempo y la capacidad de la sociedad argentina”, sostuvo.
Y agregó: “Los ortodoxos podrían argumentar que sería mejor que se haga más rápido, pero en tanto haya decisión y voluntad y se reduzca en un punto el déficit fiscal primario sería un gran logro también”.
Frente a Lagarde, el ministro Nicolás Dujovne aseguró que el endeudamiento no presenta un flanco vulnerable, tanto por el ratio deuda/PBI “uno de los más bajos de los emergentes y de la región”. Y él sí debió responder una consulta sobre si la persistencia de la inflación, aun en declive no ponía en peligro el programa de reformas: “No corre riesgos, de ninguna manera, porque el Banco Central está haciendo lo que hay que hacer”.

Fuente: Alfil Diario

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