PARA LEER CON ATENCIÓN , UN VERDADERO FLAGELO : EL BULLYING

El Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas propone establecer una diferencia entre lo que habitualmente se denomina violencia escolar y violencia en las escuelas.
nino-acosado-escuela-bullying-p

Los sucesivos hechos de violencia que se vienen dando, sobre todo en los últimos años en las escuelas, han generado fuerte conmoción, tanto en los medios de comunicación, como en todos los sectores vinculados a la educación. Frente a esta problemática, en el año 2008, el Ministerio de Educación de la Nación, creó un programa de investigación que busca abordar el complejo fenómeno de la violencia en las escuelas desde diversas dimensiones, tanto cuantitativas como cualitativas, con el fin de incorporarlo a la agenda de políticas públicas.

Este organismo, llamado El Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas propone establecer una diferencia entre lo que habitualmente se denomina violencia escolar y violencia en las escuelas: La primera refiere a aquellos mecanismos institucionales que se constituyen en prácticas violentas y/o acentúan situaciones de violencia social. En otros términos, violencia escolar refiere a aquella que se produce en el marco de los vínculos propios de la comunidad educativa, en el ejercicio por parte de los actores de los roles que allí tienen, padres,alumnos, docentes y directivos.

La segunda, en cambio, refiere a los hechos que sólo tienen a la escuela como escenario,en los cuales la institución actúa como caja de resonancia del contexto social en el que está inserta.

Los efectos de la exclusión social, la marginalidad y la desigualdad se ponen de manifiesto y se materializan en el seno de las instituciones.

Acuerdo con esta distinción, pero estoy convencido que una situación de violencia, de origen externo, pero desatada dentro del ámbito escolar, se convierte automáticamente en un problema institucional si ésta no es desactivada y abordada con los mecanismos y dispositivos de resolución de conflictos específicos por los responsables de la institución. En este análisis, me enfoco en un hecho de violencia en particular, que tiene a las escuelas como ámbito de representación, pero que de no ser atendido por los adultos, termina convirtiéndose en un problema institucional.

Este hecho consiste, más precisamente, en el hostigamiento desde un grupo de alumnos hacía un alumno en particular, fenómeno conocido como “bullying”.

Antes de adentrarnos en la problemática propia de bullying ,me parece adecuado aclarar algunos conceptos, como por ejemplo, qué entendemos por violencia. No existe un concepto absoluto de violencia. La violencia no es un fenómeno preexistente, sino que es una construcción determinada socialmente. Esto significa que dentro de cada paradigma de pensamiento existe un determinado modo de entender y definir a la violencia. Para abordar el concepto, he optado por trabajar la diferenciación que consignan los distintos autores entre las llamadas teorías del consenso y las teorías del conflicto, analizada en el libro “La educación ayer, hoy y mañana” de Silvina Gvirtz. La primera corriente, inspirada en los estudios de Émile Durkheim, centra el conflicto en el individuo, es decir, que considera al “violento” como un sujeto disfuncional de la sociedad. La segunda, en cambio, considera la violencia como modos de interacción globales, es decir, que son las situaciones contextuales, los comportamientos, los modos de ser y de hacer los que cobran un sentido violento, no el individuo en sí.

El ya citado Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas, dependientes del Ministerio de Educación de la Nación define a la violencia:“como un acto a través del cual se avanza de manera destructiva sobre la subjetividad del otro e implica, siempre, una coacción, esto es una aplicación unilateral de fuerza contraria a la voluntad, así sea potencial, o a los intereses de quien la sufre”.

La violencia como acto se puede imponer desde un lugar jerárquico, asimétrico, instituido a nivel social o, puede ser un acto entre pares. Aún así, ambos casos implican una relación apremiante y de poder, donde diferentes aspectos de la vulnerabilidad de los sujetos implicados se ponen en juego. Estos actos violentos, no necesariamente implican la agresión física y directa. También existe otro modo de violencia más encubierta, pero no por ello menos agraviante. El sociólogo francés, Pierre Bourdieun acuñó el concepto de violencia simbólica, para referirse a “toda acción que impone, a través de un poder arbitrario, una arbitrariedad cultural” , como ejemplo, cita a la acción pedagógica, ya que “es violenta, en tanto que impone significaciones y las impone como legítimas”.

Siguiendo a este autor, podemos inferir, que la violencia puede ser impuesta desde cualquier lugar de poder, y que no siempre es recibida por el sujeto “violentado” como tal. Hay una violencia que es silenciosa, que se infiltra, como algo natural, en la sociedad. La posición social, la raza, el sexo, el aspecto físico, la religión, etc., suelen ser motivos suficientes para que un sector ejerza una relación de dominio y sumisión sobre otro,estimándola como legítima. Este aspecto, es uno de los principales generadores de bullying, el poder de unos sobre otro.

La Dra. Flavia Sinigagliesi, médica pediatra especialista en trastornos del desarrollo y neuropsicofarmacóloga, Coordinadora del Grupo Cidep e integrante del Equipo Bullying Cero Argentina, define al bullying “como una conducta de hostigamiento o persecución física o psicológica que realiza un alumno contra otro, a quien elige como blanco de repetidos ataques.”

Este término lo introdujo un noruego, Dan Olweus, hace más de 20 años luego de observar esta conducta en la escuela entre niños y adolescentes. Pero el hostigamiento entre pares también puede darse en cualquier lugar donde haya un grupo que comparte varias horas: clubes, iglesias, actividades deportivas y recreativas, etc. El término “bullying” viene de la palabra en inglés “bull” que significa toro, es decir que se podría traducir como “torear”.

La Dra. Sinigagliesi plantea que para que una agresión sea considerada bullying debe reunir determinadas características, las cuáles la diferencian de cualquier otro tipo de violencia escolar entre pares. En primer lugar, debe existir un hostigador y un hostigado .El bullying es contra una persona concreta y no contra un grupo. Si fuera así, sería considerado una pelea entre pandillas. Generalmente es un grupo el que ejerce el hostigamiento, dirigido por un líder quien idea las acciones, aunque no siempre sea él el que las ejecuta. En segundo lugar, tiene que haber disbalance de poder o de fuerza, es decir,que se trata de la acción de un poderoso sobre uno más débil, en términos de conducta y personalidad, y por último, el hostigamiento tiene que ser repetido y sostenido en el tiempo,una pelea ocasional o por un tema puntual no es bullying.

El hostigamiento puede ser diferente según las edades, el género, el entorno, la reacción de los demás, la condición socio-económica, etc. El bullying puede ser: físico; verbal; o de exclusión social.

En Argentina los dos casos de mayor repercusión fueron el de “Pan triste” ocurrido en el año 2000, cuando un estudiante al que sus compañeros apodaban “pan triste”, baleó a dos alumnos en la puerta de su escuela ubicada en Rafael Calzada, provincia de Buenos Aires, y, el aún más trágico de Carmen de Patagones. Este último sucedió el 28 de septiembre de 2004, en la escuela "Islas Malvinas”, donde un menor extrajo un arma y comenzó a disparar contra sus compañeros. Hirió a 5 y mató a 3. Días antes, "Junior", el chico al que cargaban desde el jardín de infantes, el chico tímido, solitario y retraído, había escrito en su pupitre: "Si alguien encontró sentido a la vida, por favor escríbalo acá."La causa judicial de Junior, que se abrió luego de los asesinatos ya fue cerrada y el menor permanece en un neuropsiquiátrico, su identidad continúa siendo reservada. Uno de sus compañeros y amigo, Dante, de quien se sospechó en un momento que había sido cómplice de la matanza, cambió su identidad y no se conoce su paradero. En el caso de “Pan triste” la Justicia lo declaró inimputable y fue internado en un neuropsiquiátrico.

La doctora María Liz Zysman, psicopedagoga del equipo Bullying Cero Argentina, subraya que lo primero que hay que hacer es tomar conciencia del fenómeno y lograr que en todos los colegios los padres, docentes y alumnos sepan de qué se trata el bullying y que, para solucionarlo, se necesita una intervención activa de toda la comunidad educativa. Con esto,a lo que apunta la doctora, es que ante un caso concreto de bullying, cuando un niño está siendo hostigado reiteradamente por sus compañeros, las medidas disciplinarias pueden dar resultados concretos y efectivos, pero a corto plazo. Porque más allá de estos resultados concretos, hay un problema de fondo que atraviesa al bullying y que, tratando sólo el tema del hostigamiento, no se va a solucionar.

Si bien es cierto que la escuela, en muchos casos, actúa como escenario de las problemáticas sociales del contexto al que pertenece, sus autoridades no pueden desentenderse de los sucesos de violencia que allí se susciten. Aunque la génesis del problema no esté relacionada directamente con el ejercicio de los roles que allí tienen los docentes y directivos, la falta de intervención y de prevención de estas situaciones, no hacen más que ocultar o minimizar el problema, generando aún más violencia. El encubrimiento, la indolencia, la impasibilidad y el silencio convierten a todos los actores en cómplices del maltrato.

Las excusas de “nosotros no supimos”, o “nosotros no entendimos” no pueden ser nunca más respuestas válidas.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

Te puede interesar